domingo, 7 de abril de 2013

VISITA A LA MAISON DIOR


Debo confesaros que mi Blog me está dando muchas alegrías y satisfacciones, pues me ha dado la oportunidad de conocer personas  interesantes que comparten mi interés por la moda. Tal es el caso de mi buena amiga Manuela Mugüerza y García-Moreno, quien me contó sus recuerdos de Pas, allá por los años 40 y 50. Me pareció una historia tan fascinante, que le pregunté si podría compartirla en mi Blog. Tras pensarlo con calma, accedió a mi petición, por lo que hoy transcribo todo lo que ella me ha narrado, y que he querido ilustrar con fotografías de la época. Estoy segura de que su historia os fascinará tanto como a mí...

"Llegamos a París muy niñas, con mi abuela paterna, Marquesa de Villa Rocha y Marquesa de Solanda, y nuestro querido padre, Juan Muguerza de Alcántara y Franco, quien nació, creció, y se educó en París. Éramos tres hermanas; yo la mayor, mi hermana Alicia, ya fallecida, y la menor, mi hermana Lidia. Inicialmente, vivimos en París hasta 1939, año en el que regresamos a Ecuador por la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. Nuestro padre, con sobrados motivos, prefirió marcharse por nuestra seguridad y de toda la familia".

París, 1944. Durante la guerra todo escaseaba, las colas para comprar alimentos eran inmensas. Imagen: Roger Schall

"En 1946, una vez terminada la guerra, regresamos a París, a nuestro apartamento del Boulevard Suchet. Nos asombró y alegró ver que la ciudad no había sufrido grandes daños durante la invasión alemana. Al igual que nosotras, muchos otros que se habían visto obligados a emigrar por la guerra, estaban retornando, y todos, en realidad, querían olvidar ese terrible episodio de nuestra historia".




"La moda de los años cuarenta aún se imponía en aquel entonces; faldas por debajo de la rodilla, y hombros cuadrados de estilo masculino. Un poco triste para mi gusto. Todo esto influenciado claramente por las necesidades que habían".






Pintado de piernas para simular medias


"Imagínate, encontrar medias era prácticamente imposible, menos aún de seda, y las que teniamos la suerte de tenerlas las cuidábamos muchísimo. Es más, había pequeños quioscos por toda la ciudad, donde te las reparaban cuando se rompían. Muchas chicas, al no poder pagarse unas medias, se pintaban las piernas con betún, y se dibujaban la costura  con el lápiz de cejas".




"No te imaginas el revuelo que ocasionó Christian Dior en 1947, cuando presentó en París su primera colección, denominada "Corolle", y posteriormente rebautizada con el nombre de "New Look". Fue la comidilla del "Tout Paris". Mis hermanas y yo nos enamoramos inmediatamente de sus vestidos, especialmente los de noche. Eran tan femeninos, sus faldas tan amplias y largas, llevadas con crinolinas, la cintura estrecha, lo cual me favorecía mucho, porque en mi juventud tenía una cintura de 49 cm." 
Desfile de presentación de la primera colección de Haute Couture de Dior en 1947, denominada inicialmente "Corolle".

"Con Dior, se volvió a poner de moda la mujer femenina, de generosas curvas. El corsé era "de rigueur", sin importar cuán delgada fueses, ya que sus modelos lo exigían, además él insistía en que ayudaba a mantener la postura apropiada. Dior entendía la figura de la mujer muy bien, pero consideraba que había que sufrir para ser bella, es decir, el uso de sus vestidos requería que llevases ropa interior ajustada, corsets con ballenas y faja, lo cual no era muy cómodo, pero terminé acostumbrándome a ello, y aún ahora uso este tipo de ropa interior, porque realmente hacen que todo te quede mucho mejor".

Diversos modelos de crinolinas y enaguas de tul empleadas en los años 50


 

"No asistí a su primer desfile, pero tan pronto me enteré de las novedades, pedí una cita en su Atelier. M. Dior era un hombre bajito, encantador y muy educado. Trataba a todos con extrema cordialidad, y sencillez".   
Ultimando detalles antes del desfile. Foto: Loomis Dean

"En aquella época, por lo general, se asistía a los desfiles como si fuera un evento social, pero para encargar ropa, tenías que pedir cita privada en su Atelier, donde volvían a presentarte los vestidos, de acuerdo a tu gusto, llevados por modelos".  

Christian Dior con sus maniquís, 1949
"Mi hermana Alicia y yo fuimos juntas a ver sus vestidos y encargamos varios de ellos, pues no había trajes ya hechos en la Maison en aquel entonces, y te los hacían a medida. Aquel fue el inicio de nuestra relación con él, que duró hasta su muerte, en 1957, tan repentina y que asombró a todos".  

"Usualmente M. Dior estaba presente por unos minutos para darte la bienvenida, y asegurarse de que te mostrasen los vestidos que él consideraba, beneficiaban más a tu silueta y estilo. También se tomaba el tiempo de decirte lo que, según él, era lo que más te favorecía; colores, tejidos, formas, etc. Una vez incluso me dijo que el lápiz labial que usaba no era del color adecuado, y me regaló uno con el color correcto. Desde entonces, siempre he utilizado los tonos corales para el día, y el rojo bermellón para la noche, como él me recomendó".

Christian Dior en su Atelier. Foto: Loomis Dean, 1955
"Recuerdo que mi hermana Alicia encargó una falda de tafetán de seda negra, en el nuevo largo (era de cocktail), casi hasta los tobillos, con pequeños plisados en toda ella, y que tenía ya la crinolina incorporada. Además, una enagua de seda natural debajo de todo, para proteger las piernas del roce del material áspero de la crinolina, todo en color negro. Aquella falda, se complementaba con una blusa de raso de seda muy pesado en color marfil, mangas tres cuartos, que originalmente, era de mangas más largas, pero M. Dior, al ver las manos de mi hermana a las que se refirió como "dignas de María Antonieta", dijo que debía mostrarlas por su belleza y elegancia, y le recomendó la manga más corta. Alicia, al igual que yo, tenía unas manos diminutas, de dedos larguísimos y delicados". 
Christian Dior supervisaba personalmente las pruebas en su Atelier. Foto: Loomis Dean


"Yo encargué un traje de día, en color rosa Dior, -color que él mismo me recomendó-, con un pequeño sombrerito a juego, en rosa con flores en verde, blanco, leves toques de negro, y un velito divino. Aún tengo varios sombreros de aquella época que, incluso ahora, uso".
Sombrerito de flores de terciopelo. Dior, 1953. Colección MET Museum

"Recuerdo que las grandes y marcadas hombreras dejaron de usarse, hasta entonces no había habido vestido, blusa o abrigo, en la moda reciente, que no las llevase. Siendo las chaquetas de sus trajes muy entalladas, a veces te hacían hasta cuatro pruebas para que quedasen perfectas".  
Detalle de chaqueta entallada con costadillo italiano. Dior, 1947. Colección MET Museum
"En la tienda también vendían todos los accesorios que necesitabas para acompañar el vestido. Sombreros, guantes, zapatos, hechos por los mejores artesanos de París. Sus vestidos de noche se acompañaban con zapatos y bolso a juego". 

Zapatos y complementos en el Atelier de Dior. Años 50. Foto: Loomis Dean
"Otro elemento novedoso que impuso Dior fueron los tacones altos y más finos que los usados hasta ese momento. Me recordaron a los que veía durante mi niñez en los años veinte, pero el modelo de sus zapatos era muy diferente a aquellos, mucho más femeninos, con un toque de coquetería maravilloso. Recuerdo que me compré un par de sandalias en raso negro, de tacón alto, con una pequeña plataforma, como de un centímetro, y un huequito adorable en la punta. Aquellas sandalias fueron los primeros zapatos que compré en la Maison Dior, que en aquella época estaba en la Avenue Montaigne".

Estas sandalias, de finales de los años 40, son lo más parecido que he podido encontrar a la descripción que me hace Manuela de sus sandalias, que no se han conservado. Colección MET Museum

En los años 50, Roger Vivier diseñó colecciones de zapatos con tacón de aguja para Dior. Colección V&A Museum
"Posteriormente, en los años 50, sus zapatos cambiaron, y se volvieron más puntiagudos, con el tacón mucho más fino, era el llamado tacón de aguja".



"Mi fascinación siempre han sido los sombreros y los guantes, tengo una amplia colección de los mismos, y los uso siempre que el tiempo y la ocasión lo permiten. Eso sí, prefiero que los guantes sean, o de cabritilla o de gamuza. En aquella época, ninguna mujer elegante salía sin ellos, incluso en verano. Era sólo en esta estación que me permitía ponerme guantes de encaje o tejidos, pero si no hacía mucho calor, siempre prefería los de cabritilla".
 

"También tuve ocasión de conocer a Coco Chanel. Fue mi abuela, la Marquesa de Solanda, quien me llevó por primera vez a la Maison Chanel, para que Coco diseñase mi primer vestido de Alta Costura, para mi Puesta de Largo, que se llevó a cabo en el Crillon. Ella me aconsejó un maravilloso vestido de noche blanco de satén y gasa. Aún lo conservo".

Coco entrando en la Maison Chanel, París

"Sin embargo, ella era muy diferente a Christian Dior, pues mientras éste trataba a todos con extrema cordialidad, Coco era conocida por sus exhabruptos hacia sus empleados. Aunque con ella no tuve mucho trato, fuera del mínimo necesario para la elaboración de los vestidos. Si bien, todos la consideraban muy refinada, yo siempre pensé que sus orígenes se notaban al tratarla, pero nunca he negado su gran estilo, y también fue una de mis modistas favoritas".



"Actualmente ya no compro mucha ropa, he acumulado demasiada a lo largo de los años. Poseo una gran colección de vestidos y conjuntos, la mayoría de Maisons francesas: Chanel, YSL, Dior, mis favoritos; también compré Balenciaga, y un par de accesorios de Loewe".
"Todavía conservo aquellos maravillosos vestidos y complementos, si bien están prometidos al Museo Metropolitano de Nueva York a mi fallecimiento". 


Fotografía tomada en Buenos Aires por el autor del blog Advancestyle de Nueva York

Imagen de Doña Manuela Mugüerza y García-Moreno, a quien aprecio mucho, y agradezco su gentileza al compartir con todos nosotros sus recuerdos de Christian Dior, y del glamour parisino de aquellos años. Una historia vivida y contada por ella misma.








23 comentarios:

  1. Una historia maravillosa, contada en primera persona. Todo un lujo para tu Blog, Karin. No todos los día podemos leer relatos tan estupendos, llenos de detalles que te transportan al París del glamour y la Alta Costura. Muchas gracias a Doña Manuela y a tí por contárnoslo....

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  2. Muchas gracias!! El placer ha sido mïo. El poder contar con un testimonio directo, ha sido una gran suerte. Todo lo que sabemos de Dior es a través de libros y documentales, pero poder charlar con alguien que le conoció y le trató personalmente, ha sido maravilloso.

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  3. Me ha encantado porque hace imaginar una epoca y cuenta como fueron esos años me gusto mucho aunque no soy partidario de los blog donde se cuenta la vida personal del autor tipo diario. Esta historia y sobretodo la manera de contarlo me fascino

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    1. Este no es un blog de temática personal. En este caso, la que cuenta la historia no es la de la autora del Blog, sino la historia de una señora que conoció al propio Dior en el París de los años 50. Me alegra que te haya gustado.
      Un cordial saludo!!

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  4. Maravillosamente contada una extraordinaria historia.
    Gracias por hacernos disfrutar trasladándonos a otras épocas.
    Un cordial saludo.

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    1. Una historia contada por alguien que la vivió. todo un lujo!!!
      Un cordial saludo Concha!!!

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  5. Esta ha sido una entrada maravillosa llenas de reminiscencias personales que, para mí, y muy en lo particular, son valiosísimas. Agradezco en el alma que te hayas puesto a redactar estas impresiones particulares de alguien que conoció, de primera mano, tanto a Christian Dior como a Coco Chanel. Alguien a quien felicito por tomar la determinación de donar sus trajes y accesorios a un museo tan importante como el Museo Metropolitano de Nueva York.

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    1. Ha sido una suerte haber conocido a Manuela, y que ella haya accedido ha compartir sus recuerdos personales con todos nosotros . Yo le estoy tremendamente agradecida. Es una dama maravillosa.
      gracias por tu comentario.
      Un cordial saludo!

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  6. Es impresionante la evolución de la moda y que con el paso del tiempo vuelva.

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    1. El concepto de lo elegante, no pasará nunca de moda.
      Un cordial saludo!

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  7. Ha sido todo un placer leer la historia. Dior uno de mis diseñadores preferidos, por la elegancia, sencillez y glamour que trasmitia en sus diseños y que hoy en dia, respetan en las nuevas creaciones. Además de su amor por las flores, ya que la otra mitad de mi corazon pertenece a ellas. Una gran suerte la de la sra. doña Manuela poder haber vivido esa experiencia y Karin por haberla escuchado, mi enhorabuena!! Gracias!!!!

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  8. Al parecer, además de tener un gusto exquisito, Dior era una gran persona; cordial y afable con sus empleados y sus clientas. Son datos que hemos conocido gracias al testimonio directo de Doña Manuela.
    Gracias por tu comentario !!

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  9. Karin,

    Muchas Felicidades! Este post puede ser unos de mis favoritos que he leido hasta la fecha. De la manera que nos has deleitado con esta historia y con lujo de detalles. Las imagenes han sido el complemento perfecto para describir aun mas estas bellas memorias de la Doña Manuela.
    Gracias a ustedes dos por compartir estos bellos recuerdos de la moda en esta epoca tan querida y recordada de vestimenta elegante y femenina. Has hecho un trabajo estupendo Karin. Me quito mi sombero amiga!

    Un fuerte abrazo para ti, y un saludo cordial a Doña Manuela.

    Maria Cartagena
    http://www.onestyleatatime.com/

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado,María. Escribir este post era una oportunidad única para contar la historia de la Maison Dior, vista a través de los ojos y los recuerdos de una persona que tuvo la suerte de conocerle personalmente...
      Un abrazo!
      karin

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  10. Se de tu ilusión y la pasión que sientes, preciosa historia de la mano de Manuela y un trabajo fabuloso de tu parte, genial Karin.
    Besos.

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    1. Muchas gracias Lola por tu visita!!!
      Un beso

      Karin

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  11. Me gustó mucho la nota sobretodo por las apreciaciones de quién vivió la época y trató a esos maravillosos diseñadores, gracias

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  12. Me encantó esta entrada, la historia y la manera de contarla, fue como viajar en el tiempo, uno se da cuenta que estos personajes no dejan de ser personas como nosotros y nosotros podemos dejar una huella como ellos, que el contexto histórico también influye siempre en la moda y si hoy hay personas que despotrican contra la época de corséts (por ejemplo) por considerarlos una tortura, creo que en cada época hemos tenido lo que quisimos, en cuestión de ropa.

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