A la fascinación que siempre me han producido las fotografías antiguas, he de sumarle la que siento por aquellos elegantes sombreros de la Belle Époque.
A principios del siglo XX, la etiqueta exigía que una dama no saliera de su casa sin su sombrero, por lo que llevarlo suponía estar bien vestida e "ir a la moda".
 |
| La actriz Lili Elsie, actriz icono de belleza de la época |
A medida que avanzaba la primera década del siglo, los sombreros fueron aumentando de tamaño, con adornos más cuantiosos y complicados. La elegancia estribaba en las proporciones y la calidad de los materiales empleados en su elaboración.
 |
| 1902 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Se adornaban sobre todo con plumas, e incluso con pájaros disecados, hasta el punto de que algunas especies de aves de bello plumaje llegaron al borde de la extinción.
 |
| 1905 |
 |
| 1905 |
También gustaban mucho las plumas de avestruz, denominadas "amazonas", que hacían juego con los enormes abanicos.
 |
| 1906 |
|
|
|
Cuando las plumas de avestruz se superponían para conseguir una forma alargada, se denominaban "lloronas".
 |
| 1906. Archivo colección Ana González-Moro |
A mediados de la década se pusieron de moda los sombreros decorados con flores y hojas de verdes de tela, como si fueran pequeños jardines. Anchas cintas de moirée los sujetaban bajo la barbilla en caso necesario.
 |
| 1907 |
Cuanto más elevada era la categoría social de la dama, más grande y más caro era su sombrero. Sólo tenemos que fijarnos en el que lleva la nurse que está en el extremo de la izquierda, en comparación con el de la señora del centro. En general, el sombrero de una u otra forma, formaba parte fundamental del vestuario femenino de todas las clases sociales. Los hombres en cambio, se limitaban a las formas clásicas con pocas variaciones.
 |
| 1902 | | | | | | | | | | | | |
|
|
|
|
|
Las niñas de las familias adineradas también los llevaron aunque de menor tamaño. Para ellas se evitaban las plumas y se preferían los adornos a base de flores de tela de colores y cintas de raso.