martes, 31 de enero de 2012

DETALLES DE MODA: EL PEINADO SOIGNÈE

La moda femenina no se compone sólo de prendas de vestir y complementos, también el peinado y el maquillaje forman parte esencial de ella. 
Si tuviera que elegir uno de tantos iconos que nos ha legado la moda del siglo XX, sin duda elegiría el peinado "soignèe" de la década de los 50. Un tipo de corte muy favorecedor, consistente en una pequeña melena ondulada, cuyos elegantes bucles enmarcaban el rostro.
Sofía Loren
Tras los duros años de la posguerra, las restricciones acabaron, y las mujeres podían volver a sentirse femeninas y sofisticadas, afanándose por lucir una imagen impecable. No les importaba tener que emplear varias horas en arreglarse para peinarse y maquillarse a conciencia. Lo esencial era parecer "perfectamente elegantes".


                                                                  Liz Taylor
Aquel peinado creado en París, pronto se extendió por toda Europa hasta los EEUU.

Barbara Stanwyck
Muchas actrices de Hollywood se apuntaron al modelo "soignée", y con ellas, millones de mujeres que seguían las modas dictadas por el cine.
Virginia Mayo
Marilyn Monroe

Era tan versátil, que se adaptaba a todo tipo de actrices y rostros. Favoreciendo tanto a las que querían transmitir una imagen fresca y natural, como Ingrid Bergman, como a las que se decantaban por un estilo más sofisticado y distante como Jean Simmons...

Ingrid Bergman
Jean Simmons
  













 

 


No sólo las actrices, también otras mujeres influyentes en la vida norteamericana lo lucieron, como la elegante Jacqueline Lee Bouvier. Convertida en icono de moda, eligió el peinado "soignée" para el día de su boda en 1953, con el que sería presidente estadounidense John F. Kennedy.

Deborah Kerr

Además de cómodo y favorecedor, era apropiado para llevarlo tanto por el día, con ropa informal, como por la noche, con soberbios trajes de fiesta.

Ava Gardner

También era ideal para llevarlo con pequeños sombreros y casquetes.  

Dos amas de casa inglesas en 1956
Aunque no fue el único estilo de peinado de aquellos años, podría decirse que fue el más popular, ya que consiguió desplazar a los moños que se llevaban con sombreros durante el día y la noche.
Lo mejor de todo, fue su contribución a la democratización del peinado, pues gracias a su adaptabilidad y sencillez, las mujeres de clase media podían peinarse ellas mismas en su casas, poniéndose los rulos por la noche, sin tener que pasar por costosos salones de belleza. 
Por fin, tras años de privaciones por la guerra, podían sentirse tan femeninas y sofisticadas como las actrices de Hollywood...





martes, 17 de enero de 2012

EL ARTE DE LA SEDA EN CHINA

Según la leyenda, el cultivo de la seda comenzó en el año 2640 a. C, cuando la emperatriz china Si-Ling-Chi, descubrió de forma casual, que los capullos del gusano de la morera, estaban formados por filamentos que se podían devanar para luego tejerlos, obteniendo así bellas telas de una calidad extraordinaria.


   
Sólo la emperatriz y sus doncellas conocían el secreto de la fabricación de la seda, hasta el punto de que un decreto imperial condenaba a muerte a quien lo divulgase. Celosamente guardada, la técnica y producción permaneció oculta hasta el año 550 d.C. Fue así como se desarrolló una floreciente industria que China monopolizó durante 3000 años.


Debido a sus cualidades de brillo y suavidad, los tejidos de seda eran auténticos objetos de lujo, y los tejedores chinos eran considerados verdaderos artistas. Por ello, al principio la seda estaba reservada para uso exclusivo del emperador, la familia imperial y las más altas dignidades del Imperio.

                Damasco de seda bicolor. Dinastía Ching (1644-1912)
Además, el empleo del color amarillo era privilegio del emperador, de la primera esposa de éste y del príncipe heredero. Este color se asociaba al sol, y por tanto, al centro del universo. 

 Panel votivo.  Dinastía Song (960-1279d. C.) Seda bordada con hilos de seda y oro.
La seda se convirtío en China en un producto textil tan valorado, que se empleó tanto para prendas de vestir, como para paneles pintados o bordados con lo que decorar los palacios. A menudo, la rica iconografía de los mismos representaba dioses, temas vegetales, animales o caracteres caligráficos cargados de simbolismo.


Panel bordado perteneciente a la época de la  Dinastía Yuan (1279-1368). Se trata de un bordado sobre damasco de seda en color naranja. La iconografía nos muestra  flores de loto y peonías que nacen de un mismo tallo, mientras dos aves de diferente color, se posan en las curvas sinuosas del mismo. Es interesante resaltar la técnica de los bordados, ya que previamente se ha dispuesto debajo de cada uno, una delicada gasa de seda dorada.

Detalle de bordado de hilos de seda y oro, sobre raso de seda en color azul marino, perteneciente a un traje de ceremonia de la Dinastía Ming (1368-1644). Los motivos son peonías, bambú y aves fénix. En el norte de China, estas aves representan a la amada, y las peonías al amado. Cuando estas dos figuras se disponen juntas en una única composición, simbolizan la modestia.


Poco a poco, el empleo de la seda se fue democratizando, siendo adoptada por las demás clases sociales que se lo podían permitir; como militares, mercaderes acomodados, terratenientes y funcionarios. Este fragmento, corresponde a la parte posterior de una vistosa y colorista túnica de ceremonia de la Dinastía Ching. Confeccionada en seda, y bordada a mano, posee una iconografía variada y compleja, que se dispone en la parte inferior  a lo largo de tiras que cuelgan de cinco colores diferentes. Destacan los motivos de nubes, símbolos de la Felicidad. En el conjunto prevalece el color rojo, que se identifica con la Belleza y la Longevidad.
  

Colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York
Túnica de ceremonia tejida con hilos de seda y oro. Dinastía Ching. Su variada iconografía nos muestra dragones, nubes, olas y montañas sobre un fondo de color azul intenso. Los caracteres chinos hacen alusión a la Longevidad, lo que indica que esta prenda era apropiada para ceremonias de celebración de cumpleaños.
 
Colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York
La seda ha sido desde su descubrimiento, un elemento omnipresente en la cultura china, formando parte de la vida cotidiana desde tiempos remotos. Por eso, no nos extraña que incluso se empleara para fabricar frágiles zapatillas de ceremonia como éstas, pertenecientes al periodo de la Dinastía Ching. Confeccionadas en raso, y bordadas con hilos de seda y técnica preciosista, el motivo decorativo central son las peonías.





martes, 10 de enero de 2012

LE BOTTIER

En la Europa del último cuarto del siglo XIX, las damas elegantes que seguían la moda, se ponían un tipo de botina bordada para asistir a las representaciones operísticas. Eran las llamadas popularmente "botas de ópera",


Botas de ópera. Ca. 1880
Las "botas de ópera" era muy caras y exquisitas, confeccionadas y bordadas a mano por los "bottiers", zapateros cualificados que se encargaban de diseñar el calzado apropiado para complementar los lujosos trajes de los grandes creadores de la época, como Charles Frederick Worth o Lady Duff Gordon.

Bota de ópera. Ca. 1875
El bottier estaba especializado en la elaboración de calzado a medida, es decir, "calzado de Alta Costura", ya que únicamente trabajaba por encargo para clientas de alto poder adquisitivo.

Botas de ópera. Ca. 1880
Según la tela y color del vestido, el bottier diseñaba el modelo de zapato o  botina adecuado. Eran delicados y laboriosos modelos, cuyos bordados reproducían exquisitos modelos florales inspirados en el arte rococó.
 
Botas de ópera. Ca. 1890

Los materiales más empleados eran la seda, terciopelo, raso e hilos metálicos. Con puntera redondeada y tacón de estilo Luis XV, las "botas de ópera" se ataban mediante cordones para estilizar el tobillo. Cada modelo era una obra de arte única. Ningún par era exactamente igual a otro, ya que se creaban especialmente para cada clienta. 

Fue tal la relevancia y el reconocimento social que adquirió el trabajo de los bottiers, que dejaron de ser considerados meros artesanos para elevarse y alcanzar la categoría de "creadores". A partir de entonces, dejaron sus firmas en el interior de los zapatos para ser recordados como artistas con nombre propio.





* Dedicado especialmente a Ingrid







lunes, 2 de enero de 2012

DETALLES DE MODA: EL AGUJÓN O RASCAMOÑOS


Este primer post de 2012, he querido dedicarlo a otro de los detalles ligados a la vida cotidiana de las mujeres. Se trata de un pequeño complemento habitual en  la moda de la segunda mitad del siglo XVIII, el cual tiene relación directa con los elevados peinados, las pelucas y los hábitos de higiene de la época. Se trata del agujón, o también llamado popularmente rascamoños.  

 Los agujones, como su nombre indica, eran agujas gruesas que se remataban con joyas en forma de insectos, flores, plumas etc. En la imagen os muestro un agujón de pedrería, que perteneció a la Duquesa de Warthon, quien lo solía llevar prendido en el pelo sujetando un copete de plumas.


 


El empleo del agujón o rascamoños va ligado a las modas francesas, que a lo largo del siglo XVIII, también marcaron la pauta del peinado al resto de Europa.  A partir de 1750, tras un primer periodo en el que el estilo imponía un tocado bajo, pegado a la cabeza, comenzó una evolución progresiva hacia volúmenes verticales. Los peinados femeninos se levantaron por delante como un inmenso tupé, dejando caer por detrás cascadas de tirabuzones. En la parte superior, para ampliar su altura y vistosidad, se coronaban con grandes penachos de plumas, flores, encajes y sartas de perlas que precisaban de agujones  para sujetarlos al cabello.



Retrato de María Antonieta donde luce un agujón de diamantes dispuestos en forma radial con una perla al centro.

A partir de 1770, la altura de los peinados era tal, que las mujeres comenzaron a emplear inmensas pelucas confeccionadas con cabello humano o crin de caballo. Como peinarlas y darles forma era una tarea lenta y laboriosa, los peluqueros necesitaban varias horas para montar la estructura mediante rellenos, alambres y postizos. Luego les untaban pomada para darles consistencia, las empolvaban diariamente con almidón de arroz o patata, y finalmente añadían los adornos a juego con el vestido.


Lendrera doble de marfíl. S. XVIII


Las señoras más adineradas podían contar con el servicio diario de un peluquero personal  y cambiar de peluca cada semana. Sin embargo, las menos favorecidas debían mantenerlas al menos durante un mes, retocándolas muy poco para que no se desmoronasen. Esta circunstancia, unida a la escasa higiene imperante, contribuyó a que las pelucas fueran un nido de piojos y liendres, obligando a las damas a portar con ellas de forma habitual, un tipo de peina llamada lendrera, circunstancia que nos vendría a explicar porqué los agujones eran llamados popularmente, y con razón,  rascamoños...












lunes, 26 de diciembre de 2011

LOS TEJIDOS DE LANA

Jersey de lana (Género de punto)
Estamos en Diciembre, y el clima nos obliga a sacar del armario nuestras prendas de abrigo, así que aprovecho esta circunstancia, para contaros algunos aspectos de esa interesante fibra de origen animal, que nos brinda la naturaleza, llamada LANA. Siempre presente en nuestros inviernos, e incluso en nuestros veranos en forma de "lana fría". La lana, junto a la seda, está considerada hoy en día como un artículo de lujo. Esto lo saben los grandes diseñadores, que continúan empleándola en sus colecciones de invierno.





Históricamente, la lana fue una de las primeras fibras que el hombre transformó en hilo y luego en tejido para cubrirse. Las fibras de la lana poseen una combinación de propiedades absolutamente inimitables por las fibras artificiales, como es la capacidad de absorber hasta un tercio de su propio peso de humedad sin deteriorarse. Además, nos proporcionan un calor agradable cuando hace frío, debido a su elevada capacidad de aislamiento térmico.  A todo ello, debemos añadir su extraordinaria suavidad, elasticidad y resistencia a las arrugas.

Falda de Tweed
Hasta hace poco tiempo, las prendas de lana se asociaban al encogimiento. Ello se producía por la capacidad que tienen las fibras de la lana de enfieltrarse. Por ello teníamos que ser muy cuidadosos a la hora de lavarlas. Este handicap está superado en la actualidad casi por completo, pues gracias a las investigaciones que llevó a cabo el IWS (Secretariado Internacional de la Lana), se resolvió químicamente el problema. De manera que podemos meter nuestras prendas de lana en la lavadora, en el programa adecuado para ello.

Después de contaros algunas de las excelencias de la lana, os mostraré como ejemplo varios de los tejidos clásicos que se realizan con ella. Debajo de cada uno, la correspondiente macrofotografía del mismo, para que podáis apreciar mejor su textura.
TEJIDO DE CARDA

Podemos apreciar que está realizado con fibras de lana cortas y largas mezcladas, dando lugar a un hilado grueso de aspecto rústico ideal para tejidos como el Shetland, Tweed o Cheviot.

ESPIGA DE LANA

Se denomina Espiga a los tejidos cuya base es una sarga que forma un dibujo de líneas oblícuas y escalonadas. Cuando el tejido de espiga se realiza con lana, como en este caso, es adecuado para trajes y abrigos.

CHEVIOT
  
El Cheviot es un tejido de lana procedente de una raza de ovejas de las montañas escocesas. Este tejido, cuya base es la sarga, suele combinar hilados de fibras finas con otros más gruesos como los de carda. Constituye uno de los tejidos ingleses más típicos, y se emplea en trajes de sport, blazers y abrigos.


OJO DE PERDIZ

Tejido realizado con lana de estambre cuya estructura tiene como objeto el conseguir ese efecto óptico gracias a la superposición alternada de hilos de lana de dos colores. Es otro clásico de la sastrería y modistería.

 
Blazer confeccionado con tejido de Estambre de lana, realizado con las fibras más finas y largas de la lana merina, consiguiendo así un tejido ligero, elegante y de gran calidad. La lana merina se obtiene de una raza de ovejas de origen español, consideradas a nivel mundial como las productoras de la lana de mejor calidad, ya que es extraordinariamente fina y muy suave. Por ello, los tejidos fabricados con lana merina deben llevar en el etiquetado el término Lamb´s wool.

Ovejas de raza merina
Por último, sólo quiero añadir que, para ser estrictos, el término "lana" sólo debe ser aplicable a los tejidos confeccionados con lana de oveja. La de otros animales se denomina simplemente "pelo".

Las tres fotografías de modelos de prendas de lana corresponden a la colección Otoño-Invierno 2011-2012 de Burberry.

domingo, 18 de diciembre de 2011

EL ESTILO DIETRICH

Se ha escrito mucho sobre la figura de Marlene Dietrich; sus películas, biografía, incluso sobre sus ideas políticas. Hemos visto multitud de fotografías suyas donde aparece con sofisticados trajes de noche, envuelta en ese halo frío y distante de las divas de Hollywood.
Personalmente, me gustan mucho las imágenes de ella donde aparece vestida de hombre, con ese estilo ambiguo tan interesante, manteniendo a la vez el arquetipo de mujer enigmática e inalcanzable que le dio fama.  Ello me llevó a buscar datos sobre ese estilismo tan personal que creó Marlene, y que llamaré "estilo Dietrich"...

Marlene Dietrich, 1932.
Cuando a principios de los años 30, Marlene Dietrich desembarcó en los EE UU procedente de Alemania, lo hizo vestida con un traje sastre masculino de color blanco, compuesto de chaqueta con hombros muy marcados, y pantalón de pinzas y corte recto, perfectos para sus largas y estilizadas piernas. Lógicamente, con aquella indumentaria no pasó desapercibida (era lo que ella quería), ya que llegaba a Hollywood de la mano del director austríaco Josef Von Sternberg, y precedida por la fama alcanzada con su película "El ángel azul". Aunque en un principio este look escandalizó a las más conservadoras por considerarlo provocativo y excéntrico, poco a poco fue aceptado por las americanas, amantes de la comodidad. Aunque eso sí, su uso al principio se limitó a las horas de la mañana. Para la tarde y noche, aún se exigían faldas y vestidos.

Marlene con traje de espiguilla en color gris.
El "estilo Dietrich" incorporaba además, la corbata y los zapatos bajos estilo Oxford. En ocasiones, añadía una boina de paño (complemento que puso de moda en  1929 su gran rival Greta Garbo). La unión de traje y boina daban al conjunto un aire francés entre bohemio e intelectual.


Por supuesto, Marlene también contribuyó a afianzar la moda del sombrero masculino, llevándolo ladeado sobre un ojo. Además, sustituyó en ocasiones el rigor de la corbata por la pajarita de estilo inglés.


También se atrevió con el frac y el sombrero de copa. Ella disfrutaba de la provocación de su aspecto andrógino, incluso llegó a a afirmar que "siempre fue medio hombre".


Cuando le interesó, supo como nadie añadir un toque de femineidad a aquellos severos trajes masculinos. Como en esta fotografía, donde la camisa blanca con lazo y volantes de encaje de estilo dieciochesco dulcificaban el conjunto.

Al "estilo Dietrich", pronto se le sumaron otras actrices que se sintieron identificadas con aquella nueva forma de vestir, como Katherine Hepburn, quien encarnaba el ideal de la chica americana atlética y deportista.

En esta foto de 1934, la actriz de aspecto aniñado Leila Hyams, también sigue el "estilo Dietrich", luciendo unos cómodos y anchos pantalones de algodón blanco, con zapatos masculinos de cordones.

Modelo inglesa, 1935

El "estilo Dietrich" alcanzó tal éxito, que pronto se democratizó, apareciendo copias confeccionadas en serie para el gran público. Por aquella época, millones de mujeres se sentían identificadas con las actrices de cine, y Marlene era considerada un icono de la elegancia, por lo que pronto las mujeres americanas y europeas la imitaron en todo; sus trajes de aire masculino, sus sombreros, peinados y maquillaje.




Marlene fue una figura deslumbrante, tanto en el cine como en la vida real, y aquel original y transgresor "estilo Dietrich" se ha mantenido hasta nuestros días con pequeñas variaciones según las décadas. Sirvan como ejemplo los diseños de Yves Saint Laurent en los años 70, o Dona Karan en los 80, quien adaptó el "estilo Dietrich" para las mujeres "young urban professionals" de las grandes ciudades.


Una de las últimas interpretaciones del "estilo Dietrich" es la que presentó la firma Ferragamo en su colección para la Primavera-Verano 2012. Un smoking blanco que mantiene esencialmente el espíritu de aquel primer traje masculino que llevó Marlene a principios de los años 30...