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domingo, 9 de octubre de 2011

UN VERANO EN BIARRITZ

Cuando las mujeres de hoy día nos vamos de vacaciones de verano, organizamos con antelación la ropa que llevaremos, intentando incluir prendas y accesorios combinables para que el equipaje sea ligero y quepa en pocas maletas. El sentido práctico se impone. No queremos ir cargadas por los aeropuertos, pagar exceso de equipaje o arriesgarnos a que nos lo extravíen. Todo lo que hoy nos parece lo más normal, no siempre fue así....


El concepto veraneo se puso de moda en España a mediados del siglo XIX, cuando la alta burguesía y los aristócratas comenzaron a seguir las modas inglesas y francesas, donde era algo establecido desde hacía años. Viajar por placer era un esnobismo que sólo las clases acomodadas podían permitirse...

Bañadores de niña y mujer con calzado para la playa

Los destinos favoritos eran balnearios y playas. Los médicos prescribían el aire puro y los baños de mar como remedio de males y achaques. Desde mediados del mes de Julio, las diligencias salían de Madrid hacia las playas de norte de España, aunque los más exquisitos preferían las de Biarritz, al sur de Francia.

Publicidad de Louis Vuitton de baúles para damas

Los viajes eran largos e incómodos. En 1850 el coche correo tardaba de Madrid a Irún cincuenta y ocho horas, y las diligencias varios días. Sin embargo, una mujer comme il faut, no podía viajar sin sus enormes baúles llamados popularmente el mundo a la espalda, porque como las damas afirmaban: No se puede viajar sin llevar un mundo de cosas...
Cosas tan importantes para ellas, que necesitaban planificar sus viajes de verano con dos meses de antelación, dedicando las tardes a elaborar junto a sus doncellas, la lista de prendas y accesorios imprescindibles para pasar un mes en Biarritz:

Docena y media de camisas, seis pares de enaguas, doce pares de pantalones de batista, doce pares de medias de seda, dos corsés de moirèe blanco y otros dos de raso negro, seis peinadores, veinticuatro pañuelos, seis batas de batista, seis pares de botas, seis de zapatos, cuatro trajes de negligèe, cuatro de medio vestir, cuatro de vestir del todo, cuatro bolsos de mano, un sombrero blanco, otro azul, otro rosa, otro que vaya bien con todos los trajes, seis sombrillas, diez abanicos,  una caja de alfileres blancos, otra de negros, otra de imperdibles, una caja redonda de cartón con cerquillos de pelo postizo, una cesta de labor, papel de carta con timbre imperial, un devocionario, un rosario de malaquita, varias cajas llenas de corbatas, frascos de esencias, una caja de polvos de arroz, flores artificiales, pañuelos de encaje, doce pares de cuellos y puños, lazos de mil colores, alfileres de pecho, borlas, esprits, gemelos de teatro, brazaletes, sortijas, guantes de Suecia, y algunas novelas francesas...  


Gorros de encaje para los trajes de negligée  y medias de verano

Pantalones de batista
Camisas y cubre corsé

Corsés


Pañuelos
Peinador

Postizos de pelo natural


Modelos de mujer y niños para pasear junto al mar

Zapatos, zapatillas y botines

Sombreros

Trajes de baño, sombrero y calzado de playa



Sombrillas


Abanicos y flores de tela para el cabello



Lazos, corbatas y alfileres para el sombrero

Guantes de Suecia
Bolsos de mano




















Juego de broche y pendientes


Ante tal magnitud cabría preguntarse: ¿cualquier tiempo pasado fue mejor....?




Imágenes: Victorian Fashions & Costumes from Harper´s Bazar (1867-1898)