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lunes, 5 de diciembre de 2011

DETALLES DE MODA: EL NECESER DE VIAJE


En mi post titulado "Un verano en Biarritz", os describí con todo detalle el vestuario, y los complementos que las damas elegantes del siglo XIX, llevaban en sus baúles para pasar las vacaciones de verano. En esta ocasión quiero hablaros de otro elemento presente y fundamental en aquellos viajes...
Se trata del neceser de las damas, objeto que nos revela aspectos íntimamente ligados a la moda de entonces, como la cosmética y los perfumes.

Retrato de dama con su neceser, del pintor Georges Crogeaert (1848-1923)
 

Georges Croegaert. Dans le Boudoir, 1891

Durante el siglo XIX, las señoras empleaban gran cantidad de afeites y ungüentos para "aumentar sus gracias naturales", según la publicidad de la época. Los productos de moda preferidos por las españolas de entonces eran de lo más variado; extracto de oso, dentífricos de jaramago o miel inglesa. Mucílago y Vinagrillo de Sevilla contra las canas, perfume para la ropa, perlas oleaginosas de Venus, pastillas, bolas, esencias, polvos y cremas de todas clases y colores.






Hacia 1840 nació en España la moda de los viajes, y las damas recurrieron al neceser  de viaje para transportar cómodamente, la gran cantidad de productos de belleza que poseían, sin tener que renunciar a ninguno. 
No podían faltar los frascos de cristal con tapa de plata labrada, para las esencias y perfumes, como el Agua de Ninón y el Violeta de Parma, muy de moda en ese entonces.
A ello había que añadirle los utensilios necesarios para el peinado; peines, cepillos, alfileres, lazos. Sin olvidarnos de las joyas, que se guardaban en un compartimento especial con espacio para las sortijas, brazaletes y collares.



Comenzaba la moda de llevar las uñas largas, y ello hizo necesario el empleo de útiles para la manicura, como éstos con mango de nácar y marfíl. Los instrumentos con forma de gancho en su extremo, eran utensilios imprescindibles en cualquier neceser femenino, ya que servían para abrochar las botinas y los guantes de Suecia.

Raimundo de Madrazo y Garreta. La toilette, ca.1890
Para la belleza del cutis, las damas adquirían cremas de alabastro, de pepino o leche de Bengala. Aguas de todo tipo; de perla, de Corinto, de Atenas. También Aceite de Rusia y Hielo de San Petersburgo...


No sería posible comprender la moda, sin conocer sus detalles. Los objetos presentes en el arreglo cotidiano de las mujeres, eran tan importantes como las telas, vestidos y complementos. El cuidado de la belleza, y los elementos que empleaban para ello, completan la imagen de una época.


Mi especial agradecimiento a Doña Luisa del Hoyo Monteverde, quien gentilmente me ha permitido fotografiar el precioso neceser del siglo XIX que perteneció a su bisabuela, y que me ha servido para ilustrar esta entrada.