jueves, 22 de septiembre de 2011

LA MODA EN LA PINTURA HOLANDESA DEL SIGLO XVII (I)


Una parte de la pintura holandesa del siglo XVII, se caracterizó por mostrar la vida cotidiana, centrándose en temas domésticos, donde la  burguesía se representaba sin idealizaciones. Se reflejaba así el antihumanismo del calvinismo holandés, surgido a través de la próspera  e ilustrada cultura urbana y protestante.
La sociedad burguesa del momento era rica y bien organizada,  donde el comercio era la base de la economía. Dado que los clientes que adquirían las pinturas eran burgueses, ellos marcaban las pautas, y una de ellas era la de verse retratados con sus mejores galas, mostrando su próspera forma de vida...




Pieter de Hooch. Pareja con un loro, 1668
 
En esta pintura de Pieter De Hooch, una mujer joven aparece elegantemente vestida y peinada. Sigue las modas francesas adoptadas por la burguesía holandesa a partir de 1635.
Viste un traje de grueso tafetán de seda en color gris perla, denominado "en suite". Compuesto por un rígido cuerpo emballenado, con profundo escote, y mangas cortas con ribete en color naranja,  dejando ver las de la camisa interior, que se adornan con lazos y encaje en los puños.
Las enaguas  -decoradas con un ancho galón de pasamanería-   y la sobrefalda abierta, están confeccionadas con el mismo tejido que el  cuerpo, ya que formaban parte del conjunto. 

Los complementos son sencillos; tan sólo unas cintas en el pelo, una sarta de perlas, -muy de moda en la época- y unos pendientes en forma de lágrima.

Aunque apenas podemos ver sus zapatos, las mujeres de la nobleza y la alta burguesía, calzaban delicadas  zapatillas forradas de seda y decoradas con cintas.

Gracias a la intensa actividad comercial, las clases pudientes lucían galones y encajes procedentes de Alençon, Bruselas o Italia. Asimismo, ricos terciopelos, tafetanes y sedas brocadas importadas  desde Lyon, principal proveedor de tejidos de lujo para el resto de Europa...





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