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lunes, 28 de noviembre de 2011

EL TOCADO À LA FONTANGE Y LA PEINETA ESPAÑOLA

Para empezar os voy a pedir que miréis con atención el siguiente video. Es un pequeño fragmento de la película "Le roi danse", ambientada en la Francia de Luis XIV. Observad los tocados llamados a la Fontange que lleva la cantante y las tres damas sentadas junto al rey


¿A qué os recuerdan esos tocados?. Es mera coincidencia, o hay alguna relación entre el tocado a la Fontange y la peineta española?

Peineta española
Variantes del tocado francés "a la Fontange". Siglo XVII





La semejanza es tal, que nos lleva a preguntarnos si la forma de la peineta española, tal y como la entendemos ahora, con forma de teja, deriva del tocado a la Fontange, o si todo es producto de la casualidad. Curiosamente, disponemos de datos del origen del primero, pero el diseño de la peineta se pierde en el tiempo, y por tanto la puerta está abierta a las conjeturas.





Marie-Angélique de Scorailles, Duquesa de Fontanges (1661-1681)

El origen del tocado "à la Fontange", proviene de un suceso fortuito. En 1679, durante una jornada de caza en Fontainebleau, a la Duquesa de Fontanges, (en ese entonces amante y favorita del rey Luis XIV), se le enganchó a una rama uno de los lazos que sujetaban su hermosa cabellera.  Ante tal eventualidad, resolvió sujetar su pelo con una liga que amarró con una cinta a la parte superior de la cabeza. Fue tal el efecto, que pronto, las demás damas de la corte imitaron aquella forma de peinarse, añadiéndole una cofia de encaje y un armazón de alambre para que quedara sujeto sin perder verticalidad.




Pese a la oposición de Luis XIV, a quien no gustaba nada, el tocado a la Fontange pervivió en Francia entre 1679 y 1701 aproximadamente. Durante esos años sufrió múltiples variaciones, aunque nunca perdió la verticalidad del modelo original. Hacia 1690, fue ganando en altura hasta alcanzar proporciones descomunales, a la vez que enmarcaba el rostro con blondas de encaje. Lógicamente, esta moda no se circunscribió sólo a Francia, y pronto fue exportada a otros países europeos.




Izquierda
Detalle de una muñeca inglesa del año 1690. Bethnal Green Museum, Londres.

Derecha
Largillière. James Stuart y su hermana Louisa Maria Theresa, 1695. National Portrait Gallery, Londres. 









Cuando llegó a España, las españolas prefirieron llevarlo de un tamaño algo más reducido, y le cambiaron el nombre, para llamarlo "tocado al almirante". Así lo confirma la investigadora Maribel Bandrés Oto en su libro La moda en la pintura: Velázquez. Usos y costumbres del siglo XVII. Bandrés además explica que  la reina de Francia, en ese entonces, la española María Teresa  (hija de Felipe IV), adoptó las modas francesas, incluyendo el tocado a la Fontange, pero sin abandonar nunca la mantilla española. Ello me llevó a preguntarme si tal vez ella fuera la primera en establecer un maridaje entre ambas piezas.

La combinación de tocado y manto o velo, no era nueva en la moda española, ya que según afirma la historiadora Rocío Plaza Orellana en su libro Historia de la moda en España, el origen de la peineta y la mantilla ha quedado oculto en el tiempo, apuntando la teoría de que las peinetas o peinas pudieran tener su origen en antiguos pueblos del Mediterráneo, aunque tampoco ha podido comprobarse. No obstante, Plaza Orellana confirma el hecho de que a lo largo del siglo XVIII, en España destacan las peinetas y peinecillos colocados verticalmente en la cabeza con una ligera inclinación hacia delante, con la finalidad de realzar velos o mantillas, llevándose también solas y ladeadas sobre el moño.

La bailarina Dolores Serral. Litografía de Celestin Biard. Ca. 1835


Todos estos datos me llevan a pensar, que quizás, el tocado a la Fontange llegó a España para "resucitar" una pieza que habría quedado olvidada en el tiempo: la peina, aunque aportándole una nueva estética vertical, que se mantuvo latente durante todo el siglo XVIII, y cuyo auge vendría de la mano del siglo XIX, cuando las relanzaran las modas románticas, añadiéndoles flores y sustituyendo los encajes originales del siglo XVII por la rigidez del carey, que con su delicada filigrana, imitaba el dibujo de aquellos sin necesidad de emplear armazones de alambre, como hicieran las francesas dos siglos atrás.
 

Peineta y mantilla española. Versión de J. Galliano para Dior. 2007

Finalmente, la peineta vertical, sola o unida a la mantilla, se convirtió en uno de los iconos del estilo más castizo español y sería paradójico suponer que en ello intervino un elemento proveniente de París...


En cualquier caso, ésta es sólo una teoría, pero ha sido interesante pensar que al fin y al cabo, las modas son siempre reincidentes e interpretativas, y que cada pueblo las amolda y adopta según su visión. Tal vez sean meras conjeturas, pero lo cierto es que las coincidencias en forma y estilo son más que evidentes...
¿Qué opináis?