La moda femenina no se compone sólo de prendas de vestir y complementos, también el peinado y el maquillaje forman parte esencial de ella.
Si tuviera que elegir uno de tantos iconos que nos ha legado la moda del siglo XX, sin duda elegiría el peinado "soignèe" de la década de los 50. Un tipo de corte muy favorecedor, consistente en una pequeña melena ondulada, cuyos elegantes bucles enmarcaban el rostro.
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| Sofía Loren |
Tras los duros años de la posguerra, las restricciones acabaron, y las mujeres podían volver a sentirse femeninas y sofisticadas, afanándose por lucir una imagen impecable. No les importaba tener que emplear varias horas en arreglarse para peinarse y maquillarse a conciencia. Lo esencial era parecer "perfectamente elegantes".
Liz Taylor
Aquel peinado creado en París, pronto se extendió por toda Europa hasta los EEUU.
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| Barbara Stanwyck |
Muchas actrices de Hollywood se apuntaron al modelo "soignée", y con ellas, millones de mujeres que seguían las modas dictadas por el cine.
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| Virginia Mayo |
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| Marilyn Monroe |
Era tan versátil, que se adaptaba a todo tipo de actrices y rostros. Favoreciendo tanto a las que querían transmitir una imagen fresca y natural, como Ingrid Bergman, como a las que se decantaban por un estilo más sofisticado y distante como Jean Simmons...
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| Ingrid Bergman |
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| Jean Simmons |
No sólo las actrices, también otras mujeres influyentes en la vida norteamericana lo lucieron, como la elegante Jacqueline Lee Bouvier. Convertida en icono de moda, eligió el peinado "soignée" para el día de su boda en 1953, con el que sería presidente estadounidense John F. Kennedy.
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| Deborah Kerr |
Además de cómodo y favorecedor, era apropiado para llevarlo tanto por el día, con ropa informal, como por la noche, con soberbios trajes de fiesta.
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| Ava Gardner |
También era ideal para llevarlo con pequeños sombreros y casquetes.
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| Dos amas de casa inglesas en 1956 |
Aunque no fue el único estilo de peinado de aquellos años, podría decirse que fue el más popular, ya que consiguió desplazar a los moños que se llevaban con sombreros durante el día y la noche.
Lo mejor de todo, fue su contribución a la democratización del peinado, pues gracias a su adaptabilidad y sencillez, las mujeres de clase media podían peinarse ellas mismas en su casas, poniéndose los rulos por la noche, sin tener que pasar por costosos salones de belleza.
Por fin, tras años de privaciones por la guerra, podían sentirse tan femeninas y sofisticadas como las actrices de Hollywood...