martes, 27 de septiembre de 2011

JUAN DE ALCEGA: UN SASTRE DEL SIGLO XVI

Cuando acudimos a un museo importante, como por ejemplo el Museo del Prado en Madrid, y nos dirigimos a la galería de retratos de los miembros de la realeza española del siglo XVI, nos quedamos fascinados ante la ceremoniosa y arrogante etiqueta de esos personajes. Cuando España marcaba las pautas de la moda en toda Europa, los pintores de la corte plasmaban con todo lujo de detalles sus trajes a la española. Es entonces, cuando nos preguntamos quién, o quiénes, se encargaban de confeccionar a medida aquella fastuosa indumentaria. La respuesta es sencilla: los sastres.

El sastre. Giovanni Moroni. Ca. 1571



Tijeras de sastre. Siglo XVI












En el siglo XVI había gremios de sastres instalados en la mayoría de las ciudades.  En esta época, el oficio  alcanzaría un florecimiento nunca visto antes, ya que la moda imperante tendía a comprimir el cuerpo, y ello  requería de sastres hábiles y diestros en el arte de medir, cortar y componer guarniciones de cualquier género. Trazar todo tipo de patrones para hombre, mujer o niño. Dominar además, la geometría y  la aritmética, y por supuesto, ser prudentes, pacientes y discretos para adaptarse a los gustos y caprichos de su exigente y acomodada clientela. Por todo ello, un sastre de gala cobraba buenos sueldos por su trabajo.
Cuando la Corte española se estableció en Madrid en 1561, numerosos sastres de otras zonas de España y también extranjeros, se desplazaron hasta allí para establecerse, y atender la gran demanda de trajes para los miembros de la realeza, los nobles, los cargos públicos, los miembros del clero, y los numerosos embajadores que se instalaron en la capital.
Entre aquellos sastres que residían en Madrid, destacó uno especialmente, llamado Juan de Alcega - hombre culto y descendiente de una casa ilustre de Guipúzcoa- autor del  tratado sobre la técnica del oficio, titulado Libro de geometría práctica y traça, el qual trata de lo tocante al officio de sastre, publicado en Madrid en el año de 1580 y reeditado en 1588.



Cubierta del Tratado de Juan de Alcega. 1580

Este tratado, - uno de sus ejemplares se conserva en la Biblioteca Nacional- pionero en su género, debió de ser muy útil en todos los talleres de sastrería de la época.
Para la elaboración de todo tipo de prendas, Alcega trazó detallados patrones, explicando incluso cómo debían disponerse las distintas piezas sobre el tejido, para su mejor aprovechamiento a la hora de cortarlas. 
Patrón de saya y sayuelo de seda para mujer...


con manga de punta entera.


Patrón de Jubón de seda para mujer.

A. Sánchez Coello. Infanta Isabel Clara Eugenia, 1579
Esos patrones, una vez cortados en aquellos lujosos tejidos, y cosidos totalmente a mano, tendrían un aspecto similar al de las ropas de la retratada.

La infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, viste un traje de dos piezas;  sayuelo o cuerpo con mangas de puntas (abiertas y largas)  y una saya o falda.  Debajo de las mangas del sayuelo, se asoman las del jubón que va debajo.

Para concluir, queremos resaltar no sólo la figura de Juan de Alcega, cuyo legado se ha convertido en un documento fundamental para el análisis de la moda española de fines del siglo XVI. Sino también reivindicar el trabajo de todos aquellos sastres que trabajaron en la sombra, en un oficio a menudo despreciado socialmente, pero crucial en la historia del traje, ya que en nuestra opinión fueron de alguna manera, los precursores de la Alta Costura iniciada tres siglos más tarde.
 








jueves, 22 de septiembre de 2011

LA MODA EN LA PINTURA HOLANDESA DEL SIGLO XVII (I)


Una parte de la pintura holandesa del siglo XVII, se caracterizó por mostrar la vida cotidiana, centrándose en temas domésticos, donde la  burguesía se representaba sin idealizaciones. Se reflejaba así el antihumanismo del calvinismo holandés, surgido a través de la próspera  e ilustrada cultura urbana y protestante.
La sociedad burguesa del momento era rica y bien organizada,  donde el comercio era la base de la economía. Dado que los clientes que adquirían las pinturas eran burgueses, ellos marcaban las pautas, y una de ellas era la de verse retratados con sus mejores galas, mostrando su próspera forma de vida...




Pieter de Hooch. Pareja con un loro, 1668
 
En esta pintura de Pieter De Hooch, una mujer joven aparece elegantemente vestida y peinada. Sigue las modas francesas adoptadas por la burguesía holandesa a partir de 1635.
Viste un traje de grueso tafetán de seda en color gris perla, denominado "en suite". Compuesto por un rígido cuerpo emballenado, con profundo escote, y mangas cortas con ribete en color naranja,  dejando ver las de la camisa interior, que se adornan con lazos y encaje en los puños.
Las enaguas  -decoradas con un ancho galón de pasamanería-   y la sobrefalda abierta, están confeccionadas con el mismo tejido que el  cuerpo, ya que formaban parte del conjunto. 

Los complementos son sencillos; tan sólo unas cintas en el pelo, una sarta de perlas, -muy de moda en la época- y unos pendientes en forma de lágrima.

Aunque apenas podemos ver sus zapatos, las mujeres de la nobleza y la alta burguesía, calzaban delicadas  zapatillas forradas de seda y decoradas con cintas.

Gracias a la intensa actividad comercial, las clases pudientes lucían galones y encajes procedentes de Alençon, Bruselas o Italia. Asimismo, ricos terciopelos, tafetanes y sedas brocadas importadas  desde Lyon, principal proveedor de tejidos de lujo para el resto de Europa...





lunes, 19 de septiembre de 2011

Miscelánea siglo XX

He dedicado este primer capítulo a mostrar algunas de las fuentes que me han inspirado siempre; pintura, fotografía, ilustración, cine..... eligiendo algunos detalles de la moda  del siglo XX que me han gustado especialmente. Para ello, he realizado una selección por décadas; desde 1900 hasta 1980, eligiendo de cada una, algo especial que la caracterizase...

La exquisita pintura de J. Singer Sargent, como este retrato de 1900, que nos resume la elegancia distante de la moda de principios del siglo....


El encanto de las fotografías antiguas, como ésta de 1909, donde podemos admirar aquellos maravillosos sombreros....


El encanto de los "locos años 20", su música, sus clubs nocturnos y sus elegantes trajes y complementos...

La elegancia austera de los años 30, el cine de la época, y los inolvidables zapatos de baile de las actrices...

Las magníficas ilustraciones de la revista Vogue en los años 40, cuando el glamour sobrevivía a pesar de la guerra...

Los años 50, el NEW LOOK,  y el estilo inconfundible  de Balenciaga...

Los años 60, década de la libertad, los artistas y el OP ART....

Las plataformas de los años 70. Cómo no recordar la película TAXI DRIVER....

Y cómo no, en los 80, la explosión del diseño japonés, con el gran maestro Issey Miyake...


A través de esta somera perspectiva, hemos pretendido dar tan solo unas pinceladas de una parte de lo que ha supuesto la moda, y el diseño en el siglo XX. Cambiante, en ocasiones turbulento, pero siempre interesante...


En próximos capítulos analizaremos momentos concretos de la Historia de la Moda y los Tejidos a través de diferentes siglos. Por supuesto, aceptamos comentarios, dudas y sugerencias....

Hasta pronto!!!

 








viernes, 9 de septiembre de 2011

EL RETRATO DE LA CONDESA DE VILCHES


Hace unos días, la ilustre señora Doña Amalia de Llano y Dotres, Condesa de Vilches, recibió en los salones de su palacete de Madrid, a un selecto y reducido grupo de sus amistades, al cual tengo el honor de pertenecer. Allí nos descubrió orgullosa el retrato que su amigo, el gran pintor de la corte Federico de Madrazo le había realizado.
F. de Madrazo. La Condesa de Vilches, 1853 (Museo del Prado)

Tras la cena, la Condesa nos fue describiendo todos los pormenores del retrato. El vestido de soirée de tafetán de seda, -tela que había adquirido en uno de sus viajes a París, y cuya brillante tonalidad azul se conseguía gracias a los nuevos colorantes de anilina-  sigue las últimas tendencias que nos dictan los figurines franceses : corpiño acabado en "V", escote generoso, voluminosa falda de volantes, y una multitud de galones, flecos, y pasamanería, que han dado lugar al llamado estilo tapicero.  Moda que tanto gusta a las damas de la aristocracia y burguesía madrileñas, dedicando parte de su tiempo a visitar a sastres y modistas para probarse y elegir personalmente los tejidos y adornos que compondrán sus elegantes vestidos.
Como es por todos sabido, una dama que se precie de serlo, ha de disponer de un nutrido vestuario, ya que el rígido protocolo social exige una vestimenta adecuada para cada ocasión; para recibir en casa, para ir de visita, para el paseo, para ir al teatro, para asistir a misa, para el baile...
Como complemento indispensable, la Condesa eligió uno de sus echarpes favoritos; el de terciopelo bordado de seda carmesí con galones dorados, y forro de satén blanco.
A la pregunta de una de las damas presentes en la velada, la Condesa nos comentó que la elección del vestido en color azul, fue producto de una meditada decisión entre Madrazo y ella, pues convinieron que ese color resaltaría mejor la blancura de su piel. No hay que olvidar que el prototipo de belleza romántico todavía vigente en nuestro país, impone un cútis pálido, que nuestra Condesa consigue acentuar convenientemente con polvos de arroz.



Pocas joyas, tan solo dos brazaletes, y una sortija con un brillante,  ya que la sobriedad predomina en estos tiempos, bastando pocos adornos o un camafeo prendido en el pecho para distinguir a una elegante...

Por supuesto, el peinado también sigue los dictados de la moda; diadema en forma de trenza, con casquetes ahuecados cubriendo las orejas. La Condesa posee una larga y reluciente cabellera negra cuidada con mimo desde la niñez, lo que le permite prescindir de incómodos postizos.

La velada se prolongó hasta altas horas de la noche, y tras obsequiarnos con su maravillosa voz sentada al piano, los allí presentes decidimos retirarnos. Tras despedirnos de la Condesa, y mientras esperábamos nuestros carruajes, comentamos entre nosotros que aquel maravilloso retrato digno de una princesa, tal vez, algún día, sería exhibido en un museo para ejemplo y deleite de futuras generaciones...


lunes, 5 de septiembre de 2011

BIENVENIDA

Os doy la bienvenida a mi Blog, que ha nacido por petición expresa de muchos amigos que me siguen cada día en mi página de Facebook, del mismo nombre.
A partir de ahora, iré mostrando historias y curiosidades de la moda, y de todo lo que la circunscribe, ya que nunca es un hecho aislado. Las tendencias son producto de muchos factores; económicos, antropológicos, sociales, morales, artísticos, comerciales, e incluso políticos.
Pero no quiero extenderme mucho más, ya que debo ponerme a trabajar para ofreceros en breves dias mi primera historia....