El interés europeo por el arte japonés se inició en los años 50 del siglo XIX, cuando gracias al comercio con Oriente, comenzaron a circular por Londres y París, estampas que reproducían grabados japoneses. Pintores, arquitectos y diseñadores, comenzaron a incluir en sus obras el gusto por lo que llamaron japoniseries


Algunos
años más tarde, gracias a la Exposición Universal de Londres de 1862,
el público en general pudo contemplar y tocar por vez primera objetos de artesanía procedentes de
Japón. No sería difícil imaginar lo que debieron sentir aquellas mujeres de la burguesía londinense, cuando acudieron para admirar de cerca maravillosos objetos como éstos...
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| Abanico. Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York |
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| Caja forrada de madreperla. Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York |
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Botones japoneses de cerámica. Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York
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Kimono de seda.Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York
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| Detalle de una seda pintada y bordada. Siglo XIX. Metropolitan Museum de Nueva York |
Sin embargo, la implantación del japonismo en la moda femenina, se estableció definitivamente cinco años más tarde, durante la Exposición Universal de París celebrada en 1867. A partir de ese momento, Japón comenzó a exportar masivamente japoniseries creadas exclusivamente por, y para el mercado europeo
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| William M. Chase. Joven con kimono azul |
Ellas
adoraban vestirse con aquellos brillantes kimonos de seda, y seguir
la moda de los retratos al estilo japonés, donde los lucían en los
interiores domésticos como atuendo de tocador
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| A. Stevens. La parisienne japonaise, 1872. Museo de Arte de Liège |
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Vestido inglés, ca. 1875. Kioto Costume Institute
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Tanto gustaban las coloristas sedas de los kimonos, que incluso
algunos se cortaron para aprovechar el tejido y darles la forma de los
vestidos occidentales
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| Abanico japonés que perteneció a alguna dama francesa, c.1880. Kioto Costume Institute |
Los abanicos también causaban furor, y también se fabricaban de forma exclusiva para Europa, llegando a ser objetos apreciados por los coleccionistas del siglo XIX, al igual que otros complementos, como zapatillas y bolsos
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| Bolso de piel decorado con motivos japoneses, 1920. Kioto Costume Institute |
También las principales tiendas de kimonos de Tokyo,
mostraron gran interés por el mercado occidental, ampliando su comercio y
elaborando prendas de estilo japonés, aunque adaptadas a las formas europeas
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| Abrigo de noche para el teatro, 1904. Kioto Costume Institute |
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| Bata adaptada al estilo europeo, ca.1905. Kioto Costume Institute |
La influencia del japonismo en la moda también se notó en la obra de los diseñadores europeos más importantes, quienes a menudo incluían en sus trajes, formas y motivos ornamentales japoneses
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| Traje de noche. Charles Frederick Worth, ca.1900. Colección Kioto Costume Institute |
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| Abrigo de terciopelo de estilo kimono. Paul Poiret, 1918. Metropolitan Museum Nueva York |
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| Traje de noche. Lanvin, 1934. Metropolitan Museum Nueva York |
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| Detalle de la espalda |
Con el tiempo, el estilo japonés fue relegado al olvido, hasta que en los años 80 del siglo XX, cien años después, creadores como Kenzo, Miyake, Kawakubo o Yamamoto, supieron revalorizarlo y traerlo de vuelta a París, tal y como ocurriera en aquel año de la Exposición Universal de 1867...