sábado, 20 de octubre de 2012

MODA EN LOS MUSEOS: MUSEO DEL ROMANTICISMO


Cuando era estudiante de Historia del Arte, no entendía porqué en la universidad se valoraba mucho más una pintura o una escultura que una seda labrada del siglo XV por ejemplo. Ni porqué se seguía una clasificación obsoleta que dictaba que unas artes eran mayores y otras menores.
Al empezar a estudiar la moda como un elemento estético, antropológico y social, comienzas a hacerte preguntas: 
¿Acaso los tejedores, encajeras, diseñadores y demás artistas relacionados con la indumentaria, no empleaban largos años en formarse y muchas horas de trabajo al igual que pintores o escultores? 
¿A qué se debía ese menosprecio cultural y social? 
¿Porqué eran mucho más importantes la arquitectura, la pintura y la escultura
¿Y porqué a unos se les llamaba artistas y a otros artesanos?

Afortunadamente, con el paso de los años, esa visión cerrada, ha ido cambiando. A ello han contribuido en gran medida los museos, entidades capaces de calibrar los gustos estéticos de la sociedad, y de influir positivamente en la cultura de los pueblos. Es por ello, que hoy quiero hablaros de un museo que nunca deja de sorprenderme. Se trata del Museo del Romanticismo de Madrid

Fachada exterior del Museo del Romanticismo

La pasada semana, Carmen Cabrejas y Maje Cabrera, (ambas trabajan en el Departamento de Difusión del museo), tuvieron la gentileza de invitarme a visitarlo, y aunque ya lo conocía, tengo que reconocer que salí de allí gratamente sorprendida. 
Cuando pasamos a la sala de exposiciones temporales, comprobé que la "Obra Invitada" (hasta el día 9 de diciembre), era nada más y nada menos, que un espectacular retrato de la Emperatriz Eugenia de Montijo, obra de Winterhalter, pintor fetiche de todos los que nos dedicamos al estudio de la historia de la moda. Sus retratos plasman con gran lujo de detalles, las calidades y texturas de los tejidos, joyas y demás complementos que lucía la aristocracia europea de mediados del siglo XIX. En este caso en concreto, podremos apreciar con toda nitidez el tafetán de seda del vestido, el velo de tul, y la estola de armiño.
Franz Xavier Winterhalter. Eugenia de Montijo, 1862. Colección Fundación Casa de Alba
Esta singular y exquisita obra, ha sido cedida por la Fundación Casa de Alba al Museo del Romanticismo, donde han tenido la maravillosa idea de exponerlo junto a dos prendas de encaje que pertenecieron a la emperatriz. Este hecho, nos demuestra que por fin, la moda ha adquirido carta de naturaleza propia, y que ocupa el lugar que se merece en los museos junto a obras de gran categoría.


La chaqueta y la mantilla son de Chantilly negro, encaje elaborado con hilos de seda y técnica de bolillos. Es originario de Francia, y estuvo muy de moda entre las aristócratas europeas durante los siglos XVIII y XIX.

La principal característica del Chantilly, reside en su color negro y en sus diseños de inspiración vegetal de gran realismo. Abundan las rocallas, guirnaldas, y flores de todo tipo dispuestas simétricamente por todo el encaje, cuyos bordes festoneados rematan armoniosamente el conjunto.

Espalda

Detalle de la espalda
El fondo es una malla en punto de tul, y los nutridos se rodean con una hebra de hilo más gruesa, para lograr un espectacular efecto de luces y sombras de gran belleza.

Mantilla de Chantilly
Además del retrato de la emperatriz, y de dos sus prendas personales, podréis disfrutar de otros objetos relacionados con Eugenia de Montijo, como estampas y fotografías. Así, os haréis una imagen más completa de esta interesante mujer española, que fue en su día, musa de la moda y emperatriz de los franceses.

Fotografías familiares que pertenecieron a la emperatriz

Los que tengáis la suerte de poder visitar la exposición y el museo, no dejéis de hacerlo. Será como viajar al pasado, porque en el Museo del Romanticismo, el tiempo se detuvo hace dos siglos...









12 comentarios:

  1. Estupenda noticia la que nos traes hoy, y que nos sirve como excusa para volver a visitar este museo, que es uno de mis favoritos.
    Además, muchas de sus tapicerías son originales de la época isabelina.
    Es un sitio absolutamente delicioso, y lleno de detalles acogedores y muy femeninos.
    Muchas gracias.

    Un abrazo.

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  2. Fabulosa una vez más tu entrada. Me he quedado impresionada con el encaje tan tremendamente fino, un trabajo artesanal tan meticuloso que cuesta creer que pueda hacerse si no se ve.
    Pido mi apoyo a tu blog para que den su voto quien quiera a tu estupendo trabajo. Como sabes te he dado el mio sin dudarlo un momento, no debe dejarse por pereza para otro día, el reconocimiento a un buen trabajo contribuye a dar a cada uno el lugar que corresponde.
    Besitos Karin, mereces el nº 1.

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  3. No faltara mi visita a dicho museo, en mi próximo viaje a Madrid. Gracias a ti lo podré hacer, ya que desconocía su existencia. ¡Qué maravilla, Karin! Ardo en deseos de trasladarme al pasado, te lo aseguro... :o)

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  4. Te lo recomiendo! Tal vez te inspire para tu próxima novela!!;)
    Saludos

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  5. El romanticismo no es que me encante precisamente, pero reconozco que hay detalles preciosos, como por ejemplo el chal y la chaqueta de chantilly que muestras, ¡son verdaderas obras de arte!
    Y no había ido al Museo del Romanticismo, pero en mi próxima visita a Madrid pienso hacerlo. Ver esas piezas en vivo tiene que ser un disfrute!!
    He vuelto a disfrutar pasándome por tu blog!!
    Mucho éxito en los premios bitácoras!!
    Un abrazo

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    1. No dejes de visitar ese encantador museo. Merece la pena, ya que disfrutarás con todo; desde su arquitectura hasta los muebles, pinturas, abanicos, joyas y un montón de elementos que te transportarán hasta el XIX, ademñas, el encaje de chantilly antiguo es de esas cosas que son tan hermosas y delicadas, que emociona contemplarlas...
      Un beso

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  6. Tengo pendiente visitarlo, en mi última visita a Madrid no me dio tiempo.
    A mí Winterhalter me sirvió de gran ayuda en mi TFM pues me sirvió para aproximar la fecha de una de las obras que estaba estaba estudiando.
    Échale un vistazo a la obra de Tegeo, es un virtuoso en el tratamiento de las telas y los detalles.
    Un saludo. Me ha encantado encontrarte.

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  7. A mi lo que me encantaria, en serio, es saber hacerme algun traje de estos, es que me encanta!!! y estoy enganchada a este blog; y si, en la historia del arte y sobre todo su enseñanza debería revalorizarse y poner alguna asignatura sobre tejidos, joyas, entre otras cosas. Saludos!!

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  8. Yo me hago la misma pregunta que tú. Yo soy una enamorada de la Historia, y me he recorrido todos los palacios de España y gran parte de los de Francia, contando con el Valle del Loyra. Aunque me cueste decirlo no cambio la manera de Exhibir los Palacios de Francia con los de España. En Francia a parte de que las habitaciones están todas vestidas hasta con ramos de Flores o chimeneas encendidas, no le dan tanta importancia a las pinturas que decoran las habitaciones, le dan importancia a todo. Y en España entras a cualquier salón de cualquier palacio y solo te hablan de los cuadros, que si fue pintado por Joaquín Cortés, por tal, o por cual, la cosa cambia si es un Velazquez o un Greco, etc.... pero por dios yo de pintura no entiendo. Que se apliquen un poco más en contar sobre la vida de aquella época y sus habitantes, las cocinas, etc..... Me he liado escribiendo, pero espero que todos me entendáis. Saludos.

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  9. Y sigo, para que me cuenten solo sobre cuadros de pintura, me voy al museo del prado. ¿Es que no lo entienden?.

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