jueves, 12 de febrero de 2015

LE ROBE DE STYLE

Cuando pensamos en la moda de los años 20, a menudo nos imaginamos aquellas flappers de cuerpos andróginos que fumaban en público. Con los cabellos cortos, sus vestidos de formas rectilíneas, sus medias de seda artificial y los inconfundibles zapatos Mary JaneSin embargo, aquel look vanguardista y desenfadado no era el único, ni el deseado por todas las mujeres.


Las mujeres más conservadoras, con figuras más voluptuosas, preferían el "Robe de Style", caracterizado por un modelo de vestido mucho más benévolo con la silueta femenina. Su estética era el resultado de una curiosa mezcla heredada de la moda de la década anterior, y el estilo dieciochesco de María Antonieta

"Robe de style" de Lanvin confeccionado en organza de seda con bordados aplicados.
Con la cintura en su sitio, ligeramente marcada, y una ondulante falda cuyo largo variaba desde la pantorrilla hasta los tobillos. Amplios escotes y mangas breves completaban la estructura.

Colección MET Museum, Nueva York

Este peculiar e icónico estilo, propio de los primeros años de la década de los años 20, se asocia tradicionalmente a la diseñadora francesa Jeanne Lanvin, quien fue su mejor y mayor exponente, aunque no la única.

La modelo Jetta Goudal con un "Robe de style" de satén bordado de Lanvin, 1923.
Fotografía de Edward Steichen
"Robe de style" de raso con flores bordadas. Lanvin.
Colección MET Museum, Nueva York
La superposición de tejidos suaves y vaporosos era otra de las constantes de este estilo, en el que a menudo se jugaba con las transparencias.

Modelo de Lanvin cuya falda se compone de capas de seda estampada en forma de pétalos.

El "Robe de style" supuso el contrapunto romántico frente a la angulosa geometría de los vestidos camiseros. Un estilo hiperfemenino apto para mujeres de todas las edades. Para todas aquellas que se resistían ante la avalancha de androginia que experimentaba la moda de aquellos años.



Vestido de Lanvin denominado "Jolibois" en alusión al ramillete de flores bordadas que lo adorna.
La falda era como un gran lienzo donde la fantasía de la modista aplicaba bordados, encajes, pedrería o flores de tela. El resultado siempre era fascinante y único.


Tafetán de seda color "azul Lanvin", con flores bordadas en hilo de chenille.
Colección MET Museum, Nueva York







Este tipo de vestidos, a menudo requerían de enaguas que incorporaban pequeños paniers -tomados de la moda del siglo XVIII-  dispuestos a ambos lados de las caderas para dar mayor volumen y amplitud a la falda. 



"Robe de style" de verano que perteneció a la actriz española Catalina Bárcena, quien adoraba el estilo de Lanvin, hasta el punto de lucir sus vestidos tanto dentro como fuera de la escena. Confeccionado en algodón blanco con multitud de pequeños volantes,  las notas de color las ponen los ramilletes de flores de seda que lo adornan.
Colección V&A Museum, Londres


Los modelos de verano se complementaban con amplias pamelas



El "Robe de style" era ideal para mujeres de todas las edades. Se empleaba para todas las ocasiones que requerían de un vestido elegante. Había modelos de invierno y de verano. Para el día, en suaves tonos pastel, y también para la noche en colores como el negro, rojo o el dorado. 

Versión traje de novia en la que se aprecia claramente la influencia dieciochesca.

A pesar de que fue un estilo muy popular entre las mujeres, su influencia ha quedado relegada a un segundo plano en la historia de la moda. Por eso hoy he querido desempolvarlo, sacarlo de los baúles de la memoria, y dedicarle un merecido recuerdo...




3 comentarios:

  1. Qué interesante, no sabía del asunto, y los modelos son de lo más imaginativo.

    ResponderEliminar