lunes, 26 de noviembre de 2012

LOS COLORES DE FRIDA

El pasado sábado día 24, se inauguró en Ciudad de México la exposición denominada "Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo", comisariada por Circe Henestrosa.  
En ella se podrá contemplar una parte de los 300 objetos personales de Kahlo, hallados en baúles -permanecieron cerrados desde 1954, año del fallecimiento de la artista- dentro de uno de los baños de la Casa Azul, ubicada en el barrio capitalino de Coyoacán, donde Frida nació y murió, y que hoy en día es su museo


Portada de la revista Vogue México. Fotografía de Nick Muray, 1946
Frida era una artista que amaba el color, amaba la ropa y amaba adornarse. Su espíritu rebelde la impulsaba a vestirse de una forma totalmente personal, desafiando la moda y costumbres de su época, buscando la provocación, y con ello, ser el centro de atención allá donde iba.

<<En todas las reuniones a las que asisto, y en cualquier parte que estoy, el centro de atención soy yo: con mis hermosos trajes bordados de los indígenas, con mis tocados de flores e inválida >>
(Frida Kahlo)

Cuando analizamos su vida, su obra y su indumentaria, observamos una dualidad latente en ellas; su bisexualidad, la libertad de su mente y la prisión de su cuerpo, su fortaleza y su fragilidad, la humildad de la lana y la soberbia de la seda...

Sin duda, esa dualidad vital y emocional que la acompañó toda su vida, también se manifestó en su forma de vestir y de combinar los colores, algo que nunca dejaba al azar. Si fue cuidadosa con su imagen mientras estuvo viva, también lo fue tras su muerte, ya que antes de morir, dejó dispuesto cómo debía ser vestido su cadáver.

Frida Kahlo. Las dos Fridas, 1939. Colección Museo de Arte Moderno. México, D.F.
Frida concibió para sí misma un estilo ecléctico, basado en una mezcla muy personal de ropa y complementos de diversa procedencia; prehispánico, mestizo, oriental. Añadiendo incluso, prendas de moda europea de finales del siglo XIX que heredó de su madre y su abuela.

Falda roja china bordada a mano seda sobre seda.
Colección Museo Frida Kahlo
Falda amarilla con ancha banda de seda china bordada.
Colección Museo Frida Kahlo
  
Frida vestida de tehuana en Nueva York. Fotografiada por Nick Muray en 1946

Frida sintió predilección especial por la ropa y los tocados de tehuana, a pesar de que nunca visitó Tehuantepec. Era audaz eligiendo y combinando los colores. Para ella tenían un sentido pictórico y sensorial, como cuando unía colores primarios y complementarios en un mismo conjunto. 


Colección Museo Frida Kahlo
Esta falda, de popelín de algodón de un intenso color verde, con aplicaciones en rojo, fue confeccionada por las mujeres amuzgas de Xochitlahuaca. La audaz combinación de colores en una misma prenda fascinaba a Frida


Frida fotografiada por Florence Arquin en 1941 y detalle del bordado. 
Colección Museo Frida Kahlo
Empleó colores oscuros en ocasiones, tal vez cuando su ánimo decaía. Es el caso de este conjunto de falda de un intenso y oscuro color añil, que combinaba con un tomicotón o túnica de lana tejida por la comunidad nahua de Hueyapán. En el centro, bordado en rojo, azul y amarillo, un árbol de la vida.


Frida vestida de fucsia, rosa y verde con tocado de inspiración oriental

Rebozo magenta de artisela color fucsia y tocado con flores naturales
Colección Museo Frida Kahlo
Una de las prendas favoritas de Frida, era este rebozo de artisela originario de San Luís de Potosí en color fucsia (su color favorito). Le gustaba combinarlo con tonos morados, o con vistosos rosados, naranjas, amarillos y verdes, obteniendo resultados coloristas de gran impacto visual. 


Conjunto totonaco originario de Papantla, Veracruz.
Colección Museo Frida Kahlo



El blanco y los tonos crudos también tuvieron lugar en su nutrido guardarropa. En la colección aparecen rebozos, huipiles bordados, refajos y faldas de esos colores.

Blusa de manta bordada, originaria de Chilac-Sierra Negra, Puebla.
Colección Museo Frida Kahlo

  
Frida Kahlo, Diego en mi pensamiento, 1943. Colección Gelman  -   Huipil juchiteco "de carita". Colección Museo Frida Kahlo

También suele ser blanco el huipil tehuano "de carita". Es una prenda singular que consiste en una cofia de encaje plisado y almidonado que enmarca el rostro de la portadora. Personalmente, me recuerda mucho a las tocas que, desde época barroca, portan algunas imágenes vestideras que representan a la Virgen.


Frida Kahlo fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo por su forma de pensar y de vivir, también fue precursora de la moda étnica, mostrando al mundo su fascinación por la rica y colorista indumentaria de las tribus indígenas mesoamericanas, las cuales desarrollaron desde época prehispánica, una maravillosa y avanzada industria artesanal, rica en recursos técnicos y tintóreos.


  

 


Renato Camarillo Duque. Foto: Claudia Daut/REUTERS

Mi especial agradecimiento a mi amigo Renato Camarillo Duque, responsable del proyecto de Conservación y Restauración de la Colección de Indumentaria y Accesorios del Museo Frida Kahlo Casa Azul. Quien ha tenido la gentileza de facilitarme la bibliografía e información necesarias para la elaboración de este post.





* Fotografías Colección Museo Frida Kahlo: Pablo Aguinaco / Graciela Iturbide


Bibliografía: 

- AA VV: El ropero de Frida. Zweig Editoras. Metepec. Estado de México, 2007

- AA VV: Diccionario histórico de telas y tejidos. Junta de Castilla y León.Salamanca, 2004






domingo, 11 de noviembre de 2012

MODA EN LOS MUSEOS: EL MUSEO D´ORSAY DE PARÍS

Acabo de regresar de mi última escapada a París, ciudad que me fascina y que visito siempre que puedo. En esta ocasión, realicé un viaje relámpago para visitar la exposición denominada "L´Impressionisme et la Mode", que actualmente se celebra en el Museo d´Orsay. Posteriormente viajará a los Estados Unidos para ser expuesta en Nueva York y Chicago.

  
Tengo que decir que la visita ha superado todas mis expectativas. Pude disfrutar de las obras de los pintores más relevantes del movimiento Impresionista, como Manet, Monet, Degas, Renoir, y de mis adoradas Berthe Morisot y Mary Cassat entre otros.


La exposición cuenta también con fotografías y grabados de moda. Ambos elementos constituyeron un claro referente en los retratos impresionistas.
Eugène Disdèri, La Comptese de Meyendorff et sa mère, 1858. Colección Museo d´Orsay
Grabados de moda



Renoir. Retrato de Mme. Charpentier y sus hijas, 1878. Metropolitan Museum, Nueva York 




Para posar en este retrato de familia pintado por Renoir, la señora Charpentier eligió un vestido negro, de organza de seda, escote cuadrado, y adornos de guipur, terciopelo y chantilly. Es un buen ejemplo del vestido de recepción que se ponía una anfitriona parisina que mantenía un salón. Este tipo de vestidos también se llevaban para asistir a una cena o al teatro.



Traje de tarde, ca. 1880. Faya y seda brochada en azul real
Renoir. La Parisienne, 1874. National Museum Wales

























Los impresionistas amaban el color, y los audaces tonos de los vestidos femeninos -obtenidos gracias a los nuevos colorantes químicos- cobraron un protagonismo esencial en los retratos, donde las modelos lucían vistosos trajes de recibir profusamente decorados con volantes, drapeados, cintas y encajes, tal y como dictaba la moda del momento. La confección de este tipo de vestidos de ciudad, requería de la habilidad de sastres y modistas, aunque en ocasiones, las damas los adquirían en los grandes almacenes parisinos.




A. Bartholomé. En el invernadero, ca. 1881. Museo d´Orsay
Retrato junto a la vitrina del modelo original

Algodón blanco y violeta con estampado de rayas y lunares

Este enorme retrato me llamó especialmente la atención, ya que se conserva el modelo original que llevaba la sra. Bartholomé cuando posó para él. Fue donado al Museo d´Orsay en 1990 por la Sociedad de Amigos del museo. Al año siguiente, la galería Bailly donó el vestido. 



Vestidos de verano de muselina de algodón, ca. 1866

Berthe Morisot. Las dos hermanas, 1869. Washington, National Gallery of Art

Las modelos pintadas por Morisot, posan con sendos vestidos de verano de muselina de algodón, cuyo delicado estampado consiste en pequeñas florecillas azules sobre fondo blanco. Las cotonadas estaban de moda en el siglo XIX, pues eran ligeras e ideales para los trajes de día.


Tissot. Retrato, 1876. Tate, Londres
Traje de tarde, ca.1876. Gasa y algodón
















Tissot. Julliet, exemple de portrait, 1878. Cleveland Museum of Art
En la exposición podréis contemplar obras de pintores que no pertenecieron al círculo impresionista, que incluso estaban alejados de su estética, como Alfred Stevens o James Tissot. Sin embargo, se ha considerado incluirlos por la minuciosa recreación que hicieron de la indumentaria femenina, donde aparece representada como un símbolo de estatus social, e incluso como un elemento de seducción.


"La toilette est, tout à la fois, une science, un art, une habitude, un sentiment""
(Honoré de Balzac)



Vestido de verano, ca. 1878. Raso de algodón con pequeñas flores polícromas estampadas, adornos de encaje mecánico
 
Manet. La Primavera, 1881. Colección particular
Los complementos, también presentes en la pintura impresionista, se revelan como un elementos fundamentales para identificar a la mujer parisina, que se distingue de las demás por la sofisticación de su indumentaria. En la exposición podréis contemplar zapatos, sombreros, abanicos y sombrillas. La moda francesa más refinada, dictaba que los complementos debían ir a juego con los tonos del vestido.

Sombrero y zapatos, ca. 1875-1885


Finalmente, la moda masculina también tiene representación -aunque muy limitada-, en esta interesantísima exposición.

Degas. Retrato en la Bolsa, 1878-1879. Museo d´Orsay
Vitrina con moda masculina y complementos
   
Chistera,1880. Metropiltan Museum, Nueva York



Por último, quiero recomendar a todos los que tengan pensado desplazarse hasta París, que no dejen de visitar el Museo d´Orsay, pues en esta exposición se unen de forma magistral el arte de la PINTURA con el arte de la MODA.


 

* La exposición ha sido organizada de forma conjunta por el Museo d´Orsay de París, el Metropolitan Museum de Nueva York y el Instituto de Arte de Chicago
* Además, ha contado con la colaboración excepcional del Galliera-Museo de la Moda de París, que ha cedido la mayoría de los vestidos y complementos

* Comisarios: Gloria Room, Guy Cogeval, Philippe Thiébaut y Susan Alyson Stein