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martes, 29 de abril de 2014

MODA EN EL CINE: MRS. HENDERSON PRESENTA

Hoy os presento otra de las películas que me ha cautivado: "Mrs Henderson presenta". No solo por su magnífica música, ambientación y vestuario, también por la entretenida historia que cuenta, hábilmente desarrollada por su director, Stephen Frears en el año 2005.



Con un impecable diseño de vestuario a cargo de la oscarizada Sandy Powell, la historia transcurre en Londres, iniciándose en el año 1937, hasta los años finales de la Segunda Guerra Mundial. 

Los sombreros femeninos que aparecen en la película llamaron poderosamente mi atención por su gran belleza, con sus formas ondulantes, eran extraordinariamente elegantes.








Mrs. Henderson (Judi Dench), es una elegante señora de la alta sociedad londinense


El vestuario está muy cuidado, Sandy Powell es una gran perfeccionista, siendo difícil encontrar elementos anacrónicos, por lo que resulta muy ilustrativo de la moda de la época. En la película aparecen todo tipo de prendas; indumentaria femenina y masculina de las clases media y alta, ropa interior, uniformes, complementos de todo tipo, hasta vestuario escénico, pues la historia (basada en hechos reales) se desarrolla en un mítico teatro de variedades del Soho londinense.


Bañadores de punto, y e indumentaria para  la playa de los años 30

Prendas de baile y zapatos de claqué

Prendas de baile de inspiración española



Ropa interior

Peinados y maquillaje muy cuidados




Los collares y pendientes están elegidos con gran acierto

Peinado de los años 40

Powell se recrea en los detalles, eligiendo tejidos adecuados a la época y a la clase social de los personajes
Esta bata de seda con delicados bordados florales es especialmente interesante

Uno de los aspectos a los que concedo gran importancia, y en el que siempre me fijo cuando veo una película de temática histórica, es en la calidad de los tejidos, en los estampados y en sus colores, si son adecuados a la época o no. 



La película termina en los años 40, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la mujeres se vieron obligadas a suplir la falta de medios con mucha imaginación. Os la recomiendo si os gusta la historia y la moda de aquellos años, es una tragicomedia  muy entretenida, con una estética muy cuidada con la que disfrutaréis mucho.














martes, 14 de febrero de 2012

DETALLES DE MODA: EL BOLSO DE NOCHE

En el siglo XIX, asistir al teatro era un acto social que levantaba pasiones. Todas las ciudades importantes tenían al menos uno, y una compañía que durante todos los días del año, excepto en Cuaresma, representaba una obra. 

Mary Cassat. El palco, 1884
Durante el espectáculo, las jóvenes solteras lanzaban furtivas miradas a sus pretendientes. Desde los palcos, las señoras curioseaban los vestidos y las joyas de las demás con sus prismáticos, mientras se abanicaban de forma indolente. 
También la ópera era un acto social importante, al que acudían los caballeros vestidos de etiqueta, y las señoras con elegantes trajes de noche. En los entreactos, se aprovechaba la ocasión para saludar a las amistades, los señores charlaban de las cuestiones más diversas, y las damas acudían además al tocador para perfumarse y darse un retoque de polvos de arroz frente al espejo...

Ramón Casas. El Liceu, 1901
Con esta introducción dedicada a los espectáculos sociales, quisiera recordaros que durante el siglo XIX, la vida de las élites estaba profundamente protocolizada. Toda ocasión y momento del día requería de un vestuario con sus complementos adecuados. Por eso, cuando descubrí este singular bolso y lo abrí, vinieron a mi mente todas aquellas imágenes relacionadas con el teatro, la ópera y los bailes...





















Se trata de un original y a la vez práctico bolso de noche que data de fines del siglo XIX. Con mango de cuero trenzado, y forrado con piel gofrada, su original forma rectangular, y su cierre metálico lo hacen diferente y especial respecto a otros bolsos de la época.
Sin embargo, la auténtica maravilla reside en su interior, pues cuando lo abres, descubres que se despliega para mostrar una serie de compartimentos y bolsillos interiores, donde cuidadosamente dispuestos, aparecen todos los elementos que una dama podía necesitar para asistir a una soirée de gala.


 
En un bolsillo de la solapa superior, un pequeño espejo de mano. En tres compartimentos centrales, perfectamente encajados; un frasco de cristal para esencias, un pequeño abanico plegado, y unos prismáticos para no perder detalle desde el palco.


El precioso y delicado abanico, con varillas de marfil deplegables y paisaje de tul de seda decorado con pequeñas lentejuelas doradas.


En otro bosillo interior, un suave plumón como los que se encuentran en las polveras antiguas. Era el elemento que faltaba para retocar el maquillaje durante los entreactos del teatro o la ópera, o en un momento de descanso durante el baile.
Ramón Casas. El descanso, 1901
Sin embargo, este bolso, lleno de sorpresas, guardaba otra aún mejor: un pequeño carné de baile de metal repujado, con su diminuto lápiz metálico con punta de grafito. 
 









 



James Jacques Tissot. El baile, 1875

El carné de baile fue un elemento indispensable en el protocolo de los bailes de sociedad durante el siglo XIX hasta principios del siglo XX, ya que los caballeros invitaban por anticipado a bailar a las damas. Si ellas aceptaban, ambos anotaban en sus respectivos carnés el baile comprometido. Cuando sonaban los primeros compases, éste se acercaba, la dama se levantaba de su asiento, aceptaba el brazo derecho, y comenzaban a bailar la polca, la pavana, la mazurca, o el vals...





Gracias a este pequeño bolso, he descubierto que las mujeres de hace más de un siglo no eran tan diferentes de nosotras. Hoy en día, igual que ellas, llevamos en nuestros pequeños bolsos de noche multitud de pequeñas cosas que consideramos "necesarias" para sentirnos más seguras. Tal vez no sean exactamente las mismas, pero sí muy parecidas, ya que el carné de baile lo hemos sustituido por el carné de conducir, y los prismáticos por el móvil. Pero por lo demás, siempre llevamos un lápiz de labios, una pequeña polvera para eliminar "brillos", un perfume formato "mini" y un espejito de mano...

                  Y tú, ¿qué llevas en tu bolso de noche?...




Agradecimientos:

A mi buena amiga María del Hoyo Monteverde, dueña del bolso de noche (heredado de su abuela) que me ha permitido ilustrar este post.