martes, 14 de febrero de 2012

DETALLES DE MODA: EL BOLSO DE NOCHE

En el siglo XIX, asistir al teatro era un acto social que levantaba pasiones. Todas las ciudades importantes tenían al menos uno, y una compañía que durante todos los días del año, excepto en Cuaresma, representaba una obra. 

Mary Cassat. El palco, 1884
Durante el espectáculo, las jóvenes solteras lanzaban furtivas miradas a sus pretendientes. Desde los palcos, las señoras curioseaban los vestidos y las joyas de las demás con sus prismáticos, mientras se abanicaban de forma indolente. 
También la ópera era un acto social importante, al que acudían los caballeros vestidos de etiqueta, y las señoras con elegantes trajes de noche. En los entreactos, se aprovechaba la ocasión para saludar a las amistades, los señores charlaban de las cuestiones más diversas, y las damas acudían además al tocador para perfumarse y darse un retoque de polvos de arroz frente al espejo...

Ramón Casas. El Liceu, 1901
Con esta introducción dedicada a los espectáculos sociales, quisiera recordaros que durante el siglo XIX, la vida de las élites estaba profundamente protocolizada. Toda ocasión y momento del día requería de un vestuario con sus complementos adecuados. Por eso, cuando descubrí este singular bolso y lo abrí, vinieron a mi mente todas aquellas imágenes relacionadas con el teatro, la ópera y los bailes...




















Se trata de un original y a la vez práctico bolso de noche que data de la segunda mitad del siglo XIX. Con mango de cuero trenzado, y forrado con piel gofrada, su original forma rectangular, y su cierre metálico lo hacen diferente y especial respecto a otros bolsos de la época.
Sin embargo, la auténtica maravilla reside en su interior, pues cuando lo abres, descubres que se despliega para mostrar una serie de compartimentos y bolsillos interiores, donde cuidadosamente dispuestos, aparecen todos los elementos que una dama podía necesitar para asistir a una soirée de gala.


 
En un bolsillo de la solapa superior, un pequeño espejo de mano. En tres compartimentos centrales, perfectamente encajados; un frasco de cristal para esencias, un pequeño abanico plegado, y unos prismáticos para no perder detalle desde el palco.


El precioso y delicado abanico, con varillas de marfil deplegables y paisaje de tul de seda decorado con pequeñas lentejuelas doradas.


En otro bosillo interior, un suave plumón como los que se encuentran en las polveras antiguas. Era el elemento que faltaba para retocar el maquillaje durante los entreactos del teatro o la ópera, o en un momento de descanso durante el baile.
Ramón Casas. El descanso, 1901
Sin embargo, este bolso, lleno de sorpresas, guardaba otra aún mejor: un pequeño carné de baile de metal repujado, con su diminuto lápiz metálico con punta de grafito. 
 









 



James Jacques Tissot. El baile, 1875

El carné de baile fue un elemento indispensable en el protocolo de los bailes de sociedad durante el siglo XIX hasta principios del siglo XX, ya que los caballeros invitaban por anticipado a bailar a las damas. Si ellas aceptaban, ambos anotaban en sus respectivos carnés el baile comprometido. Cuando sonaban los primeros compases, éste se acercaba, la dama se levantaba de su asiento, aceptaba el brazo derecho, y comenzaban a bailar la polca, la pavana, la mazurca, o el vals...





Gracias a este pequeño bolso, he descubierto que las mujeres de hace más de un siglo no eran tan diferentes de nosotras. Hoy en día, igual que ellas, llevamos en nuestros pequeños bolsos de noche multitud de pequeñas cosas que consideramos "necesarias" para sentirnos más seguras. Tal vez no sean exactamente las mismas, pero sí muy parecidas, ya que el carné de baile lo hemos sustituido por el carné de conducir, y los prismáticos por el móvil. Pero por lo demás, siempre llevamos un lápiz de labios, una pequeña polvera para eliminar "brillos", un perfume formato "mini" y un espejito de mano...

                  Y tú, ¿qué llevas en tu bolso de noche?...




Agradecimientos:
A mi buena amiga María del Hoyo Monteverde, dueña del bolso de noche (heredado de su bisabuela) que me ha permitido ilustrar este post.

A la historiadora Andrea Miranda, autora del magnífico blog dedicado a la pintura del Siglo XIX, www.arte-xix.blogspot.com  quien ha colaborado en la elaboración de este post, sugiriendo las imágenes de las pinturas que lo ilustran.


26 comentarios:

  1. Un post precioso. Me ha encantado! Y ese Bolso!!!!!!

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    1. Gracias Cruz!!! Ese bolso es un sueño, y mi amiga María es muy afortunada por tenerlo...siempre que voy a su casa, le pido que me lo vuelva a enseñar...

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  2. me ha encantado,todo en especial una fotografia,
    el bolso expectecular,saludos

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  3. Genial post, todo un buen trabajo de investigación de mis tres temas favoritos la moda , el siglo XIX y el teatro profesión a la que me dedico como técnico . perfecto

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    1. La verdad es que esa combinación da mucho juego!!!

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  4. Buenísima... Me encanto... Menos mal que dijiste que eran prismáticos ... Porque lo miraba y lo miraba y no sabia lo que era jijiji... Que que llevo en el bolso.... Ufffff de todo y con dis bebes ni te cuento... Muackkkk preciosa...

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    1. Gracias Marta!!! mi pregunta se refería a lo que llevas en un boso de noche, porque de día está claro que llevamos "un mundo de cosas"...

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    2. Ummmmmm por la noche??? Jo pues no te voy a mentir... No llevo bolso porque hace 6 años que no salgo por la noche xdxdxd muackkkk

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    3. Pues eso no está bien...por una noche, busca una canguro y sal con tu pareja a cenar. Os lo merecéis!!

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    4. Ya... Pero sabes? Una vez que nos decidimos ir al cine estuvimos Rada la peli... Preguntandonos como estaría ANGELA... Menos la película vinos de todo... Jijiji muackkkk bella

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  5. Precioso post, muy interesante, como todo lo que pones en el blog y fascinante cada dato que muestras las pequeñas costumbres femeninas del siglo XIX. Cierto, no se diferenciaban mucho de nosotras.

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    1. A veces, las pequeñas cosas nos dan más información de lo que pensamos, porque en ellas se esconden aspectos de la vida cotidiana que no cuentan los libros...

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  6. Muy interesante como siempre Karin.
    A mi me hace falta un bolso como ése, porque como dices, llevo el carné de conducir en sustitución del carné de baile y el móvil por los prismáticos, lapiz de labios etc, pero no tan ordenado, mi bolso es algo caótico porque no me gustan muy grandes y queda algo incómodo el interior con el exterior.

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    1. Gracias Lola, la verdad es que el contenido de un bolso dice mucho de la personalidad de la dueña del mismo...pero desde luego, al parecer antes eran un poco más ordenadas que nosotras...

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  7. ¡¡¡Madre mía!!! Ese bolso es una auténtica joya. ¡¡Qué afortunada debe sentirse tu amiga Maria!! Gracias a las dos por compartirlo con nosotras.

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    1. María lo guarda como oro en paño, ya que sus hijas lo heredarán. Es un recuerdo de familia, pero tiene más cosas que ya os iré mostrando...

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  8. INCREÍBLE!!!!!, estoy encantada con haberte encontrado y todo lo que estoy disfrutando y aprendiendo
    GRACIAS!!!!

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  9. Muy bueno el post, como todos los tuyos. Impecable la documentación ilustrativa. Me ha encantado el bolso!! es una verdadera joya

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  10. Fascinante, como dices el contenido de ese maravilloso bolsito dice mucho de las costumbres de la época. Es una verdadera joya. Gracias por esta y todas las entradas de tu blog, da gusto aprender algo nuevo cada dia gracias al gran trabajo que haces.

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  11. ¡qué cosa más preciosa! me hubiese gustado vivir esa época solo por las cosas tan bonitas que había! pero me imagino que estaba al alcance de poquísima gente..... si lo tuviese delante me quedaría embobada horas enteras admirándolo!!!!!

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  12. No dejo de fascinarme cuando vengo a tu blog. Es maravilloso este bolso. Qué bonito, qué funcional y qué fantásticamente explicada toda la historia y su utilidad en esa época. Y vaya punto el carné de baile :)

    Los cuadros me había fijado en ellos, son especialmente apropiados y bellos, me encanta Ramón Casas, estupendos los aportes de Andrea Miranda, y gracias a la dueña del bolso porque he podido disfrutar a lo grande de este objeto tan personal y a la vez tan público, pues era mostrado en sociedad de esa manera tan abierta, aunque su interior sea tan privado.

    Llevas razón, hoy en día no puedo salir sin mi bolso. Es un complemento al que a veces no doy importancia, pero ahí está mi padre que no pierde comba con bolsos y zapatos y siempre procuran que tenga uno bueno. Espejo, pintalabios, perfume y kleenex nunca faltan, además de la cartera, medicinas, una agenda de papel y un boli :)

    Abrazos!

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  13. Hermoso bolso, hermosa historia, todo nos traslada a aquella época y nos enseña con cuanta dedicación se elaboraban esos accesorios. Encantada con todo lo aprendido. Cariños!

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