Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de junio de 2019

TEJIDOS FLORENTINOS DEL SIGLO XV EN EL MUSEO DEL PRADO

Hace unas semanas tuve el honor de recibir la invitación del Director del Museo del Prado para visitar en primicia la exposición denominada "Fra Angélico y los inicios del Renacimiento en Florencia".



Inaugurada para el público en general el pasado martes 28 de mayo, la muestra investiga el valor artístico del primer Renacimiento florentino, que se desarrolló en torno a 1420 y 1430. Dedicando especial atención a la figura de Fra Angélico, uno de los grandes maestros de este período. 


Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado
Esta maravillosa exposición, en la que participan más de 40 prestadores de Europa y América, gravita alrededor de la obra La Anunciación del Museo del Prado, que se exhibe ahora en toda su plenitud, tras su reciente restauración. Junto a ella se puede contemplar la Virgen de la Granada, incorporada a la colección del Prado en 2016, y otras 40 obras de Fra Angélico, así como de otros pintores contemporáneos como Masaccio, Masolino o Filippo Lippi, y de escultores como Donatello o Ghiberti, hasta un total de 82 obras. 




La Anunciación, Fra Angélico, 1425 - 1426
Museo Nacional del Prado

"Datada a mediados de la década de 1420, La Anunciación es el primer altar florentino de estilo renacentista, en el que se utiliza la perspectiva para organizar el espacio, y en el que las arquerías góticas se abandonan a favor de formas más ortogonales, de acuerdo con las consignas preconizadas por Brunelleschi".



Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado


Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado


Además de todas estas interesantes obras, llamó especialmente mi atención la vitrina que encontramos en la Sala 4. La cual gira en torno a los tejidos de manufactura florentina del siglo XV, donde podemos contemplar piezas textiles pertenecientes a la colección del Museo del Bargello en Florencia. 


Imagen de la sala 4 de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado.

"La riqueza de Florencia dependía de su banca y de su industria textil. Los pintores respondieron rápidamente a los nuevos terciopelos florentinos, con hilos de oro y plata, que se exportaban a toda Europa. Sobre todo Fra Angélico y Masolino tendieron a recogerlos en sus obras, plasmándolos en los mantos y túnicas de los personajes representados".

La Virgen de la granada, Fra Angelico, ca. 1424 - 1425
Museo Nacional del Prado

"En la década de 1420, la industria textil de Florencia desarrolló nuevos tipos de terciopelo, con hilos entorchados de oro y plata que se convirtieron en prestigiosos artículos de lujo en toda Europa". 

"Fra Angélico estuvo especialmente atento a la aparición de esos nuevos productos suntuarios, y no solo los incorporó con entusiasmo a sus obras, sino que creó a su vez motivos originales que bien pudieron adoptar tejedores interesados en ampliar sus repertorios de diseños".

Izda: Terciopelo labrado con las palle de los Medici, ca. 1450- 75
Dcha: Terciopelo labrado con motivos florales, ca.1440-60
Museo Nazionale del Bargello, Florencia


Terciopelo cortado a tres cuerpos, con fondo raso y trama brocada en hilo de oro


Detalle del diseño del terciopelo labrado con las palle de los Medici. Los motivos decorativos que aparecen en la parte central de las corolas dobles de flores principales, hacen clara alusión al escudo de armas de la familia Medici, compuesto por 7 bolas (palle). Entre una flor y otra, las corolas más grandes se alternan con otras de menor tamaño para formar dos marcos hexagonales , uno inscrito en el otro.




Terciopelo cortado alto-basso a tres cuerpos, con fondo tafetán y trama brocada con hilo de oro.



La configuración del diseño del tejido se basa en mallas hexagonales, formadas por un marco con tres piñas que destacan los vértices de los lados y pequeñas flores.
En el interior, dos conjuntos de corolas se alternan verticalmente, con una flor con ocho pétalos centrales y una corola externa; una con palmetas y la otra con flores pequeñas y hojas alternas.




Dalmática de terciopelo de seda labrada con aplicaciones de seda bordada, ca. 1430-50.
  Florencia, Museo Nazionale del Bargello

Los tejidos que conforman la dalmática que podréis contemplar en la exposición, son de procedencia veneciana (tejido central) y florentina (aplicaciones bordadas de seda e hilos metálicos entorchados).


Terciopelo cortado a un cuerpo,con fondo raso
En el tejido central de la dalmática, los bucles formados por tallos verticales ondulados discontinuos, donde se insertan alternativamente, una granada dentro de una corona de hojas de formas cuneiformes, y piñas con escamas y marco exterior serrado. 


La granada era un motivo (originario de Oriente) recurrente en los tejidos italianos del siglo XV. Simbolizaba fertilidad y abundancia. En Europa, este fruto llegó a representar a la realeza, a la Iglesia y a sus miembros, además de la resurrección y la vida eterna.



Comisariada por Carl Brandon Strehlke, Conservador Emérito del Philadelphia Museum of Art, reconocido experto en Fra Angelico y otros maestros del Renacimiento florentino, esta exposición se podrá visitar en las salas C y D del edificio Jerónimos hasta el próximo 15 de septiembre.


De izda a dcha: Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado, Nuria de Miguel, Secretaria General de la Fundación Amigos del Museo del Prado y Carl Brandon Strehlke, comisario de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado.


Una exposición sumamente interesante e ilustrativa, que recomiendo especialmente a los amantes de la historia de los tejidos, y del arte en general.




Bibliografía:
- AA VV: L 'Art del Velluters. Sedería de los siglos XV-XVI. Generalitat Valenciana, 2011 
- Devoti, Donata: L'Arte del Tessuto in Europa. Bramante Editrice, 1974
- Scott, Philippa: Il libro della Seta. Avallardi, 1993

Agradecimientos:
- Dpto. de Comunicación del Museo del Prado
Emanuela Selvitella 






miércoles, 2 de agosto de 2017

SONIA DELAUNAY. SUS INICIOS COMO DISEÑADORA DE MODA


Tras unos meses de inactividad forzosa en mi blog por motivos personales, lo retomo para contaros mi visita a la exposición dedicada a Sonia Delaunay, la polifacética artista ucraniana (1885-1979) . Exposición que actualmente se celebra en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, y que podéis visitar hasta el 15 de octubre.


Fotografía de Sonia Delaunay luciendo sus propios diseños de chaleco, sombrilla y sombrero
Madrid, ca. 1920



La muestra se titula "Sonia Delaunay. Arte, Diseño y Moda", y está comisariada por Marta Ruiz del Árbol, con quien tuve la oportunidad de charlar durante la visita posterior a la rueda de prensa, organizada para presentar dicha exposición, y a quien felicité por la excelente labor realizada. La narración expositiva está muy bien planteada, y recorrerla es un auténtico placer. Os recomiendo ir a verla sin prisas.

Rueda de prensa en el Museo Thyssen-Bornemisza para presentar la exposición.
De izda. a dcha: Jaime de los Santos, Guillermo Solana y Marta Ruiz del árbol


Entrada a la exposición



"Philomene", 1907
Colección Centre Pompidou, París
"Me atrae el color puro. Colores de mi infancia, colores de Ucrania. Recuerdos de las bodas campesinas en mi país, en las que los vestidos rojos o verdes con las muchas cintas que los adornaban, volaban en los bailes"
Sonia Delaunay, 1978



















Vestido simultáneo, 1914. Realizado con la técnica del patchwork, la cual era perfecta para conseguir ese aspecto "construido", combinando distintos tejidos, colores y texturas en una misma prenda.
Colección privada


Mi interés por la obra de Sonia Delaunay se centraba sobre todo, en su faceta como diseñadora de moda, y su experiencia artística en su etapa madrileña, ciudad a la que llega por segunda vez en 1917, coincidiendo con la Revolución Rusa, y en la que vivió hasta 1921. Ese periodo supuso para ella un momento crucial, donde la libertad y la experimentación marcarían todo su proceso creativo posterior, en relación con su faceta ligada a la creación de moda. Motivo por el cual, centraré mi post en la parte expositiva que el Museo Thyssen-Bornemisza dedica a esos años.



Lubov Ternicheva, con el vestido de Cleopatra diseñado por Sonia Delaunay para el ballet homónimo, producido por la compañía de Diághilev, los Ballets Rusos, 1918.

Su llegada a Madrid se vio propiciada en gran medida, por la presencia en la ciudad de Serguéi Diághilev, quien la puso en contacto con el marqués de Valdeiglesias, el cual sería uno de sus máximos apoyos, en cuanto a la financiación de sus proyectos. También, gracias a los numerosos contactos del marqués, Sonia logró codearse con gran parte de la escena teatral madrileña. 

 Publicación española de la época. En ella se resalta el trabajo de Sonia como diseñadora del Ballet Cleopatra
Le Figaro, agosto, 1919.

Sin embargo, su faceta como diseñadora durante su estancia en Madrid, no se limitó sólo al diseño de vestuario de las artes escénicas, o al diseño de interiores. En su afán de expansión artística, Sonia trasladó desde París a Madrid su ideario del "simultaneismo", aplicado a la vida cotidiana. En 1919, fundó <<Casa Sonia>>, dedicada en principio al diseño de interiores, para luego ampliar su actividad al diseño de moda y complementos. 

Logotipo diseñado por Sonia Delaunay para su marca.
Madrid, 1919
En 1920, Sonia recibe un encargo para vestir a las cuatro hijas de los marqueses de Urquijo. Aquel encargo -que aceptó según sus propias palabras, "como una diversión"- , supuso un punto de inflexión en su carrera, pues aquella experiencia sería el germen del proyecto al que consagraría toda su energía, tras abandonar España para regresar a París.


Las hijas de los marqueses de Urquijo con túnicas, sombreros y sombrillas de rafia.
Modelos de la "Casa Sonia Delaunay".
Foto reproducida en la revista Blanco y Negro, Madrid, julio de 1920


Diversas fotografías del trabajo de Sonia Delaunay durante su etapa en Madrid, entre 1917-1921.
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Aunque esta chaqueta confeccionada en lino, pintada y bordada a mano con hilos de lana teñidos, data de 1928, conserva el estilo y la esencia de aquellos primeros diseños que Sonia realizó durante su etapa en Madrid. Colección Palais Galliera, París.


Respecto a su técnica y métodos de trabajo en el campo textil, Marta Ruiz del Árbol me comentó que Sonia supo rodearse en su taller, de un numeroso equipo de colaboradoras (costureras, tricotadoras y bordadoras rusas) que le ayudaban a producir sus diseños. También contó con la colaboración de talleres sederos ubicados en Lyon (Francia).


Tras su paso por Madrid, Sonia regresó a París, continuando su faceta como diseñadora de moda iniciada en Madrid. Su trabajo posterior, es de una gran variedad y riqueza, abarcando desde el diseño textil (diseños simultáneos para seda), continuando con el diseño de prendas y complementos de moda. A partir de 1925, su fama se expande, y comienza a vestir a mujeres de toda Europa y Estados Unidos. A través de esta interesante exposición que actualmente se muestra en el Museo Thyssen-Bornemisza, podréis contemplar también dicha producción posterior.






"Un recuerdo de España me animó a dar el paso...Esas cuatro muchachitas del marqués a las que había vestido (...) en París se me pedía vestuario para el teatro. ¿Y porqué no vestir a las parisienses?"
Sonia Delaunay, 1978





Para saber más sobre la vida y la obra de esta magnífica y polifacética artista, os recomiendo la adquisición del exquisito catálogo de la exposición, escrito por Marta Ruiz del Árbol, con textos de Cécile Godefroy y Matteo de Leeuw-de Monti. 





Agradecimientos:

Gema Sese. Departamento de prensa, Museo Thyssen-Bornemisza

Marta Ruiz del Árbol

Fotografías:

Karin Wachtendorff








viernes, 27 de noviembre de 2015

INGRES EN EL MUSEO DEL PRADO: ARTE, BELLEZA Y MODA

Existen múltiples razones, para visitar la exposición sobre la obra de Ingres, que se acaba de inaugurar en el Museo del Prado. De entre todas ellas, quisiera destacar la gran oportunidad -que tenemos todos los que somos estudiosos de la historia de la moda a través del arte- de poder contemplar de cerca, la evolución de la moda decimonónica de la mano de un gran artista como Ingres.

 Imagen en sala de la exposición “Ingres”
Foto © Museo Nacional del Prado.
Ingres narra de forma impecable y exquisita meticulosidad, cómo se vestían las damas elegantes de la época. Una de sus grandes cualidades como retratista, era la de poseer la capacidad de captar la personalidad y el estatus social del modelo. Sus clientas pertenecían a la aristocracia y a la nueva y pujante burguesía. Todas querían verse retratadas con sus mejores galas; las joyas, los lujosos tejidos y los refinados complementos. 

Jean-Auguste Dominique Ingres: Retrato de Madame Rivière, 1805
Colección  © Museo del Louvre, París

El retrato de Mme. Rivière, que data de 1805, nos muestra la moda de inspiración grecorromana que tanto gustaba a las damas durante el I Imperio francés. Un estilo minimalista, en el que imperaba el color blanco de los velos de tul, y los vaporosos vestidos de muselina, que se ciñen bajo los senos mediante delicadas cintas de raso de seda. Una armoniosa indumentaria monocromática, tan solo interrumpida por los suaves tonos de un chal de cachemira. Complemento importado desde la India que la emperatriz Josefina puso de moda por aquellos años. Un objeto de lujo que sólo las más pudientes podían permitirse. 


Jean-Auguste Dominique Ingres: Napoleón I en su trono imperial, 1806
Colección  © Museo del Louvre, París
Este majestuoso retrato que Ingres realizó del emperador francés, nos lo muestra ataviado con la indumentaria que el pintor Isabey diseñara para él, con ocasión de la ceremonia de la coronación, que tuvo lugar en 1804. Ese año, Napoleón publicó un decreto, en el que se fijaban las normas sobre la indumentaria de ceremonia, que debían seguir los príncipes y dignatarios del nuevo Imperio. En ella se estipulaba que "el terciopelo y la seda serían empleados para las ceremonias oficiales".

Detalles del terciopelo de seda, el raso y los bordados en hilo de oro. 
Una rica iconografía alusiva al mundo grecolatino.



Jean-Auguste-Dominique Ingres: La condesa de Haussonville , 1845
Col. © The Frick Collection, Nueva York 
La condesa de Hausonville fue retratada en en 1845,  periodo en el que la cintura ha vuelto a su sitio, y se estrecha gracias al empleo de opresivos corsés emballenados. Las gruesas crinolinas se encargan de aportar amplitud a las faldas, que parten de la cintura fruncidas a base de pequeños pliegues en forma tubular. Todo un juego de elementos que contribuyen a que la silueta femenina parezca un reloj de arena.  

Detalle del vestido y del brazalete de oro con turquesas a juego con la sortija.
El vestido de noche que luce con cierto desdén la condesa, fue confeccionado en tafetán de seda, de un suave color azul (las estridentes tonalidades obtenidas gracias a los tintes químicos llegarían algunos años más tarde). Aunque no se aprecia muy bien el escote, podemos presuponer que es en forma de "V", rematado -al igual que los extremos y volantes de las mangas- por una estrecha y delicada puntilla de Valencienne. Las pequeñas mangas cubren los hombros redondeados, y se decoran con grandes lazos del mismo tejido. Un delicioso conjunto de elementos, encaminados a realzar las cualidades femeninas, de la gracia y la sensibilidad. Algo que la gran maestría de Ingres supo expresar perfectamente.
 Jean-Auguste-Dominique Ingres: Mme. Moitessier, 1851
Col. ©Washington, National Gallery of Art

En este primer retrato de los dos que Ingres realizó a Mme. Moitissier, apreciamos dos aspectos especialmente interesantes a nivel indumentario. Uno de ellos, es que la modelo aparece vestida con un traje de noche de terciopelo negro. Un color que las damas adineradas sólo empleaban en caso de obligado luto (la señora Moitissier había perdido a su padre el año anterior). Durante el siglo XIX, el color negro se había democratizado, y se asociaba a las clases trabajadoras y a los niños, por su facilidad para disimular las manchas. 

Las joyas destacan mucho más sobre el color negro. Ingres sabe sacar partido de ello.

Otro aspecto destacable, es el encaje de chantilly; tanto en la berta que rodea el escote, como el chal que sujeta con su enjoyada mano. Elementos que además de estar de moda, hacen alusión al marido de la señora Moitissier, un rico banquero y comerciante de encajes. El encaje de chantilly se teje normalmente con hilos de seda en color negro. Se decora con temas florales, y se remata con ondas en los extremos. A mediados del siglo XIX se empleaba para elaborar mantillas, chales, velos, guantes y sombrillas.




Jean-Auguste Dominique Ingres: Madame Moitessier, 1856
Col. © The National Gallery, Londres 
Este es uno de los retratos más famosos de Ingres. Aparece en la mayoría de los manuales de historia de la moda, como ejemplo del estilo que se llevó durante el Segundo Imperio francés. Las crinolinas de la década anterior, se sustituyen por enormes enaguas formadas con aros de acero. El cabello liso, se peina con una raya al centro, y se decora con cintas de gro que rematan bandas de encaje francés. Detalle que Ingres nos desvela a través del espejo.


Broche  à la antique cuya forma y diseño se inspira en el Renacimiento.

El vestido de Mme. Moitissier ejemplifica aquel recargado estilo también denominado "tapicero", por la profusión de elementos decorativos tomados de la tapicería; flecos, cintas, borlas, pasamanerías y volantes. Moda que tanto gusta a las damas de la alta burguesía, dedicando parte de su tiempo a visitar sastres y modistas, para probarse, y elegir personalmente los tejidos y adornos que compondrán sus elegantes vestidos. No debemos olvidarnos de los brazaletes cuyos colores hacen juego con el estampado floral del vestido.  Destaca especialmente el broche à la antique de oro, diamantes, zafiros y granates que remata el pronunciado escote. 



Por último, quiero animaros a que visitéis esta maravillosa exposición que tenemos la suerte de poder contemplar en el Museo del Prado hasta el 27 de marzo de 2016. Sin duda, un lujo para la vista...

 Imagen en sala de la exposición “Ingres”
Foto © Museo Nacional del Prado.


Información adicional sobre la exposición:

El Museo del Prado y la Fundación AXA, con la especial colaboración del Museo del Louvre y la participación del Museo Ingres de Montauban, que han prestado las pinturas más emblemáticas del maestro, presentan la primera exposición monográfica en España dedicada a la obra de Jean-Auguste Dominique Ingres (1780-1867), uno de los pintores más influyentes en el devenir de la pintura de los siglos XIX y XX, del que no se conserva ninguna obra en colecciones públicas españolas. La exposición traza un recorrido cronológico-temático por más de 60 obras. 


Comisario: Vincent Pomarède (Musèe du Louvre) 

Comisario institucional: Carlos G. Navarro



Agradecimientos:

Área de Comunicación del Museo del Prado.





martes, 27 de enero de 2015

LA MUJER Y LA MODA EN LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

Como muchos ya sabéis, siento una especial debilidad por las fotografías antiguas, ya que en ellas se puede contemplar la indumentaria que empleaban las personas anónimas en su día a día. Por eso, cuando mi amiga  Roxana, que vive en los EE UU, me comentó que guardaba un álbum con fotos de su madre de los años 50 y 60,  le pedí que me enviase algunas de aquellas imágenes. Cuando las vi me gustaron tanto, que se me ocurrió elaborar un post sobre la moda española de los años 50, tomando como hilo conductor algunas de esas fotografías. A Roxana le gustó la idea y accedió entusiasmada. 

Purita


La madre de Roxana se llamaba de soltera Mª Purificación López Pládena, "Purita" para los amigos. Era una mujer valiente, con carácter, muy guapa, a quien gustaba vestir bien y seguir la moda. Nacida en Madrid, ciudad en la que vivió hasta finales de los años 50, cuando decidió marcharse de España. 


Purita a la izquierda, con una amiga, ca. 1949

Este pequeño álbum nos va a servir para dibujar de forma somera la sociedad y la moda femenina de aquella época. Hablamos de mujeres normales, pues estamos acostumbrados a pensar en esas elegantes modelos francesas que hemos visto en los libros, luciendo sofisticados trajes de Balenciaga, Lanvin o el "New Look" de Dior, sin pensar, que en España, esos vestidos solo los podían adquirir las adineradas señoras de la aristocracia y la alta burguesía. Las mujeres de la incipiente clase media española que se lo podían permitir, vestían generalmente de una forma más sencilla, aunque no menos cuidada en cuanto a complementos, peinados y maquillaje.

A la derecha Purita, muy elegante con guantes, paseando por Madrid

A nivel económico, la España de los años 50 comenzaba a recuperarse del hambre y los estragos de la posguerra. El fracaso de la autarquía franquista propició un cambio en la política económica. Se aplicó una liberalización parcial de precios y del comercio, así como de la circulación de mercancías. Con un situación más próspera, en 1952, desaparecen por fin las cartillas de racionamiento, y el país comienza a salir poco a poco de su aislamiento internacional, gracias a los acuerdos logrados con Estados Unidos en 1953, su inclusión en la  UNESCO en 1952 y en la ONU en 1955. 


Purita mira pensativa el paisaje. Viste pantalones, lo que indica que era una mujer adelantada a su época.


A nivel social, las mujeres que tuvieron que vivir bajo el yugo del franquismo estaban sometidas al machismo imperante. Las legislaciones de la época -tanto civiles como penales y laborales- definían el papel de las mujeres como esposas y madres. El matrimonio civil, la contracepción y el divorcio estaban prohibidos. El ideal femenino era el de la decencia, el sacrificio, la abnegación y la obediencia al hombre, incluso en los abundantes casos de violencia de género, que permanecían en la sombra, ya que ninguna mujer denunciaba por miedo a que se riesen de ella o que pensaran que "se lo tenía merecido".

Hermosa imagen de Purita con su sobrina Pepi


Al finalizar sus estudios, Purita quiso dedicarse a bailar flamenco de forma profesional, sin embargo su familia se opuso radicalmente, pues consideraban que ser bailarina era algo inmoral y mal visto socialmente, hasta el punto de que se lo prohibieron. Algo que ella tuvo que aceptar muy a su pesar. 




La Iglesia, que tenía un enorme poder en aquel entonces, marcaba a las mujeres como seres pasivos destinados a la maternidad y el cuidado de la familia, pues "Dios había creado la distinción entre los roles femenino y masculino". Por tanto, para salvaguardar la moralidad, se prohibió la educación mixta.   



Además, la normativa de la época contenía la condición de que las pocas mujeres que accedían al mercado laboral, abandonasen su puesto de trabajo al casarse.  A pesar de ello, el acceso por parte de las mujeres a los estudios universitarios se vio incrementado de forma lenta pero constante, aunque algunas profesiones  estaban totalmente vetadas para ellas, como abogada del Estado, notaria o diplomática.

La actriz Jane Rusell en la portada de la revista "Mujer". Septiembre, 1954.


Hacia mediados de la década, debido a los cambios económicos citados anteriormente, se crea un marco social más propenso a la penetración de las modas internacionales, gracias sobre todo al cine, la llegada del turismo, las revistas femeninas y la televisión, que se instala en España en 1956.

Purita en Madrid con su sobrinito Justo

La educación femenina en estos años prescribía  la obligación de cursar las materias de Escuela de Hogar en todos los cursos de los niveles elemental y superior, en los que se incluía el aprendizaje de economía doméstica, 
corte y confección, cocina y puericultura, sin olvidar por supuesto, las enseñanzas de Formación del Espíritu Nacional.


Modelos de Dior y de Lanvin-Castillo. Revista "Mujer". Septiembre, 1954.
Traje de chaqueta de Balenciaga con cuello bufanda. Revista "Mujer". Septiembre, 1954.


Las revistas femeninas servían a la difusión de las nuevas modas francesas y norteamericanas, fomentando el consumo a través de los cambios de estilo con cada nueva temporada. Se pone en marcha la publicidad, como vehículo educador de una nueva clase social burguesa. A través de las fotografías de las modelos y las actrices de moda, las españolas de clase media que viven en las ciudades pueden peinarse, maquillarse y vestirse como ellas. Gracias a los patrones de las revistas, las mujeres pueden vestir según las últimas tendencias que llegan del extranjero. Muchos hogares disponen de máquinas de coser y se los pueden confeccionar ellas mismas, o encargarlos a sus modistas de confianza.


Purita en Madrid con sus sobrinitos Pepi y Antoñín



Revista "Mujer". Septiembre, 1954.


Lista de precios. Enviando las medidas, la revista realizaba por encargo los patrones de cualquiera de los modelos que aparecían en ella.

Revista "Mujer". Septiembre, 1954.


Modelos de trajes de novia. Revista "Mujer". Septiembre, 1954.


Purita era una mujer adelantada a su tiempo, que siempre soñó con viajar, conocer mundo, liberarse del yugo familiar y del machismo opresivo que se vivía en España. Así que decidió marcharse a París en 1958, donde pudo trabajar y dedicarse a lo que más le gustaba: bailar flamenco, y donde encontró al amor de su vida cuando conoció a George, con quien se casó en Gibraltar en 1962. Con él se fue a vivir a los Estados Unidos, país en el que fundó una familia y vivió una vida larga y feliz.


"Carte valable". París, 1960.


Purita en París


Purita y George el día de su boda en 1962






In memorian Purita U. Silver






Agradecimientos:


A mi querida amiga, Roxana Urrutia, por su entusiasmo y la colaboración prestada para la realización de este post.




Bibiografía y Fuentes consultadas

- Eslava Galán, Juan: Los años del miedo, Planeta SA, Barcelona, 2008


- Sousa Congosto, Francisco: Introducción a la historia de la Indumentaria en España, Istmo SA, Madrid, 2007



Historia de España durante el Franquismo, 1939-1975



La mujer durante el Franquismo. Biblioteca Gonzalo de Berceo