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martes, 7 de febrero de 2012

AÑOS 50: LA DIVISIÓN DE LA MODA

Los años 50 marcaron un punto de inflexión en la estética de la moda. Por primera vez en la historia, la imagen femenina se dividió. Dejó de ser unitaria como lo había sido hasta antes de la guerra. De repente, aparecieron dos tipos de mujer que seguían la moda, aunque con apariencias claramente distintas. 
 


Unas eran mundanas y sofisticadas, con ropas de adulta, muy elegantes, con trajes de cuidado corte de Balenciaga, Dior, Fath, Givenchy o Balmain entre otros. En la prensa, las modelos  para este tipo de mujer eran arrogantes, muy delgadas y muy maquilladas, que rondaban los veinticinco años.
Estética de la mujer "sofisticada" promovida por la Alta Costura.
El otro grupo en cambio, lo formaba mujeres jóvenes, casi adolescentes, de cara redonda y aspecto sano, con melenas sueltas hasta los hombros, o peinadas con una coleta, que podían tener edades difusas entre quince y treinta años, que se vestían con ropas holgadas e informales; vaqueros, pantalones Capri, jerseys anchos, bermudas, faldas amplias, zapatos bajos y bailarinas capezio
 
Estilo juvenil americano, 1957.

Modelo prêt-à-porter de 1955, que usaban tanto señoras como chicas.
En realidad, esos dos arquetipos tan diferentes, eran adoptados en distintas ocasiones por la misma mujer. Embutida en un sofisticado vestido de Alta Costura, con ajustado guêpière y tacones de aguja para asistir a las fiestas, o con camisas holgadas, pantalones y zapatos planos, para la vida diaria. Actrices de moda en aquella época, como Brigitte Bardot, Marilyn Monroe y Audrey Hepburn por ejemplo, encarnaron esa nueva dualidad, vistiéndose con elegantes modelos para acudir a fiestas, y luego dejarse fotografiar vestidas con atuendos informales y juveniles en su vida cotidiana. En ambos casos, seguían la moda.

En su vida normal, a Marilyn le gustaba ponerse vaqueros, blusas sueltas o pantalones Capri.
El porqué de esa nueva dualidad, -inédita en la historia de la moda- nos lleva a plantearnos que algo nuevo estaba ocurriendo. El hecho se explicaría básicamente en que los diseños inspirados en la Alta Costura no podían complacer a las jóvenes de clase media, quienes reclamaban una nueva imagen para ellas, ya que hasta entonces, se habían vestido con ociosas versiones de la ropa de sus madres. Hacia mediados de los años 50, la juventud comenzó a reclamar un tipo de ropa que se adaptara a su estilo de vida, sus gustos y sus ideas. Tener una estética diferente era tan importante como comportarse de un modo diferente...

Chicas americanas vestidas con vaqueros unisex y chaquetas de béisbol.

Como respuesta a esta nueva necesidad de los jóvenes, en Estados Unidos surgieron modas juveniles inspiradas en fuentes diversas;  en la ropa de deporte, en el rock´n´roll, en las nuevas estrellas del cine y de la música, como Elvis Presley, Little Richard o Chuck Berry, quienes no sólo marcaron un hito en la música del momento, sino que también determinaron la moda de sus fans, que querían identificarse con los atuendos de sus ídolos. A la difusión de este fenómeno cultural -también exportado a Europa-, contribuyeron notablemente los discos, la radio y la televisión (inventada en 1947).

Cliff Richard bailando rock´n´roll en 1958.

En Europa, el germen de la nueva juventud comenzó a gestarse en Francia, a finales de los años 40, con el existencialismo, filosofía que promulgaba al individuo y su búsqueda de sentido a la vida, rechazando los valores tradicionales burgueses. Con este tipo de pensamiento, surge la moda beatnik, que expresaba esa nueva actitud de rebeldía, mediante los jerseys de cuello alto, boinas, pantalones pitillo, vaqueros, zapatos planos y en general, una indumentaria sobria donde predominaba el color negro.



Con todos estos cambios, y la aparición de los nuevos consumidores, la industria del prêt-à-porter se fue haciendo cada vez más fuerte, consciente de que el factor juventud era un nuevo filón para explotar. En Estados Unidos, la técnica de producción de ropa en cadena estaba muy avanzada. Se confeccionaban en serie prendas deportivas que tuvieron gran acogida, disparándose las ventas de vaqueros, que comenzaron a exportarse a Europa, donde la tecnología estaba menos desarrollada. 

Así, poco a poco, a lo largo de la década, se gestó lo que ocurrió después en los años 60, cuando llegó la auténtica revolución juvenil. El prêt-à-porter terminó desbancando a la Alta Costura de su elitista trono, para convertirse en el fenómeno de masas que conocemos hoy...









martes, 31 de enero de 2012

DETALLES DE MODA: EL PEINADO SOIGNÈE

La moda femenina no se compone sólo de prendas de vestir y complementos, también el peinado y el maquillaje forman parte esencial de ella. 
Si tuviera que elegir uno de tantos iconos que nos ha legado la moda del siglo XX, sin duda elegiría el peinado "soignèe" de la década de los 50. Un tipo de corte muy favorecedor, consistente en una pequeña melena ondulada, cuyos elegantes bucles enmarcaban el rostro.
Sofía Loren
Tras los duros años de la posguerra, las restricciones acabaron, y las mujeres podían volver a sentirse femeninas y sofisticadas, afanándose por lucir una imagen impecable. No les importaba tener que emplear varias horas en arreglarse para peinarse y maquillarse a conciencia. Lo esencial era parecer "perfectamente elegantes".


                                                                  Liz Taylor
Aquel peinado creado en París, pronto se extendió por toda Europa hasta los EEUU.

Barbara Stanwyck
Muchas actrices de Hollywood se apuntaron al modelo "soignée", y con ellas, millones de mujeres que seguían las modas dictadas por el cine.
Virginia Mayo
Marilyn Monroe

Era tan versátil, que se adaptaba a todo tipo de actrices y rostros. Favoreciendo tanto a las que querían transmitir una imagen fresca y natural, como Ingrid Bergman, como a las que se decantaban por un estilo más sofisticado y distante como Jean Simmons...

Ingrid Bergman
Jean Simmons
  













 

 


No sólo las actrices, también otras mujeres influyentes en la vida norteamericana lo lucieron, como la elegante Jacqueline Lee Bouvier. Convertida en icono de moda, eligió el peinado "soignée" para el día de su boda en 1953, con el que sería presidente estadounidense John F. Kennedy.

Deborah Kerr

Además de cómodo y favorecedor, era apropiado para llevarlo tanto por el día, con ropa informal, como por la noche, con soberbios trajes de fiesta.

Ava Gardner

También era ideal para llevarlo con pequeños sombreros y casquetes.  

Dos amas de casa inglesas en 1956
Aunque no fue el único estilo de peinado de aquellos años, podría decirse que fue el más popular, ya que consiguió desplazar a los moños que se llevaban con sombreros durante el día y la noche.
Lo mejor de todo, fue su contribución a la democratización del peinado, pues gracias a su adaptabilidad y sencillez, las mujeres de clase media podían peinarse ellas mismas en su casas, poniéndose los rulos por la noche, sin tener que pasar por costosos salones de belleza. 
Por fin, tras años de privaciones por la guerra, podían sentirse tan femeninas y sofisticadas como las actrices de Hollywood...