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lunes, 7 de noviembre de 2016

"LA INFANCIA DESCUBIERTA". MODA INFANTIL EN EL MUSEO DEL PRADO

Si os gusta la pintura y la moda del siglo XIX, ésta es una oportunidad única. Hasta el 15 de octubre de 2017, en la sala 60 del Museo del Prado, se expone una cuidada selección de ocho retratos infantiles, correspondientes al periodo isabelino. A través de ellos podremos contemplar cómo se vestía a los niños en aquella época.

Los retratos están fechados entre 1842 y 1855
Foto © Museo Nacional del Prado 

El conjunto de retratos reflejan diversas interpretaciones de la infancia. Tema predilecto entre los artistas decimonónicos, debido a la creciente demanda de retratos infantiles por parte de la aristocracia y la burguesía.

 Luis Ferrant y Llausás: Isabel Aragón Rey, 1854.
Madrid, Museo Nacional del Prado 


Vestido de niña con cenefas de tartán. Siglo XIX
Centro de Documentación y Museo Textil de Terrassa

Durante el periodo isabelino, la moda infantil española seguía los cánones del estilo francés. Las madres copiaban los modelos de los figurines procedentes de París. Las niñas vestían versiones en miniatura del atuendo de sus madres; con largos vestidos sobre varias capas de enaguas, para dar forma a las faldas. 

Grabado de moda francés, 1845
Victoria and Albert Museum, Londres



  Carlos Luis de Ribera y Fieve:  Retrato de niña en un paisaje, 1847
Madrid, Museo Nacional del Prado 


Vestido infantil de algodón y entredós de encaje
Philadelphia Museum of Art

Algunas madres encargaban para sus hijas, pequeños miriñaques que les aligerasen el peso de tantas enaguas. Las más pequeñas llevaban las faldas más cortas, dejando ver las blancas pantaletas de algodón, ribeteadas con delicados encajes o bordado inglés. A partir de los seis años, las niñas comenzaban a llevar un pequeño corsé. 



Valeriano Domínguez Bécquer: Retrato de niña, 1852.
Madrid, Museo Nacional del Prado. 
Este retrato es especialmente interesante, pues sobre el tafetán verde botella, destacan pequeños madroños que nos recuerdan al traje de "maja", moda iniciada a finales del siglo XVIII. 

Botinas de niña, ca 1855
Met Museum, Nueva York
El calzado más usual, era unas botinas de piel de cabritilla para los días de diario. Para las ocasiones más formales, podían ser de raso bordado a juego con el vestido.


Joaquín Espalter y Rull:  Manuel y Matilde Álvarez Amoróso
Madrid, Museo Nacional del Prado 

Vestido de niña en tafetán rosa, ca. 1860

En invierno, el atuendo para salir a la calle se completaba con guantes, y abriguitos de paño para los días de diario. Terciopelo de algodón y piel para los días especiales. Para cubrir la cabeza, capotas forradas para las niñas, sombreritos y gorras para los niños.  

Hasta los cinco años, niños y niñas vestían de la misma forma, sin distinción de género. En cuanto a los tejidos empleados,  los más populares eran el terciopelo, tafetán, organdí, tarlatán y el barege.



Federico Madrazo y Kuntz: Retrato de Federico Florez, 1842
Madrid, Museo Nacional del Prado

A partir de los 6 ó 7 años de edad, los niños comenzaban a llevar pantalones largos. La moda para ellos era mucho más funcional y cómoda que la de las niñas. A menudo se componía de un conjunto de chaqueta y pantalón de paño del mismo color. Sombreros, distintivos y botones dorados de inspiración militar, les aportaba un aire de formalidad.




Foto © Museo Nacional del Prado


"Durante el Romanticismo, las virtudes asociadas a la niñez, como son la espontaneidad, la gracia, la inocencia, la falta de contaminación por los aspectos negativos de la civilización, son valoradas de un modo excepcional. Las imágenes de niños entonces, son requeridas por parte los antiguos clientes; la aristocracia, y de una burguesía cada vez más extendida". 
        (Javier Barón)






Comisario de la exposición: 

Javier Barón. Jefe de Conservación de Pintura del siglo XIX 



Agradecimientos:


Área de Comunicación del Museo del Prado






martes, 1 de octubre de 2013

LOS NIÑOS DE LA RUSIA BLANCA

Tras el éxito de mi post anterior sobre la colección de trajes y complementos del  historiador, y escritor ruso Alexandre Vassiliev, prosigo en esta ocasión con una pequeña muestra de una de sus últimas publicaciones.
 
Alexandre Vassiliev, "La moda de los niños en el Imperio Ruso".
 
El interesante libro titulado "La moda de los niños en el Imperio Ruso", nos ilustra con todo detalle, la moda infantil a través de cientos de fotografías de niños pertenecientes a las clases acomodadas, que vivieron en el entorno urbano ruso entre 1850 y 1917, año de la Revolución Bolchevique.
 

© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1855
Desde los años 50 del siglo XIX, la moda infantil rusa seguía el estilo francés, que sus madres copiaban de los figurines procedentes de París. Hasta los cinco años, niños y niñas eran vestidos de la misma forma, sin distinción de género.


"Le Petit Courrier des dames",1854

A partir de los seis años, a las niñas se les ponía corsé y una pequeña crinolina bajo la ropa. Sus vestidos eran iguales que los de sus madres, aunque con las faldas más cortas.
 
© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1860
En cuanto a los tejidos, eran populares el terciopelo, tafetán, organdí, tarlatán y el barege. En el frío invierno ruso, se protegía a los niños con abrigos de terciopelo o paño de lana. Los adornos y complementos a menudo eran de piel.
 

© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1875
 
A partir de los años 70 del siglo XIX, con la llegada de la moda del polisón desde París, la silueta cambia. Madres e hijas siguieron vistiendo de forma similar, aunque con ligeras variaciones según las edades. Los vestidos se adornaban con todo tipo de galones, pliegues, encajes y ribetes. Las faldas seguían siendo más cortas que las adultas, por lo que podían verse las tupidas medias tejidas con lana o hilo de Escocia, y los botines de piel abrochados mediante pequeños botones.



© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1875
La moda de los niños, mucho más funcional y cómoda que la de las niñas, se componía a menudo de un conjunto formado por pantalones bombachos hasta media pierna, y una chaqueta del mismo tejido, sobre la que destacaban botones dorados -que recuerdan a los uniformes militares- con los cuellos blancos de las camisas, rematados por un enorme lazo de tafetán a modo de corbata.
 
"Le Petit Courrier des dames",1882
 
 

 
En los años 80 y 90 del siglo XIX se popularizó entre las niñas el vestido "princesa", compuesto de una cintura baja y una falda con volantes o plisada, a menudo decorada con lazos y bordados ingleses. Curiosamente, este estilo infantil, sirvió de inspiración para la moda femenina que se adoptó en los años 20 del siglo siguiente.

 
© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1885



"Le Petit Courrier des dames",1892


© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1895


Al finalizar el siglo XIX, prevalecen los vestidos cortos con amplio canesú y mangas ahuecadas.  Encajes y bordados "blanco sobre blanco" para las niñas pequeñas de uno o dos años. Un estilo que prosiguió durante las primeras décadas del siglo XX. 


© Archivo Alexandre Vassiliev, ca. 1905-10

A partir de los primeros años del siglo XX, se impone la moda de los trajes de marinero procedente de Inglaterra. Son como un uniforme en miniatura, con chaquetas blancas con cuello azul marino ribeteado con varias filas de cordones.



© Archivo Alexandre Vassiliev, ca.1912
Entre 1910 y 1913 la moda infantil se hizo cada vez más adulta. Muchos estilos y telas de la moda femenina de entonces, se adaptaron a la moda infantil. La eliminación del corsé, y los amplios vestidos plisados permitieron mayor libertad de movimiento a las niñas.
 


© Archivo Alexandre Vassiliev, ca.1915
 
Con la llegada de la Primera Guerra Mundial, se impuso la austeridad, y la sencillez se generalizó.
 


© Archivo Alexandre Vassiliev, 1925
Tras la llegada al poder de los Bolcheviques en 1917, tanto la fabricación y venta de ropa infantil, como la vida en general, cambió radicalmente en Rusia. La nacionalización de la industria textil provocó una enorme carestía en los tejidos. El modelo más común de la época siguió siendo un vestido de corte sencillo con cadera baja.

© Archivo Alexandre Vassiliev.  Babuschka rusa con sus nietas. 

Sin embargo, en el entorno rural se siguió vistiendo a  niños y niñas al modo tradicional ruso, con tejidos de ricos colores. Un estilo precioso mucho más funcional y cómodo que los encorsetados modelos franceses.


Dedicado a Dmitriy



* Mi agradecimiento a Alexandre Vassiliev por las facilidades prestadas para la elaboración de este post.