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miércoles, 1 de agosto de 2018

HISTORIA DEL SMOKING

Existe cierta controversia sobre el origen del smoking. Sólo tenemos la certeza de que a mediados del siglo XIX, se denominaba smoking jacket a una confortable chaqueta masculina, muy similar en su forma, a los largos batines de estar por casa, pero en versión corta. Solía estar confeccionada en terciopelo, paño o con tejido de seda liso o labrado, y se abotonaba mediante decorativos alamares de pasamanería. Otra de sus características, era que tanto el cuello como las bocamangas, se confeccionaban con un tejido acolchado relleno de algodón, contrastando con el resto de la prenda.

Batín para fumar. Prenda antecesora del smoking corto


El smoking jacket era empleado por los caballeros ingleses como prenda doméstica. Se lo ponían tras la cena, cuando pasaban a la biblioteca a fumar. De esa manera, evitaban que sus elegantes dinner jackets quedasen impregnados del olor a tabaco que tanto importunaba al delicado olfato de las damas. Tras la copa y el cigarrillo, se ponían de nuevo sus dinner jackets de color negro para reunirse con las señoras.

Oscar Wilde con smoking jacket

Algunos autores también afirman que en los casinos de Montecarlo,  los jugadores empleaban el smoking jacket por considerarlo mucho más cómoda para las largas veladas de juego. 


Modelos de smoking jacket doméstico

Cuando el smoking jacket pasó de ser una prenda exclusivamente doméstica, a ser una chaqueta empleada para acudir a actos elegantes, comenzó a denominarse simplemente smoking, aunque sufrió algunas transformaciones. En ese punto, ingleses y norteamericanos se disputan el origen de la misma.

Los norteamericanos conmemoraron en 1986 el centenario del nacimiento del tuxedo, (denominación americana del smoking). Para esta celebración, la American Formalwear Association realizó una campaña publicitaria en la que se rendía tributo a “Grizzy”, su supuesto creador. Al parecer, el 10 de octubre de 1886, Griswold Lorillard, heredero de un imperio tabaquero, asistió al Club Tuxedo de Nueva York vistiendo un frac sin faldones. Para ellos, ese día pasó a ser la fecha oficial en la que se conmemora el nacimiento del tuxedo o smoking. Sin embargo, en respuesta a este hecho, Agnus Cundey, gerente del “Henry Poole”, establecimiento situado en el número 15 de la famosa calle Savile Row de Londres, afirmó que en 1865, ellos ya habían confeccionado una chaqueta de smoking sin faldones para el príncipe de Gales. En cualquiera de los dos casos, se trató de acontecimientos puntuales por parte de ambos personajes, y no de una costumbre generalizada, pues en Inglaterra ésta no fue admitida oficialmente en público hasta la muerte del rey Eduardo VII en 1910.


Smoking años 30


























Cortada en paño negro o azul marino, hacia 1920, apareció también el modelo cruzado, y en esa misma década, el duque de Windsor popularizó el smoking con solapa redonda. Tras la Segunda Guerra Mundial se volvió a llevar sin cruzar, coexistiendo con el modelo cruzado.

Modelos de smoking empleados en los años 40
Cary Grant con smoking de solapa redonda


Al margen de controversias sobre el origen de esta prenda tan emblemática, quiero señalar que actualmente se trata de un modelo apto para ocasiones formales, pero no de gala. Cuyas solapas son de seda o terciopelo, en forma de pico o redonda, contrastando con el tejido mate del resto de la prenda, que suele ser más ligero que el de los trajes de día. Puede llevar botonadura sencilla o cruzada. En cuanto a los colores, los tradicionales son el negro y el azul marino, como ya hemos indicado, aunque hoy en día podemos encontrarlos en otros tonos, pues los diseñadores se permiten algunas licencias creativas al respecto.

Smoking actual

El pantalón debe ser negro o azul marino según el color de la chaqueta, y debe llevar un galón de seda en el lateral exterior de las perneras. Debe evitarse el cinturón. En su lugar, se emplean los tirantes.


En verano, para las veladas al aire libre también se suele emplear el smoking blanco o en color marfil, pero los tejidos son los mismos que en el smoking negro, y por supuesto, se lleva con pantalón negro o azul marino, jamás de color blanco.


Humphrey Bogart con smoking blanco cruzado, black tie y pantalón negro

Tradicionalmente, el smoking se emplea con pajarita negra o black tie, pues la pajarita blanca se usa exclusivamente con el frac. Además, el lazo debe hacerse, no comprarse hecho. Otro complemento tradicional del smoking es el fajín, que se emplea para cubrir la frontera entre la camisa y el pantalón. El fajín se coloca siempre con los pliegues hacia arriba, y suele ir a juego con el color y tejido de la pajarita.

En cuanto a la camisa, ésta debe ser siempre blanca, con los puños vueltos rematados por gemelos a juego con los botones, aunque éstos también pueden ir ocultos. Otro de los elementos importantes de la camisa es la pechera, decorada por una pieza confeccionada en piqué, o compuesta de varias hileras de lorzas dispuestas en vertical.

Camisa con pechera de piqué


En 1966, Yves Saint Laurent revolucionó la moda femenina al crear el smoking femenino, al que bautizó como “Le smoking”. En aquel momento, la prensa en general, y sobre todo, el público parisino no supo interpretar aquella innovadora propuesta. Sin embargo, obtuvo el apoyo incondicional de algunas mujeres famosas como Liza Minelli, Catherine Deneuve o Bianca Jagger. Ellas acogieron con entusiasmo la elegancia, la libertad y la independencia que les proporcionaba el smoking, sin tener que renunciar a su femineidad. A partir de los años 70, esta elegante prenda se ha convertido en un básico del armario femenino.








Boceto y smoking de Yves Saint Laurent, 1966


Bianca Jagger con smoking blanco, 1971

Reinterpretado por muchísimos creadores actuales, hoy en día existe un sinfín de versiones del smoking femenino; desde las más clásicas a las más audaces, cuya chaqueta puede ser combinada tanto por pantalones rectos, palazzo, pitillos, e incluso con falda, por lo que los hay para todos los gustos.



Tanto en su versión masculina como en la femenina, el tuxedo o smoking, quedará para siempre adscrito al estilo y buen gusto en el vestir...



Feliz verano!!!!







jueves, 29 de mayo de 2014

LA CAMISA BLANCA DE ALGODÓN

La camisa blanca de algodón es una de esas piezas básicas que todo hombre que sabe vestir bien, posee en su fondo de armario.  Su gran versatilidad ha hecho de ella un elemento imprescindible en el vestuario masculino, ocupando actualmente el lugar que se merece en la moda, algo que no ostentaba en sus orígenes, ya que durante el siglo XVIII, la camisa masculina era un prenda más de la ropa interior. Amplia y con mangas largas, se confeccionaba con lino blanqueado con hipoclorito cálcico, que le dejaba una tonalidad pobre y desigual. Bajo chalecos y casacas, de ella solo se podían entrever las puntas del cuello y los bordes de los puños.


1. Ingres: Retrato de Monsieur Riviére, 1805.
Col. Museo del Louvre

Con la llegada de la Revolución Industrial en el siglo XIX, la historia de la camisa masculina europea tomará un nuevo rumbo. Los avances tecnológicos aplicados al sector textil, y el consiguiente auge del comercio, posibilitaron la masiva llegada de balas de algodón procedentes de la India y Norteamérica. Las fibras se hilaban, se tejían y posteriormente se blanqueaban con hipoclorito sódico, una innovación que la industria química de la época aportó a las fábricas textiles, proporcionando a los tejidos una blancura uniforme y luminosa nunca vista anteriormente.


2. Ca.1840-50

Los sastres ingleses que a partir de 1850 comienzan a instalarse en Savile Row -precedidos por Henry Poole naturalmente- se esmeran en el refinamiento de la camisa hecha a medida. La demanda crece gracias a la influencia de iconos de la moda como Brumell, el conde de Orsay o el príncipe Alberto. Poco a poco, entre unos y otros convirtieron la almidonada e impoluta camisa blanca de popelín, en un sinónimo de riqueza, pues obviamente tenían que ser lavadas mucho más a menudo que las prendas de color. Quienes no podían permitirse el lujo de poseer tantas camisas, como para cambiarse a diario, solían adquirir en las sastrerías cuellos, puños y pecheras postizas. Piezas rígidas confeccionadas con algodón, y cosidas a máquina, que se podían cambiar para lavar, planchar y almidonar de forma separada, consiguiendo que el resto de la prenda se estropease menos, y a la vez, modificar el aspecto de la misma.


3. Ca. 1880-1890

4. Cuellos duros alzados para llevar con corbata, ca. 1890-1900
Col. particular

5. Cuellos duros cortos para llevar con pajarita, ca. 1890-1900
Col. Particular

6. Diferentes tipos de puños duros, ca. 1890-1900
Col. Particular

Con la llegada del siglo XX, la moda masculina europea comenzó a diversificarse, mejorando el patronaje y la comodidad de los trajes. Surgirán entonces nuevos estilos y modelos de camisas con una gran diversidad de cuellos blandos apropiados para cada ocasión, tipo de actividad y hora del día. Los rígidos cuellos y pecheras almidonadas solo se mantendrán para vestir el frac.


7. Camisa blanca de frac con cuello de pajarita y detalle bordado de la pechera. Perteneció al zar Nicolás II, ca. 1900
Col. MET Museum, Nueva York

8. Frac, ca. 1915
9. Diferentes atuendos para el campo y la ciudad. Todos se acompañan de camisas blancas, ca. 1910-1915

En los años 20, el Príncipe de Gales -otro de los iconos de la moda inglesa- amante de la comodidad no exenta de lujo, diseñó junto a su sastre la actual camisa blanca de smoking, con cuello blando, puños de doble ojal para gemelos, y pechera plisada. Para el tiempo de ocio, la vestimenta elegida se inspiraba en el deporte, y consistía en amplios pantalones con chaquetas o jerseys por los que asomaba el cuello de una impecable camisa blanca.


10. Moda deportiva, ca. 1925
A partir de los años 30, época en la que los actores de Hollywood comenzarán a marcar tendencia a través del cine, se impondrá la comodidad del estilo americano, con camisas de cuello blando y estrecho. A diferencia de los ingleses, los norteamericanos mucho más  prácticos, preferían adquirir sus trajes y camisas de corte impecable ya confeccionados. No olvidemos que la famosa tienda "Brooks Brothers" de Nueva York abrió sus puertas en el año 1818.

11. Gary Cooper en 1930, con una camisa blanca de cuello estilo americano.
Fotografía de Edward Steichen


12. Camisa blanca con cuello italiano. D&G, P/V 2014
Desde sus inicios en el siglo XVIII, hasta nuestros días, la camisa blanca sigue presente en la moda masculina; ya sea formando parte de un look casual o formal, es capaz de otorgar a los hombres que la llevan, un cautivador sello de distinción.