domingo, 7 de octubre de 2012

LA BELLEZA DE LAS FLORES EN LA MODA


Este post está dedicado al universo de las flores, un tema recurrente en la historia de la moda. Tal vez, porque desde siempre ha estado ligado a la imagen de la primavera, lo femenino, lo natural... 

Imagen de Mario Testino para Vogue, 2011
A lo largo de la vida, las flores siempre están presentes en los momentos importantes; cuando nace un niño, enviamos flores a su madre como signo de alegría, cuando fallece un ser querido, las llevamos al cementerio en señal de duelo...

 
También hay flores en el amor. Los enamorados se regalan flores, y las novias llevan un ramo en sus manos el día de su boda. A menudo sus vestidos y tocados también se adornan con ellas...

Detalle de vestido de novia, c.1910. Plumetis con delicados adornos de muguets de tela

Detalle de vestido de novia con adornos de tela formando rosas. Dior, 1987


A partir del siglo XVII, las imágenes de plantas y flores de los libros de botánica, fueron fuente de inspiración para artistas, tejedores y bordadores. Las más frecuentes eran la madreselva, violetas, claveles, dedaleras, borrajas, fresias, acianos, escaramujos y cardos


1. Cuerpo bordado, ca.1600-1635
2.Calzado femenino italiano, Siglo XVII. Adorno de piel y encaje metálico formando flores

Con la llegada del siglo XVIII, la visión que se tenía de la naturaleza se volvió más exuberante, dando como resultado maravillosas telas con flores de las más variadas formas y colores, que se distribuían en forma de racimos ondulantes



4.Manga pagoda con flores bordadas,1760
3. Lampás brocado. Sedas e hilos de oro, 1785










5.Casaca y chaleco masculino con bordados florales,1790


Con la llegada del Romanticismo y su estética a la moda, se produjo una nueva exaltación de las flores en forma de pequeños motivos de tonalidades suaves y armoniosas. Pasión que se prolongó a lo largo de todo el siglo XIX


6. Detalle del bajo de un vestido de baile con pequeñas flores bordadas y aplicaciones de raso y crepé azul. ca.1820

7.Zapatillas femeninas bordadas, ca. 1830
Las mujeres dedicaban mucho tiempo a bordar delicados grupos de flores en su vestidos y complementos

8. Las medias también se bordaban con delicados motivos florales, ca.1835
La burguesía demandaba tejidos con  estampados florales, pues eran ideales para lucirlos en trajes de día

9. Vestido inglés de chalí estampado, ca.1840




A medida que avanzaba el siglo XIX, las mejoras en las técnicas de estampación, el avance en la química de los tintes, y el telar de Jacquard, hicieron posible la producción de grandes cantidades de tejidos estampados y labrados a bajo precio. La variedad de diseños de flores se multiplicó, abarcando también la moda masculina, en forma de chalecos que lucían a través de sus levitas abiertas

10. Chaleco masculino salpicado de pequeñas rosas sobre fondo de seda. Telar de Jacquard, ca.1850
11.Elegante abrigo de noche con coloristas ramos de tulipanes. Worth, 1889
 

Con la llegada del siglo XX, la belleza de las formas y colores florales siguió inspirando el trabajo de modistas y diseñadores. Fue tan prolífico, que los dejaré para otro post...

De momento, os adelanto algunas maravillas a modo de ejemplo. 


12. Abanico decorado con moirée y violetas de terciopelo, ca.1900
13. Tocado de rosas, hojas y ramas entrelazadas, ca. 1940

  
Sombrero francés decorado con rosas de tela. Años 50
Vestido de cocktail. Balmain, años 60
Ilustración de Bouché para Vogue, años 60






14. Vestido de noche de lino con flores de organza de seda aplicadas. Marc Bohan para Dior, 1963






CRÉDITOS

1. V&A Museum. Londres
2. Colección Museo del Calzado de Romans
3.Colección Museo Textil de Lyon.
4. Colección V&A Museum, Londres
5.Colección Kioto Costume Institute
6.Colección V&A Museum, Londres
7.Colección Metropolitan Museum of Art, Nueva York
8. Colección Kioto Costume Institute
9.Colección V&A Museum, Londres
10. Colección V&A Museum, Londres
11. Colección Metropolitan Museum of Art, Nueva York
12.  Colección Museum of Fines Arts, Boston
13.  Colección Metropolitan Museum of Art, Nueva York
14. Colección FIDM, Los Ángeles









martes, 25 de septiembre de 2012

MODA Y JAPONISMO


El interés europeo por el arte japonés se inició en los años 50 del siglo XIX, cuando gracias al comercio con Oriente, comenzaron a circular por  Londres y París, estampas que reproducían grabados japoneses. Pintores, arquitectos y diseñadores, comenzaron a incluir en sus obras el gusto por lo que llamaron japoniseries


Algunos años más tarde, gracias a la Exposición Universal de Londres de 1862, el público en general pudo contemplar y tocar por vez primera objetos de artesanía procedentes de Japón. No sería difícil imaginar lo que debieron sentir aquellas mujeres de la burguesía londinense, cuando acudieron para admirar de cerca maravillosos objetos como éstos...

Abanico. Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York
Caja forrada de madreperla. Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York
 
Botones japoneses de cerámica. Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York

Kimono de seda.Siglo XIX. Metropolitan Museum, Nueva York

Detalle de una seda pintada y bordada. Siglo XIX. Metropolitan Museum de Nueva York


Sin embargo, la implantación del japonismo en la moda femenina, se estableció definitivamente cinco años más tarde, durante la Exposición Universal de París celebrada en 1867. A partir de ese momento, Japón comenzó a exportar masivamente japoniseries creadas exclusivamente por, y para el mercado europeo

William M. Chase. Joven con kimono azul
Ellas adoraban vestirse con aquellos brillantes kimonos de seda, y seguir la moda de los retratos al estilo japonés, donde los lucían en los interiores domésticos como atuendo de tocador


A. Stevens. La parisienne japonaise, 1872. Museo de Arte de Liège

Vestido inglés, ca. 1875. Kioto Costume Institute










Tanto gustaban las coloristas sedas de los kimonos, que incluso algunos se cortaron para aprovechar el tejido y darles la forma de los vestidos occidentales

Abanico japonés que perteneció a alguna dama francesa, c.1880. Kioto Costume Institute

Los abanicos también causaban furor, y también se fabricaban de forma exclusiva para Europa, llegando a ser objetos apreciados por los coleccionistas del siglo XIX, al igual que otros complementos, como zapatillas y bolsos


Bolso de piel decorado con motivos japoneses, 1920. Kioto Costume Institute


También las principales tiendas de kimonos de Tokyo, mostraron gran interés por el mercado occidental, ampliando su comercio y elaborando prendas de estilo japonés, aunque adaptadas a las formas europeas

Abrigo de noche para el teatro, 1904. Kioto Costume Institute


Bata adaptada al estilo europeo, ca.1905. Kioto Costume Institute

La influencia del japonismo en la moda también se notó en la obra de los diseñadores europeos más importantes, quienes a menudo incluían en sus trajes, formas y motivos ornamentales japoneses
 
Traje de noche. Charles Frederick Worth, ca.1900. Colección Kioto Costume Institute
Abrigo de terciopelo de estilo kimono. Paul Poiret, 1918. Metropolitan Museum Nueva York

Traje de noche. Lanvin, 1934. Metropolitan Museum Nueva York





Detalle de la espalda


































Con el tiempo, el estilo japonés fue relegado al olvido, hasta que en los años 80 del siglo XX, cien años después, creadores como Kenzo, Miyake, Kawakubo o Yamamoto, supieron revalorizarlo y traerlo de vuelta a París, tal y como ocurriera en aquel año de la Exposición Universal de 1867...


                                                                             


                                                                                                         
                                                                                                        

 

viernes, 24 de agosto de 2012

DETALLES DE MODA: EL BOLSO WILARDY

La idea del bolso Wilardy nació en 1948, de la mano del diseñador norteamericano Will Hardy, un joven que por aquel entonces estudiaba diseño y dibujo industrial

 
Will Hardy en una imagen de 1954
Un día, Hardy cogió un joyero de plástico que pertenecía a su madre y le puso dos asas. El resultado le fascinó, así que decidió continuar con su idea. Se centró en la creación de un bolso que fuera indestructible, por lo que pensó en el plástico, material que en aquella época se anunciaba como el material del futuro, nacido de la tecnología empleada durante la Segunda Guerra Mundial


Poco tiempo después, al acabar sus estudios, Will entró a trabajar en la empresa familiar "Handbag Specialities", y pronto centró el trabajo de la compañía en los bolsos elaborados con lucite

El lucite era un tipo de plástico muy resistente que no se amarilleaba, y su brillo se mantenía en el tiempo. Ello unido a unos diseños muy originales, llevaron a estos bolsos al éxito de forma inmediata




Los bolsos de lucite eran únicos, pues se moldeaban y soldaban a mano uno por uno. Pronto, aquellas sencillas cajas en forma de bolso, adquirieron formas extravagantes




Cada modelo nuevo que salía al mercado buscaba el impacto visual . Se fabricaban en todos los colores, mates y transparentes. Los diseños se embellecían con pedrería, flores artificiales y strass


 

El modelo más caro era uno con forma de cofre decorado con falsa pedrería. Costaba 75 dólares en 1956. En aquella época ése era el precio medio del alquiler de un piso



Al bolso de lucite, se le puso el nombre comercial de "Wilardy" (contracción de Will Hardy), ya que resultaba un nombre más pegadizo y comercial


Pronto fue muy popular entre las actrices y las damas de la alta sociedad. Ellas los lucían orgullosas, pues sus asas estaban diseñadas para el brazo femenino



Hardy decía que se inspiraba en las formas futuristas, en las sombrereras femeninas e incluso en las curvas de Marilyn Monroe





Sus estudiadas formas fueron la clave de su éxito, y en su fábrica de Nueva York, donde trabajaban cuarenta personas, se elaboraban setenta modelos al día


Rígidos y refinados, estos bolsos anteponían la estética sobre la funcionalidad. Tenían el inconveniente de su poca capacidad y además, se arañaban con facilidad



Sin embargo, hacia 1957, los Wilardy comenzaron a ser copiados por otros fabricantes que mejoraron el proceso de fabricación de bolsos de lucite. Con la invención del molde por inyección, se podía fabricar bolsos de plástico de forma barata y rápida. Surgieron entonces miles de copias de los bolsos Wilardy por una quinta parte del precio original



Poco a poco, el bolso Wilardy dejó de ser un artículo de lujo, y su acomodada clientela se cansó de ellos. La generación siguiente prefirió otros modelos de bolso realizados con materiales más blandos

Hoy en día, los bolsos de lucite son artículos de coleccionista muy buscados por todos los apasionados de la moda vintage....