El pasado sábado día 24, se inauguró en Ciudad de México la exposición denominada "Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo", comisariada por Circe Henestrosa.
En ella se podrá contemplar una parte de los 300
objetos personales de Kahlo, hallados en baúles -permanecieron cerrados desde 1954, año del fallecimiento de la artista- dentro de uno
de los baños de la Casa Azul, ubicada en el barrio capitalino de Coyoacán, donde Frida nació y murió, y que hoy en día es su museo.
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| Portada de la revista Vogue México. Fotografía de Nick Muray, 1946 |
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<<En
todas las reuniones a las que asisto, y en cualquier parte que estoy,
el centro de atención soy yo: con mis hermosos trajes bordados de los
indígenas, con mis tocados de flores e inválida >>
Cuando analizamos su vida, su obra y su indumentaria, observamos una dualidad latente en ellas; su bisexualidad, la libertad de su mente y la prisión de su cuerpo, su fortaleza y su fragilidad, la humildad de la lana y la soberbia de la seda...
Sin duda, esa dualidad vital y emocional que la acompañó toda su vida, también se manifestó en su forma de vestir y de combinar los colores, algo que nunca dejaba al azar. Si fue cuidadosa con su imagen mientras estuvo viva, también lo fue tras su muerte, ya que antes de morir, dejó dispuesto cómo debía ser vestido su cadáver.
Frida concibió para sí misma un estilo ecléctico, basado en una mezcla muy personal de ropa y complementos de diversa procedencia; prehispánico, mestizo, oriental. Añadiendo incluso, prendas de moda europea de finales del siglo XIX que heredó de su madre y su abuela.
Frida sintió predilección especial por la ropa y los tocados de tehuana, a pesar de que nunca visitó Tehuantepec. Era audaz eligiendo y combinando los colores. Para ella tenían un sentido pictórico y sensorial, como cuando unía colores primarios y complementarios en un mismo conjunto.
Esta falda, de popelín de algodón de un intenso color verde, con aplicaciones en rojo, fue confeccionada por las mujeres amuzgas de Xochitlahuaca. La audaz combinación de colores en una misma prenda fascinaba a Frida.
Empleó colores oscuros en ocasiones, tal vez cuando su ánimo decaía. Es el caso de este conjunto de falda de un intenso y oscuro color añil, que combinaba con un tomicotón o túnica de lana tejida por la comunidad nahua de Hueyapán. En el centro, bordado en rojo, azul y amarillo, un árbol de la vida.
(Frida Kahlo)
Cuando analizamos su vida, su obra y su indumentaria, observamos una dualidad latente en ellas; su bisexualidad, la libertad de su mente y la prisión de su cuerpo, su fortaleza y su fragilidad, la humildad de la lana y la soberbia de la seda...
Sin duda, esa dualidad vital y emocional que la acompañó toda su vida, también se manifestó en su forma de vestir y de combinar los colores, algo que nunca dejaba al azar. Si fue cuidadosa con su imagen mientras estuvo viva, también lo fue tras su muerte, ya que antes de morir, dejó dispuesto cómo debía ser vestido su cadáver.
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| Frida Kahlo. Las dos Fridas, 1939. Colección Museo de Arte Moderno. México, D.F. |
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| Falda roja china bordada a mano seda sobre seda. Colección Museo Frida Kahlo |
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| Falda amarilla con ancha banda de seda china bordada. Colección Museo Frida Kahlo |
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| Frida vestida de tehuana en Nueva York. Fotografiada por Nick Murray en 1946 |
Frida sintió predilección especial por la ropa y los tocados de tehuana, a pesar de que nunca visitó Tehuantepec. Era audaz eligiendo y combinando los colores. Para ella tenían un sentido pictórico y sensorial, como cuando unía colores primarios y complementarios en un mismo conjunto.
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| Colección Museo Frida Kahlo |
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| Frida fotografiada por Florence Arquin en 1941 y detalle del bordado. Colección Museo Frida Kahlo |
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| Frida vestida de fucsia, rosa y verde con tocado de inspiración oriental |
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| Rebozo magenta de artisela color fucsia y tocado con flores naturales Colección Museo Frida Kahlo |
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| Conjunto totonaco originario de Papantla, Veracruz. Colección Museo Frida Kahlo |
El blanco y los tonos crudos también tuvieron lugar en su nutrido guardarropa. En la colección aparecen rebozos, huipiles bordados, refajos y faldas de esos colores.
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| Blusa de manta bordada, originaria de Chilac-Sierra Negra, Puebla. Colección Museo Frida Kahlo |
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| Frida Kahlo, Diego en mi pensamiento, 1943. Colección Gelman - Huipil juchiteco "de carita". Colección Museo Frida Kahlo |
También suele ser blanco el huipil tehuano "de carita". Es una prenda singular que consiste en una cofia de encaje plisado y almidonado que enmarca el rostro de la portadora. Personalmente, me recuerda mucho a las tocas que, desde época barroca, portan algunas imágenes vestideras que representan a la Virgen.
Frida Kahlo fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo por su forma de pensar y de vivir, también fue precursora de la moda étnica. Mostrando al mundo su fascinación por la rica y colorista indumentaria de las tribus indígenas mesoamericanas. Las cuales desarrollaron desde época prehispánica, una maravillosa y avanzada industria artesanal, rica en recursos técnicos y tintóreos.
| Renato Camarillo Duque. Foto: Claudia Daut/REUTERS |
Mi especial agradecimiento a mi amigo Renato Camarillo Duque, responsable del proyecto de Conservación y Restauración de la Colección de Indumentaria y Accesorios del Museo Frida Kahlo Casa Azul. Quien ha tenido la gentileza de facilitarme la bibliografía e información necesarias para la elaboración de este post.
* Fotografías Colección Museo Frida Kahlo: Pablo Aguinaco / Graciela Iturbide
Bibliografía:
- AA VV: El ropero de Frida. Zweig Editoras. Metepec. Estado de México, 2007
- AA VV: Diccionario histórico de telas y tejidos. Junta de Castilla y León.Salamanca, 2004
- AA VV: El ropero de Frida. Zweig Editoras. Metepec. Estado de México, 2007
- AA VV: Diccionario histórico de telas y tejidos. Junta de Castilla y León.Salamanca, 2004




























































