lunes, 13 de agosto de 2012

DETALLES DE MODA: PANTALONES CAPRI

Como a la mayoría de las mujeres, me encantan los pantalones, y en especial, me gustan los Capri. Son cómodos, ligeros y poseen un halo de desenfado maravilloso. Todavía me sorprende pensar que fueron inventados a mediados del siglo pasado. Cuando leemos la historia de la moda, nos damos cuenta de que muchas de las cosas que hoy consideramos actuales, ya formaron parte de la vida de nuestras abuelas...

La historia de estos versátiles pantalones nació nada menos que en 1948, cuando la modista alemana Sonja de Lennart se encontraba pasando el verano en la isla de Capri, al sur de Italia. Allí observó que a los ricos que veraneaban allí, les gustaba pasear por la orilla de la playa, y que se remangaban los bajos de los pantalones para no mojarlos, por lo que se le ocurrió diseñar unos, cuyo largo quedara por encima de los tobillos, así se evitaba tener que subirlos.

Audrey Hepburn a principios de los años 50


En los años 50, los pantalones Capri alcanzaron gran auge gracias a películas como Funny Face, donde la actriz Audrey Hepburn los lucía junto a las zapatillas capezio, surgiendo como alternativa juvenil a la sofisticación del tacón y la falda


Audrey pronto fue imitada por otras actrices del momento, como Jane Russell, Kim Novak, Marilyn Monroe, Liz Taylor, y Doris Day entre otras. Poco a poco, la moda del pantalón Capri se extendió a millones de mujeres, que los demandaban de forma masiva

Doris Day con pantalones Capri, c. 1956
Los Capri gustaban mucho, pues eran los pantalones ideales para el verano. Tras la década de los 50, supieron mantenerse en la moda de los 60

Ann Margret en una imagen de los años 60

Jackie Onassis en 1968

Primavera-Verano 2012
Tras una caída de popularidad entre los años 70 y los 90, los pantalones Capri se  convirtieron de nuevo en tendencia a principios del siglo XXI. Y éste año han vuelto a resurgir con fuerza, lo que nos indica que esta sencilla y versátil prenda se está convirtiendo en todo un clásico digno de ser incluido dentro de los anales de la Historia de la Moda...









viernes, 27 de julio de 2012

EL ESPÍRITU DE LOS AÑOS 30 (II)

Con este nuevo post, concluyo mi visión sobre los años 30. En esta ocasión, analizando las sandalias que se llevaron en aquella época, ya que su irrupción en la moda marcó un punto de inflexión en la historia del calzado del siglo XX. 

Las sandalias comenzaron a llevarse en Francia a mediados de la década de los años 20, cuando la Riviera francesa se puso de moda como destino vacacional de las clases altas. 

Modelo francés de bañador con sandalias para la playa. C. 1928
Con la moda del bronceado que inició Coco Chanel, se impuso un tipo de atuendo específico para la playa y la piscina. Los baños de sol invitaban a mostrar la piel, y los nuevos bañadores de los años 30 requerían de un calzado cómodo, lo que supuso el apogeo de las sandalias.

En este sentido destacó el trabajo del creador Salvatore Ferragamo, quien consciente de la grave crisis económica, se atrevió a emplear materiales baratos como la rafia o el corcho en el diseño de sus zapatos y sandalias.

Sandalias de rafia con tacón formado por 4 tapones de corcho. Ferragamo, 1935

El resultado fue sorprendente, teniendo en cuenta que tan sólo unos años antes, la rafia sólo se usaba para elaborar calzado para los pobres. La crisis económica condicionó a los creadores, y con ello, la imaginación y la creatividad salieron ganando.

Sandalias de cuerda de empaquetar con lazos de piel de cabritilla. Ferragamo, 1938



Ferragamo, 1938
Met Museum
Ferragamo se hizo famoso por el empleo innovador de materiales como los ya citados, añadiendo también otros como la paja, el celofán y el encaje. Además, fue pionero en el desarrollo de l cuña, del talón y de la suela de plataforma durante la década de 1930. 


Ferragamo, 1938
Met Museum

Ferragamo, 1938
Met Museum


Bette Davis a la derecha con bañador y sandalias durante un rodaje en 1933
Sandalias planas de piel dorada, 1932


Publicidad de sandalias "para las noches de verano Dolcis". Reino Unido, 1937


Pronto las sandalias pasaron de la playa al interior, y se convirtieron en el complemento ideal para los trajes de fiesta. Las sandalias con tacón y tiras de vivos colores que dejaban el talón y los dedos a la vista, formaban un entramado de cuero que brillaba a la luz de las pistas de baile.


Jean Harlow en 1931 con brillantes sandalias de fiesta

Sandalia con incrustaciones multicolor diseñada por Evins para Claudette Colbert en 1934. Una década más tarde, el mismo diseñador modificó el diseño para convertirlo en un modelo práctico para caminar por la calle

Elegante sandalia de piel de cabritilla plateada y ante negro. 
Museo Bally, 1934.


Esta nueva moda de las sandalias para vestir que dejaba ver los dedos al aire, hizo necesaria la pedicura, algo novedoso en aquel momento.


Sandalia en piel de cabritilla color rojo y crema. 
Diseño de A. Gillet. París, verano de 1935


 
A pesar de todo, las sandalias también tuvieron detractores. Incluso en 1937, los críticos de estilo de Vogue seguían considerando las sandalias como un calzado demasiado abierto para llevarlo por la calle, y sólo lo admitían como calzado para la playa. 


Hasta la Segunda Guerra Mundial, el mostrar el empeine, talón y dedos de los pies no fue totalmente aceptado...