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lunes, 6 de abril de 2015

HISTORIA DE LOS JEANS (II)

En esta segunda parte, prosigo con la historia de los jeans, indefectiblemente ligada al denim, el humilde tejido de sarga color índigo que fuera importado desde Francia a los Estados Unidos.



                                                              ca. 1873



La versatilidad del denim hizo que este tejido experimentase un enorme auge, lo que le llevó a ser adoptado también por los cowboys, quienes comprendieron que aquel tejido poseía la resistencia y flexibilidad que ellos necesitaban, para enfrentarse a las largas jornadas de trabajo en el campo.


Su uso en el atuendo de los cowboy contribuyó a reforzar el mito popular de la identidad americana


Y de ahí, la cadena siguió su progreso en el siglo XX, cuando el ejército norteamericano empleó el denim en la confección de uniformes de trabajo para los operarios y personal de las fuerzas armadas.







Overall de trabajo, ca. 1900

Mujeres con monos de trabajo confeccionados con denim. Años 30

Mujeres estadounidenses trabajando durante la Segunda guerra Mundial


1944
Mujeres en un rodeo, 1949

En los años 50 del siglo XX,  los jeans se convirtieron en el objeto de culto de la juventud rebelde. Las ventas se dispararon a mediados de la década.


Años 50
Más que en Estados unidos -donde los jeans eran de sobra conocidos como unos pantalones baratos y de diario- estos pantalones azules sorprendieron sobre todo a la generación de padres de la Europa de posguerra. La idea de unos pantalones lavables, resistentes y baratos que podían comprarse en cualquier en cualquier tienda o supermercado resultaba totalmente nueva para los europeos. 






Iconos de los años 50, como James Dean y Marilyn también usaban jeans

Para los jóvenes del continente destruido por la guerra, los jeans, como todos los productos de uso cotidiano que llegaban de Estados Unidos, representaban la libertad, la aventura y la independencia. Desde el principio,  eran mucho más caros en Europa, debido a los derechos de importación, y hasta finales de los años 60 no comenzaron a fabricarse en Europa.

En los años 60 y 70 se asociaron ala juventud rebelde


En 1980, el diseñador Calvin Klein fue el primero en estampar su nombre en dicha prenda, lo que los convirtió en un símbolo de posición social. Esos antiguos pantalones de trabajo se revalorizaron tanto, que nació la necesidad del consumidor de adquirir los vaqueros firmados por un diseñador para no sentirse desplazado.



Publicidad de Calvin Klein en los años 80

También, a principios de los 80, se instauró en Europa la tendencia que situó a los Levi´s 501 como centro del culto de los jeans. Se llevaban con americanas y caros zapatos ingleses. Poco a poco se convirtieron en el atuendo informal de los jóvenes acomodados, pero para ello era “necesario” que fueran los 501 de Levi´s.



Los años 90 trajeron a los jeans la consagración definitiva, y hoy pueden verse en personas de todas las edades y casi en cualquier ocasión.


Actualización de overall al más puro estilo de los  antiguos mineros
Desfile Ralf Lauren O/I 2010-2011
El denim más actual con un toque chic


Sólo el mundo laboral les ha cerrado sus puertas, por lo que están reservados  al tiempo libre, y la única excepción está en aquellas profesiones en las que el traje no es indispensable, como por ejemplo el mundo de la moda y la publicidad.



viernes, 13 de junio de 2014

HISTORIA DEL BAÑADOR MASCULINO

La historia del bañador masculino está ligada al nacimiento del concepto "veraneo", una moda iniciada a mediados del siglo XIX, cuando los miembros de la aristocracia y la alta burguesía europea, comienzan a desplazarse hacia las costas para "tomar las aguas" en balnearios y playas. Los médicos de la época, prescribían el aire puro y los baños de mar como remedio de males y achaques. Esta nueva costumbre social, exigía una indumentaria adecuada para el baño, que no agraviase las normas del pudor victoriano. En el caso del bañador masculino, se recurrió a un maillot que cubría el cuerpo hasta las rodillas y parte de los brazos.






Con la llegada del siglo XX, ese maillot fue reduciendo su tamaño, aunque no su incomodidad, pues los materiales empleados eran los mismos: género de punto de lana gruesa con una elasticidad muy limitada, que se adaptaba poco al cuerpo, picaba mucho en contacto con la piel, y formaba antiestéticas bolsas y arrugas cuando se mojaba, amén de tardar horas en secarse. 





Con la llegada de los años 20, se ponen de moda los baños de sol, lucir una piel bronceada es ahora un nuevo símbolo de estatus. A partir de entonces, aparecen en las costas de la Riviera francesa bañadores de sarga de algodón y nuevos diseños con colores más llamativos,  perneras más cortas, y una parte superior con tirantes que se podían bajar para broncearse mejor.




En los años 30, desaparecen los tirantes y el bañador masculino se reduce a la forma de un short con cinturón. Un nuevo estilo que otorgaba mucha más libertad para practicar la natación. 

Marlene Dietrich en la playa junto a Charlie Chaplin


El actor y campeón de natación Johnnie Weissmüller


En 1939, aparece el lastex, un nuevo tejido de algodón mezclado con fibras elásticas que aportarán a los bañadores una mayor comodidad, elasticidad y un secado más rápido. Las fotografías de actores de Hollywood en bañador, contribuyen a la promoción de la nueva industria norteamericana de la moda de baño.



En las décadas siguientes la evolución en la moda de baño será incesante, pues la industria textil no deja de investigar para crear nuevas y mejores fibras elásticas, que mejoran considerablemente las cualidades de los tejidos para el baño y las prácticas deportivas como el surf y la natación, iniciando una evolución técnica imparable hasta nuestros días.











martes, 29 de abril de 2014

MODA EN EL CINE: MRS. HENDERSON PRESENTA

Hoy os presento otra de las películas que me ha cautivado: "Mrs Henderson presenta". No solo por su magnífica música, ambientación y vestuario, también por la entretenida historia que cuenta, hábilmente desarrollada por su director, Stephen Frears en el año 2005.



Con un impecable diseño de vestuario a cargo de la oscarizada Sandy Powell, la historia transcurre en Londres, iniciándose en el año 1937, hasta los años finales de la Segunda Guerra Mundial. 

Los sombreros femeninos que aparecen en la película llamaron poderosamente mi atención por su gran belleza, con sus formas ondulantes, eran extraordinariamente elegantes.








Mrs. Henderson (Judi Dench), es una elegante señora de la alta sociedad londinense


El vestuario está muy cuidado, Sandy Powell es una gran perfeccionista, siendo difícil encontrar elementos anacrónicos, por lo que resulta muy ilustrativo de la moda de la época. En la película aparecen todo tipo de prendas; indumentaria femenina y masculina de las clases media y alta, ropa interior, uniformes, complementos de todo tipo, hasta vestuario escénico, pues la historia (basada en hechos reales) se desarrolla en un mítico teatro de variedades del Soho londinense.


Bañadores de punto, y e indumentaria para  la playa de los años 30

Prendas de baile y zapatos de claqué

Prendas de baile de inspiración española



Ropa interior

Peinados y maquillaje muy cuidados




Los collares y pendientes están elegidos con gran acierto

Peinado de los años 40

Powell se recrea en los detalles, eligiendo tejidos adecuados a la época y a la clase social de los personajes
Esta bata de seda con delicados bordados florales es especialmente interesante

Uno de los aspectos a los que concedo gran importancia, y en el que siempre me fijo cuando veo una película de temática histórica, es en la calidad de los tejidos, en los estampados y en sus colores, si son adecuados a la época o no. 



La película termina en los años 40, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la mujeres se vieron obligadas a suplir la falta de medios con mucha imaginación. Os la recomiendo si os gusta la historia y la moda de aquellos años, es una tragicomedia  muy entretenida, con una estética muy cuidada con la que disfrutaréis mucho.














viernes, 27 de julio de 2012

EL ESPÍRITU DE LOS AÑOS 30 (II)

Con este nuevo post, concluyo mi visión sobre los años 30. En esta ocasión, analizando las sandalias que se llevaron en aquella época, ya que su irrupción en la moda marcó un punto de inflexión en la historia del calzado del siglo XX. 

Las sandalias comenzaron a llevarse en Francia a mediados de la década de los años 20, cuando la Riviera francesa se puso de moda como destino vacacional de las clases altas. 

Modelo francés de bañador con sandalias para la playa. C. 1928
Con la moda del bronceado que inició Coco Chanel, se impuso un tipo de atuendo específico para la playa y la piscina. Los baños de sol invitaban a mostrar la piel, y los nuevos bañadores de los años 30 requerían de un calzado cómodo, lo que supuso el apogeo de las sandalias.

En este sentido destacó el trabajo del creador Salvatore Ferragamo, quien consciente de la grave crisis económica, se atrevió a emplear materiales baratos como la rafia o el corcho en el diseño de sus zapatos y sandalias.

Sandalias de rafia con tacón formado por 4 tapones de corcho. Ferragamo, 1935

El resultado fue sorprendente, teniendo en cuenta que tan sólo unos años antes, la rafia sólo se usaba para elaborar calzado para los pobres. La crisis económica condicionó a los creadores, y con ello, la imaginación y la creatividad salieron ganando.

Sandalias de cuerda de empaquetar con lazos de piel de cabritilla. Ferragamo, 1938



Ferragamo, 1938
Met Museum
Ferragamo se hizo famoso por el empleo innovador de materiales como los ya citados, añadiendo también otros como la paja, el celofán y el encaje. Además, fue pionero en el desarrollo de l cuña, del talón y de la suela de plataforma durante la década de 1930. 


Ferragamo, 1938
Met Museum

Ferragamo, 1938
Met Museum


Bette Davis a la derecha con bañador y sandalias durante un rodaje en 1933
Sandalias planas de piel dorada, 1932


Publicidad de sandalias "para las noches de verano Dolcis". Reino Unido, 1937


Pronto las sandalias pasaron de la playa al interior, y se convirtieron en el complemento ideal para los trajes de fiesta. Las sandalias con tacón y tiras de vivos colores que dejaban el talón y los dedos a la vista, formaban un entramado de cuero que brillaba a la luz de las pistas de baile.


Jean Harlow en 1931 con brillantes sandalias de fiesta

Sandalia con incrustaciones multicolor diseñada por Evins para Claudette Colbert en 1934. Una década más tarde, el mismo diseñador modificó el diseño para convertirlo en un modelo práctico para caminar por la calle

Elegante sandalia de piel de cabritilla plateada y ante negro. 
Museo Bally, 1934.


Esta nueva moda de las sandalias para vestir que dejaba ver los dedos al aire, hizo necesaria la pedicura, algo novedoso en aquel momento.


Sandalia en piel de cabritilla color rojo y crema. 
Diseño de A. Gillet. París, verano de 1935


 
A pesar de todo, las sandalias también tuvieron detractores. Incluso en 1937, los críticos de estilo de Vogue seguían considerando las sandalias como un calzado demasiado abierto para llevarlo por la calle, y sólo lo admitían como calzado para la playa. 


Hasta la Segunda Guerra Mundial, el mostrar el empeine, talón y dedos de los pies no fue totalmente aceptado...