Según la leyenda, el cultivo de la seda comenzó en el año 2640 a. C, cuando la emperatriz china Si-Ling-Chi, descubrió de forma casual, que los capullos del gusano de la morera, estaban formados por filamentos que se podían devanar para luego tejerlos, obteniendo así bellas telas de una calidad extraordinaria.
Sólo la emperatriz y sus doncellas conocían el secreto de la fabricación de la seda, hasta el punto de que un decreto imperial condenaba a muerte a quien lo divulgase. Celosamente guardada, la técnica y producción permaneció oculta hasta el año 550 d.C. Fue así como se desarrolló una floreciente industria que China monopolizó durante 3000 años.
Debido a sus cualidades de brillo y suavidad, los tejidos de seda eran auténticos objetos de lujo, y los tejedores chinos eran considerados verdaderos artistas. Por ello, al principio la seda estaba reservada para uso exclusivo del emperador, la familia imperial y las más altas dignidades del Imperio.
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| Damasco de seda bicolor. Dinastía Ching (1644-1912) |
Además, el empleo del color amarillo era privilegio del emperador, de la primera esposa de éste y del príncipe heredero. Este color se asociaba al sol, y por tanto, al centro del universo.
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| Panel votivo. Dinastía Song (960-1279d. C.) Seda bordada con hilos de seda y oro. |
La seda se convirtío en China en un producto textil tan valorado, que se empleó tanto para prendas de vestir, como para paneles pintados o bordados con lo que decorar los palacios. A menudo, la rica iconografía de los mismos representaba dioses, temas vegetales, animales o caracteres caligráficos cargados de simbolismo.
Panel bordado perteneciente a la época de la Dinastía Yuan (1279-1368). Se trata de un bordado sobre damasco de seda en color naranja. La iconografía nos muestra flores de loto y peonías que nacen de un mismo tallo, mientras dos aves de diferente color, se posan en las curvas sinuosas del mismo. Es interesante resaltar la técnica de los bordados, ya que previamente se ha dispuesto debajo de cada uno, una delicada gasa de seda dorada.
Detalle de bordado de hilos de seda y oro, sobre raso de seda en color azul marino, perteneciente a un traje de ceremonia de la Dinastía Ming (1368-1644). Los motivos son peonías, bambú y aves fénix. En el norte de China, estas aves representan a la amada, y las peonías al amado. Cuando estas dos figuras se disponen juntas en una única composición, simbolizan la modestia.
Poco a poco, el empleo de la seda se fue democratizando, siendo adoptada por las demás clases sociales que se lo podían permitir; como militares, mercaderes acomodados, terratenientes y funcionarios. Este fragmento, corresponde a la parte posterior de una vistosa y colorista túnica de ceremonia de la Dinastía Ching. Confeccionada en seda, y bordada a mano, posee una iconografía variada y compleja, que se dispone en la parte inferior a lo largo de tiras que cuelgan de cinco colores diferentes. Destacan los motivos de nubes, símbolos de la Felicidad. En el conjunto prevalece el color rojo, que se identifica con la Belleza y la Longevidad.
Poco a poco, el empleo de la seda se fue democratizando, siendo adoptada por las demás clases sociales que se lo podían permitir; como militares, mercaderes acomodados, terratenientes y funcionarios. Este fragmento, corresponde a la parte posterior de una vistosa y colorista túnica de ceremonia de la Dinastía Ching. Confeccionada en seda, y bordada a mano, posee una iconografía variada y compleja, que se dispone en la parte inferior a lo largo de tiras que cuelgan de cinco colores diferentes. Destacan los motivos de nubes, símbolos de la Felicidad. En el conjunto prevalece el color rojo, que se identifica con la Belleza y la Longevidad. ![]() |
| Colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York |
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| Colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York |


















































