lunes, 24 de septiembre de 2018

CLAIRE McCARDELL. DISEÑO FUNCIONAL DE LOS AÑOS 40

"Mi inspiración siempre fue América; su libertad, su estilo informal, su buena salud. 
La ropa puede expresar todo esto"
(Claire McCardell)

Si me preguntaran cuál es mi diseñador o diseñadora favorito de la primera mitad del siglo XX, diría sin duda, que es Claire McCardell. Los motivos son varios; primero, por ser una mujer que luchó por abrirse paso, a través de su enorme creatividad, en una época complicada para la moda. La segunda razón es porque adoro la ropa funcional. Esa que hace que te sientas cómoda, hasta el punto de sentirla como si fuera una segunda piel, lo cual exige un alto nivel técnico. No es que deteste o rechace el glamour, pero pienso que es en la ropa del día a día, donde un diseñador pone a prueba su talento. Si consigue que sus prendas resulten cómodas, a la vez que atractivas, para que las mujeres trabajadoras puedan usarla a diario -sin menoscabo de la estética-, considero que está bien diseñada. 

McCardell (1905-1958) era estadounidense, y desde muy joven comenzó a sentir pasión por la moda. Cuando cumplió la mayoría de edad comenzó sus estudios de Diseño en la  Escuela Parson de Nueva York, graduándose en 1923. Más tarde, en los años 30, se trasladó a vivir a París, (al igual que hicieron otros diseñadores norteamericanos) buscando la inspiración en el arte y la moda que las francesas vestían por la calle. Cuando regresó a los Estados Unidos, decidió que diseñaría prendas funcionales y asequibles que llenasen una vacante en la moda femenina de su país, pues hasta antes de la guerra, la moda siempre había dependido de la alta costura parisina. Para McCardell había llegado el momento de crear una moda americana propia.



La creación del vestido "Monastic" en 1938, fue su primer éxito, lo cual le aseguró un lugar junto a Hattie Carnegie, diseñando para la marca Townley Frocks, antes de lanzar su propia firma en 1940. 





















El "Monastic dress" era un cómodo vestido plisado, sin forma, con corte al bies, manga francesa y cintas para marcar la cintura y darle forma. Un modelo de gran éxito que se lanzó posteriormente en diferentes versiones.


En 1942, McCardell lanzó el "Pop-Over dress", un vestido que servía como prenda de trabajo para mujeres que apoyaban las labores militares desde el hogar, durante la Segunda Guerra Mundial. Confeccionado en tejido de algodón, llevaba un enorme bolsillo acolchado a la altura de la cadera, y un guante de horno cosido. Podía llevarse solo, o sobre otras prendas. Su precio era de 6.95 dólares y tuvo un éxito enorme en los Estados Unidos.


Publicidad del"Pop-Over dress"


"Pop-Over dress"
Colección Metropolitan Museum 
detalle del bolsillo y el guante acolchados

Norman Norell dijo de ella en una ocasión: "Claire podía tomar cinco dólares en calicó de algodón común, y hacer un vestido que una mujer inteligente podría usar en cualquier lugar"


McCardell empleaba tejidos prácticos de algodón como el dril, el denim, calicó, seersucker, cutí y el cambray. Aunque posteriormente también se decantó por el empleo del género de punto, y los tejidos elaborados con fibras artificiales. 























Conjunto elaborado en denim, compuesto de falda y top que podía intercambiarse con una blusa y shorts, 1944. Las costuras dobles a contraste se inspiraban en las prendas vaqueras.


Sin duda, sus vestidos camiseros eran los favoritos de la norteamericanas, aunque también triunfaron sus sus diseños multifuncionales que permitían diversas mezclas y combinaciones a través de prendas versátiles, lo cual permitía ampliar el guardarropa sin grandes costos. 

Vestido camisero de verano, 1946
Vestidos de verano, 1946


Vestido de invierno elaborado en rayón, 1946

Conjunto de verano, con amplios pantalones de pinzas estilo capri, 1948

McCardell tenía la intención de cambiar las influencias del estilo de la elitista moda francesa que llegaba a los Estados Unidos, por una ropa sport, funcional, y típicamente norteamericana, y que fuera accesible económicamente por la mujeres de clase media estadounidense. Ella hizo suyo el mercado del prêt-à-porter, con sus diseños bien cortados, un buen patronaje y una confección impecable.

Claire McCardell en su taller

Sus bañadores y prendas para la playa eran extraordinariamente modernos y adelantados para aquella época, tanto, que hoy podríamos emplearlos. Confeccionados en género de punto y tejidos de algodón, algunos se podían complementar con elegantes cinturones.

1941
Colección The Museum at FIT


Bañador confeccionado en denim. Vogue, 1946


Vogue, 1946

1946 © Corbis

1946 © Corbis


1946 © Corbis


1948

Otro de sus grandes hitos fue el de propiciar en los años 40, la creación de las bailarinas como modelo de calzado para la calle, derivado de las zapatillas de ballet. McCardell convención al gran Capezio, para que diseñara una variación con suela para poder llevarlas por la calle.

Bailarinas Capezio, atribuidas a Claire McCardell
Colección Metropolitan Museum


Claire McCardell continuó su ingente labor como diseñadora hasta el año 1958, año de su prematuro fallecimiento. Pero sus modelos de los años 50 serán objeto de análisis en un futuro post...








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