jueves, 28 de septiembre de 2017

EL MUSEO DE PAISLEY

Hoy os traigo mi experiencia en el Museo de Paisley (Escocia). Museo que visité el pasado mes de agosto, y que tenía anotado en mi agenda desde hacía mucho tiempo.





El museo dispone de varias áreas, dedicadas a la historia del propio museo y de la ciudad de Paisley. En la segunda planta, podréis visitar las salas destinadas a mostrar la que fue una de las actividades económicas más prósperas de la ciudad: la fabricación de los famosos chales de Paisley. Allí nos cuentan la historia de esta maravillosa prenda, que llegó a ser un accesorio fundamental en la moda femenina durante los siglos XVIII y XIX.


Entrada a la exposición permanente del Museo de Paisley


A mediados del siglo XVIII, hacia 1760, llegó a Inglaterra, procedente de la India, (gracias a las importaciones que realizaba la Compañía del Este de la India) una nueva prenda que pronto se incorporó a la moda femenina. Más tarde llegó a Francia, y luego al resto de Europa. Era irónico que fuera adoptada por las mujeres europeas, porque en su país original, era un accesorio empleado solamente por hombres de alto poder adquisitivo.

Pintura que representa a Abdullah Qutb-Shah de Golconda.
Viste un primitivo chal de Cachemira
ca. 1670
Se tejían en telares manuales, dando como resultado un tejido muy rico y lujoso. Elaborado con el suave pelo de las cabras de la región de Cachemira, lo que le confería un tacto suave, cálido y confortable. También tenían un altísimo precio. El diseño de la decoración de aquellos chales se basaba en el "boteh". Una forma muy peculiar, en forma de lágrima, originaria de Persia, basada en el "árbol de la vida" y las hojas de palma.

Boteh


Hacia 1780, las ciudades de Edimburgo y Norwich comenzaron a imitar aquellos chales de la India. Más tarde, durante la primera década del siglo XIX, se comenzó a fabricar en la pequeña ciudad de Paisley. También otras ciudades europeas, como Lyon, París o Viena elaboraron sus imitaciones.

La moda de los chales duró prácticamente un siglo, pues la forma y longitud de los mismos se adaptó a los cambios de la moda femenina. Aunque el mayor apogeo se produjo en la primera década del siglo XIX, cuando el estilo Imperio hizo su aparición. Aquellos claros y vaporosos vestidos de inspiración grecorromana, se complementaban perfectamente con esos maravillosos y suaves chales. Su vivo colorido aportaba un gracioso toque de color al conjunto. A la vez que servían de abrigo y protección ante las frías temperaturas europeas.

Uno de los primeros chales elaborados en Paisley, ca. 1815
Col. Museo de Paisley

Detalle del diseño del chal. Elaborado en seda, lana y algodón
Col. Museo de Paisley

Gracias a la incorporación del telar de Jacquard, la producción se intensifica y se abarata, permitiendo la democratización de este complemento, que antes solo se circunscribía a las élites que podían pagarlos. Las imitaciones eran más asequibles a las masas.


Sala dedicada a la historia de los chales de Paisley
Col. Museo de Paisley



















Chal de forma cuadrada con flecos elaborado en algodón y lana, ca. 1830
Col. Museo de Paisley

A partir de 1840, con el desarrollo de la moda, y la aparición de la crinolina, el amplio volumen de las faldas precisaba de un chal de un nuevo tamaño, mucho más grande, que se llamó "plaid" con decoración a base de cuadros solos, o combinados con el "boteh". Se convirtió en el complemento de abrigo más empleado fuera de casa.








Chal elaborado en la ciudad Paisley, cuyo peculiar diseño floral fue registrado en la Oficina de Patentes, por el tejedor John Morgan el día 4 de marzo de 1843. Se cree que la decoración a base de rosas, cardos y tréboles fueron plasmados como una expresión patriótica de júbilo, por el nacimiento del heredero de la reina Victoria: el futuro rey Eduardo VII. 


Cartel explicativo
Col. Museo de Paisley


La reina Victoria de Inglaterra fue una gran defensora de los chales fabricados en Paisley.
En la imagen, luce un plaid con diseño de tartán, ca 1840-50


A mediados del siglo XIX, la ciudad de Paisley ya se había situado a la cabeza de la producción europea de chales y plaids. Hasta el punto de llegar a hacer sombra al resto de fabricantes. Los vendedores de textiles ofrecían una gran selección de ellos en sus comercios, lo que propició con el tiempo, que la palabra "Paisley" se asociara automáticamente a los chales fabricados en esa ciudad, con su característicos motivos tejidos o estampados según el fabricante.



Molde de estampación con el clásico motivo del "boteh"
Col. Museo de Paisley




Casi todas las novias de mediados del siglo XIX aspiraban a tener un chal como éste
 ca. 1860
Col. Museo de Paisley




Cartel explicativo
Col. Museo de Paisley


Según avanzó el siglo, con la llegada de la moda del polisón, el chal de Paisley cayó en desuso poco a poco, siendo reemplazado por capas y dolmans. Los fabricantes de chales de la ciudad tuvieron que cerrar sus talleres, quedando solamente algunos destinados a obras sociales.


Historia de la industria de Paisley

A partir de 1943 ya no quedaba ningún taller ni vestigio en la ciudad, que recordase aquel esplendor textil de antaño...



En otra de las salas dedicadas a la historia de estos maravillosos chales, podréis conocer la evolución de los telares que se emplearon para la elaboración de los mismos, así como los diferentes procesos; desde la hilatura de las fibras, hasta el acabado. Pero eso os lo contaré en otro post...







Dedicado a mi buena amiga Roxana Urrutia





Fotografías

Karin Wachtendorff

Bibliografía:

Reilly, Valerie: "The Paisley Shawl"








3 comentarios:

  1. ¡Qué maravilla! Gracias por llevarnos y por la clase magistral <3

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  2. Como siempre, un post de gran interés. Da gusto leer contenidos elaborados en el mundo de la inmediatez.

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