martes, 24 de enero de 2012

MODA EN LA PINTURA: VAN DER WEYDEN

Hoy he querido analizar una magnífica obra del pintor Rogier Van Der Weyden. Se trata del "Descendimiento de la Cruz". Óleo sobre tabla que data de 1435.
 
Rogier Van der Weyden. El Descendimiento de la Cruz, 1435. Museo del Prado. Madrid.
El contexto histórico-social de esta obra, nos remite al Ducado de Borgoña de la primera mitad del siglo XV. Regido en ese momento por Felipe el Bueno, aquella era una época de auge económico que se reflejó naturalmente en el arte y en la moda. El primero, a través del gótico florido, y la segunda, con formas y materiales en los que imperaba el lujo y la profusión ornamental. 

Van der Weyden describe la escena religiosa como si se desarrollara en el siglo XV. Su técnica minuciosa -característica propia del arte flamenco- nos permite distinguir claramente las formas y tejidos de la indumentaria de los personajes, imprimiendo algunos símbolos de riqueza en los trajes de Nicodemo y José de Arimatea, a quienes viste como si de nobles borgoñones se tratase. Lo mismo ocurre con  María Magdalena y María Salomé. Sin embargo, la Mater Dolorosa, María Cleofás y San Juan Evangelista, aparecen vestidos con  gran austeridad, reflejando así el espíritu grave del tema.


María Cleofás: Sobre la cabeza lleva el "griñón"- propio de las viudas y las casadas- de lino fino, que le cubre también parte del escote y el cuello, a la vez que le enmarca el rostro. Viste un sencillo "sobreveste" de paño en color gris, forrado en piel del mismo color que ribetea también los puños.


San Juan Evangelista: Sobriamente vestido, lleva tan sólo una túnica de paño rojo- color alusivo a la Pasión-  con mangas largas, sin adornos. Tan sólo un  cinturón de cuero. Encima, un manto-capa cortado en forma circular en el mismo color y tejido que la túnica, abotonada sobre el pecho. Ambas prendas son largas hasta los pies, como era propio de los personajes religiosos.


María Salomé: Figura vestida con una "hopalanda" femenina color verde musgo, cerrada y ajustada al busto mediante un cordón. Provista de amplias mangas, esta prenda va forrada en su interior con piel, lo que nos hace pensar en un vestido de invierno. Debajo, lleva una "cotardía" del mismo color, confeccionada con un lujoso terciopelo labrado, probablemente de origen italiano. La cabeza se cubre con un tocado-turbante de paño que sigue el estilo masculino. Debajo de éste, lleva una pañoleta de lino al igual que en el escote.



Mater Dolorosa: Van der Weyden quiso imprimir gravedad a esta figura. Para ello, eligió representarla con un sencillo y sobrio "sobreveste" de paño en color azul - alusión simbólica a la Pureza de María-  forrado en su interior por una fina piel de color gris, que asoma en los puños, y un ligero bordado en hilo de oro que ribetea el bajo de la misma como único adorno.  Lleva la cabeza cubierta por un tocado-turbante de lino blanco.


José de Arimatea: Viste una "cota" corta en color rojo, enriquecida en sus bordes por galones de aplicación. Estos significativos adornos de procedencia bizantina, eran signos de posición social y riqueza, exhibiéndose tanto en iglesias como en cortes reales y aristocráticas. Sobre la túnica, lleva un "sobreveste" sin mangas, de terciopelo negro, color de la elegancia en la corte borgoñona, y  forrada de piel en su interior que además ribetea el cuello, bajos, y cortes laterales. Las piernas llevan calzas de punto de aguja- posiblemente de fabricación española- en color rojo.


Nicodemo: Su indumentaria consiste en una vistosa "hopalanda" masculina. Prenda ancha y larga, abierta por delante, y mangas largas cuyas aberturas o "pertuis" permiten el paso del antebrazo. El tejido es un lujoso terciopelo labrado en tonos castaños, cuyo motivo decorativo central es una variante de la "granada gótica" muy de moda entonces. La "hopalanda" va forrada en piel, con gruesos ribetes que decoran los bordes de la prenda. El grosor de los mismos indicaba la dignidad del personaje.
La cabeza va cubierta por un rodete de paño en color negro denominado "borrelais", que deriva de la caperuza con corneta altomedieval, y que en 1435 se llevaba enrollada a modo de turbante. 




Mª Magdalena: Viste una ceñida y escotada "cotardía" de fino paño en color gris, por cuyas mangas cortas asoman las del "blanchet" interior de color bermellón. A la altura de los riñones luce un cinturón de orfebrería cuyos extremos caen por delante. El vientre abultado y las caderas anchas, corresponden al ideal femenino de la época. La parte inferior de la falda se decora con una franja de piel, que, por su anchura denota la categoría de la dama que la lleva.  El escote de la cotardía es redondo, y se denomina "décolletage". La frente está depilada según costumbre de la época, y la cabeza se cubre con un velo de linón. Caída sobre las caderas, lleva la capa o "mantel" de paño. 


Esta es una obra interesante en cuanto a su análisis iconográfico e indumentario, ya que por un lado, refleja la riqueza de la moda de la corte borgoñona -tal vez para indicar la categoría moral de los personajes-  y por otro, extrema austeridad, como si no fuera algo fundamental. En ocasiones como ésta, no debemos olvidar que el análisis del vestido  tiene mucho que ver con la importancia simbólica e ideológica de la obra.









12 comentarios:

  1. Vaya entrada más amena y más interesante

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  2. Hola,

    He llegado aquí a través de un enlace en Facebook, y me ha encantado tu blog!

    Sobre esta obra quería decir que lo que me parece increíble es precisamente la separación entre las manos de Jesús y de su madre. Están ambas colgando, muy cercanas; sin tocarse... Una mano muerta; la otra, parece que también. Tan cerca y no se pueden tocar...

    Sé que no es el objetivo de este artículo hablar de la obra en sí, pero no he podido evitarlo :)

    Enhorabuena por un muy buen blog: buen trabajo, buen texto, buena presentación :) Seguiré leyéndote :)

    Un saludo,

    Jose - Blogosfera.

    PD - Te invito a entrar al enlace siguiente; espero que te guste :)

    http://josearnedo.blogspot.com

    "Si sintiéramos lo mismo que la gente de la Antigüedad al ver una obra de arte, no la dejaríamos en un museo"

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  3. Hola José. Tienes razón en tus observaciones acerca de las manos. La pintura de Van der Weyden y en general de los Primitivos Flamencos, no deja nada al azar. Todo está cargado de simbolismo, y en las manos de ambos personajes también lo hay. En mi entrada hablo de la obra, pero no desde el punto de vista compositivo, aunque ello no signifique que no me interesen otros aspectos. Me psaré por tu blog. Un saludo!

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    1. Muchas gracias, te espero en mi blog, espero que te guste :)

      Jose

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  4. Es curioso... Nada mas ver la primera imagen... He pensado... Pobre!!!! Cada persona tiene una forma diferente de ver las cosas... Aunque estemos viendo lo mismo... Jijiji... La entrada? Ya lo sabes... Genial... Amena, interesante... Me encanta... Cada vez me alegro mas de haberte conocido y leerte... Muackkkk bella

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    1. Muchas gracias!! sobre lo que comentas, lo estupendo del arte es que cada uno lo entiende y lo mira de manera diferente, y todas las formas son válidas, porque es algo muy personal.

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  5. Excelente post, me ha encantado. Has sabido aunar historia, arte y moda de forma magistral. Desde ahora me hago seguidor tuyo. Enhorabuena por tu blog!

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  6. Simplemente maravilloso. Siempre me gustó esta obra por todo lo que comentas con respecto a los detalles (en general la pintura flamenca de esta época). Hoy he podido observar y descubrir muchas más cosas, más allá de las que venía observando en anteriores ocasiones. Cada vez que voy a Madrid, El prado es visita obligada y dentro del museo, tres cuatro obras que no deben faltar en mi visita; una de ellas, la que ocupa este post. Me sobrecogen las lágrimas de María Cleofás y, por supuesto, me hacen sonreír las mini ballestas, con las que hace referencia al gremio de los ballesteros que le encargaron la realización de la obra. En estos momentos comienzo a interesarme por la evolución de la vestimenta a través de la historia, para lo cual es imprescindible miradas como ésta. Muchas gracias por el blog, es fantástico.

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    1. La pintura flamenca simpre nos sorprende con nuevos y reveladores detalles, y como tú dices, cada vez que miramos este cuadro, nos encontramos elementos nuevos. Lo interesante no está tanto en la obra, sino en la mirada con la que lo contemplamos...
      Gracias por tu comentario!!

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  7. Me encanta la pintura flamenca, sobre todo por el colorido y el detalle en las prendas. Me ha encantado tu forma de juntar en el mismo post arte y moda.

    Besos Karin ♥ (Y suerte en lo que nos queda de concurso)

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    1. Muchas gracias!! Igualmente te deseo mucha suerte en el concurso..

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