lunes, 28 de noviembre de 2016

MODA EN EL CINE: BARRY LYNDON

El pasado año, Neus Ribas San Emeterio, directora de "Datatèxtil", la revista semestral que publica el CDMT (Centre de Documentació i Museu Tèxtil) me invitó a participar en la edición nº 32, con un artículo dedicado a la moda en el cine. 

Para mí fue un honor y una satisfacción colaborar en esta importante revista -única en su género- que siempre se ha distinguido por la calidad de sus contenidos.

Portada del nº 32 


Sumario de la revista digital, publicada en inglés y español

Para mi artículo elegí la película "Barry Lyndon", dirigida en 1974 por Stanley Kubrick. Cuyo maravilloso vestuario -centrado la moda inglesa de los años 70-80 del siglo XVIII- corrió a cargo de la oscarizada diseñadora Milena Canonero. 


Bajo el prisma meticuloso y perfeccionista de Kubrick, Canonero se dedicó en cuerpo y alma a la preparación de los figurines, consultando previamente todo tipo de fuentes históricas. Kubrick no quería una interpretación idealizada. El objetivo era reflejar fielmente la moda de aquella época; desde los patrones, las siluetas, colores y tejidos, hasta los complementos, maquillaje y peinados.  






La riqueza y atractivo del vestuario de la película, estriba en que en ella podemos contemplar modelos pertenecientes a todos los estamentos sociales; campesinos, nobles, militares, clérigos e incluso indumentaria infantil. 




Sin duda, se trata un filme pionero en el tratamiento del vestuario cinematográfico. Concebido como un elemento integrador, destinado a aportar verosimilitud a la historia que se cuenta.






Sin más, os dejo el enlace que os llevará a la lectura de mi artículo:

MODA EN EL CINE: LA ANGLOMANÍA EN BARRY LYNDON





Otros post en este Blog dedicados a la moda en el cine:

ORLANDO
IL RACCONTO DEI RACCONTI
MRS HENDERSON PRESENTA
HAMLET. EL HONOR DE LA VENGANZA
LA FERIA DE LAS VANIDADES





lunes, 7 de noviembre de 2016

"LA INFANCIA DESCUBIERTA". MODA INFANTIL EN EL MUSEO DEL PRADO

Si os gusta la pintura y la moda del siglo XIX, ésta es una oportunidad única. Hasta el 15 de octubre de 2017, en la sala 60 del Museo del Prado, se expone una cuidada selección de ocho retratos infantiles, correspondientes al periodo isabelino. A través de ellos podremos contemplar cómo se vestía a los niños en aquella época.

Los retratos están fechados entre 1842 y 1855
Foto © Museo Nacional del Prado 

El conjunto de retratos reflejan diversas interpretaciones de la infancia. Tema predilecto entre los artistas decimonónicos, debido a la creciente demanda de retratos infantiles por parte de la aristocracia y la burguesía.

 Luis Ferrant y Llausás: Isabel Aragón Rey, 1854.
Madrid, Museo Nacional del Prado 


Vestido de niña con cenefas de tartán. Siglo XIX
Centro de Documentación y Museo Textil de Terrassa

Durante el periodo isabelino, la moda infantil española seguía los cánones del estilo francés. Las madres copiaban los modelos de los figurines procedentes de París. Las niñas vestían versiones en miniatura del atuendo de sus madres; con largos vestidos sobre varias capas de enaguas, para dar forma a las faldas. 

Grabado de moda francés, 1845
Victoria and Albert Museum, Londres



  Carlos Luis de Ribera y Fieve:  Retrato de niña en un paisaje, 1847
Madrid, Museo Nacional del Prado 


Vestido infantil de algodón y entredós de encaje
Philadelphia Museum of Art

Algunas madres encargaban para sus hijas, pequeños miriñaques que les aligerasen el peso de tantas enaguas. Las más pequeñas llevaban las faldas más cortas, dejando ver las blancas pantaletas de algodón, ribeteadas con delicados encajes o bordado inglés. A partir de los seis años, las niñas comenzaban a llevar un pequeño corsé. 



Valeriano Domínguez Bécquer: Retrato de niña, 1852.
Madrid, Museo Nacional del Prado. 
Este retrato es especialmente interesante, pues sobre el tafetán verde botella, destacan pequeños madroños que nos recuerdan al traje de "maja", moda iniciada a finales del siglo XVIII. 

Botinas de niña, ca 1855
Met Museum, Nueva York
El calzado más usual, era unas botinas de piel de cabritilla para los días de diario. Para las ocasiones más formales, podían ser de raso bordado a juego con el vestido.


Joaquín Espalter y Rull:  Manuel y Matilde Álvarez Amoróso
Madrid, Museo Nacional del Prado 

Vestido de niña en tafetán rosa, ca. 1860

En invierno, el atuendo para salir a la calle se completaba con guantes, y abriguitos de paño para los días de diario. Terciopelo de algodón y piel para los días especiales. Para cubrir la cabeza, capotas forradas para las niñas, sombreritos y gorras para los niños.  

Hasta los cinco años, niños y niñas vestían de la misma forma, sin distinción de género. En cuanto a los tejidos empleados,  los más populares eran el terciopelo, tafetán, organdí, tarlatán y el barege.



Federico Madrazo y Kuntz: Retrato de Federico Florez, 1842
Madrid, Museo Nacional del Prado

A partir de los 6 ó 7 años de edad, los niños comenzaban a llevar pantalones largos. La moda para ellos era mucho más funcional y cómoda que la de las niñas. A menudo se componía de un conjunto de chaqueta y pantalón de paño del mismo color. Sombreros, distintivos y botones dorados de inspiración militar, les aportaba un aire de formalidad.




Foto © Museo Nacional del Prado


"Durante el Romanticismo, las virtudes asociadas a la niñez, como son la espontaneidad, la gracia, la inocencia, la falta de contaminación por los aspectos negativos de la civilización, son valoradas de un modo excepcional. Las imágenes de niños entonces, son requeridas por parte los antiguos clientes; la aristocracia, y de una burguesía cada vez más extendida". 
        (Javier Barón)






Comisario de la exposición: 

Javier Barón. Jefe de Conservación de Pintura del siglo XIX 



Agradecimientos:


Área de Comunicación del Museo del Prado