Los guantes fueron un complemento imprescindible durante todo el siglo XIX. Presentes en la moda, sólo hubo variaciones en su longitud, color y material. Eran tan importantes, que se consideraba que una dama no estaba completamente vestida si no los llevaba, llegando a ser inapropiado salir a la calle sin ellos.
En París, hacia 1830 por ejemplo, las mujeres no se los quitaban por nada del mundo. Comían e incluso tocaban el arpa o el piano con los guantes puestos.
Antiguamente, una mano desnuda y curtida por el sol era considerada como algo feo. La belleza de unas suaves y delicadas manos blancas, símbolizaban que la dama en cuestión salía poco de su casa, y que en ella tampoco hacía trabajos domésticos que pudieran estropeárselas.
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| Emile Claus. Charlotte Dufaux. Ca. 1885 |
Ninguna dama se hubiera atrevido a salir a la calle, o asistir a alguna fiesta sin los guantes puestos. Formaban parte de la rígida etiqueta social. Hacia 1870, comenzaron a llevarse guantes oscuros en contraste con vestidos de tejidos claros; al cabo de un tiempo, se volvió al uso del guante claro.
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| La Moda Elegante. Traje para recibir en casa, 1886 |
Si os fijáis en la ilustración, la modelo lleva unos guantes blancos largos y ajustados para tomar el té.
Como eran un accesorio importante, las señoras los tenían de todos los colores y para toda ocasión, cuidando de que fueran a tono con el vestido elegido.
Los guantes blancos de cabritilla alternaron con los de fina piel de Suecia. Las curvaturas del dorso de la mano se señalaban con bordados gruesos o finos en colores delicados.
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| Modelos publicados en la revista "Harper´s Bazar",1877 |
Izquierda: Guante de Suecia de piel de cabritilla en negro, con bordados al pasado en hilo de seda. Adornado en su extremo con volante de crêpe de seda plisada.
Derecha: Guante de Suecia de piel de cabritilla en negro, con bordados al pasado de seda color marrón y amarillo. Ribeteado en su extremo con crêpe de seda plisada y decorada con galones bordados.
En las revistas de moda de la época, como por ejemplo <<La Moda Elegante>> de 1886, aconsejaban a las lectoras sobre el empleo de los guantes: "Lo mismo para vestir, recibir en casa, que para hacer visitas, se usa con preferencia el guante claro".
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| Pierre-Auguste Renoir. Baile en la Campiña, 1883 |
Para el corte y adorno de los guantes se seguían estrechas normas; sólo en cuestión de colorido se podían introducir variaciones. Durante mucho tiempo, el color de moda fue el gant jaune.
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| Charles-Alexandre Giron: Mujer usando guantes, 1883 (detalle) |
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| Hubert von Herkomer. Lady Dilke, 1887 (detalle) |
Los cambios que sufrieron los guantes femeninos se limitaron a llevarlos más o menos largos. Según el gusto o capricho de cada una, solían alcanzar la altura del codo o hasta más arriba, o bien sólo llegaban hasta la muñeca. El tipo de guante cambiaba con relativa frecuencia, para volver nuevamente al cabo del tiempo.