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miércoles, 5 de junio de 2019

TEJIDOS FLORENTINOS DEL SIGLO XV EN EL MUSEO DEL PRADO

Hace unas semanas tuve el honor de recibir la invitación del Director del Museo del Prado para visitar en primicia la exposición denominada "Fra Angélico y los inicios del Renacimiento en Florencia".



Inaugurada para el público en general el pasado martes 28 de mayo, la muestra investiga el valor artístico del primer Renacimiento florentino, que se desarrolló en torno a 1420 y 1430. Dedicando especial atención a la figura de Fra Angélico, uno de los grandes maestros de este período. 


Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado
Esta maravillosa exposición, en la que participan más de 40 prestadores de Europa y América, gravita alrededor de la obra La Anunciación del Museo del Prado, que se exhibe ahora en toda su plenitud, tras su reciente restauración. Junto a ella se puede contemplar la Virgen de la Granada, incorporada a la colección del Prado en 2016, y otras 40 obras de Fra Angélico, así como de otros pintores contemporáneos como Masaccio, Masolino o Filippo Lippi, y de escultores como Donatello o Ghiberti, hasta un total de 82 obras. 




La Anunciación, Fra Angélico, 1425 - 1426
Museo Nacional del Prado

"Datada a mediados de la década de 1420, La Anunciación es el primer altar florentino de estilo renacentista, en el que se utiliza la perspectiva para organizar el espacio, y en el que las arquerías góticas se abandonan a favor de formas más ortogonales, de acuerdo con las consignas preconizadas por Brunelleschi".



Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado


Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado


Además de todas estas interesantes obras, llamó especialmente mi atención la vitrina que encontramos en la Sala 4. La cual gira en torno a los tejidos de manufactura florentina del siglo XV, donde podemos contemplar piezas textiles pertenecientes a la colección del Museo del Bargello en Florencia. 


Imagen de la sala 4 de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado.

"La riqueza de Florencia dependía de su banca y de su industria textil. Los pintores respondieron rápidamente a los nuevos terciopelos florentinos, con hilos de oro y plata, que se exportaban a toda Europa. Sobre todo Fra Angélico y Masolino tendieron a recogerlos en sus obras, plasmándolos en los mantos y túnicas de los personajes representados".

La Virgen de la granada, Fra Angelico, ca. 1424 - 1425
Museo Nacional del Prado

"En la década de 1420, la industria textil de Florencia desarrolló nuevos tipos de terciopelo, con hilos entorchados de oro y plata que se convirtieron en prestigiosos artículos de lujo en toda Europa". 

"Fra Angélico estuvo especialmente atento a la aparición de esos nuevos productos suntuarios, y no solo los incorporó con entusiasmo a sus obras, sino que creó a su vez motivos originales que bien pudieron adoptar tejedores interesados en ampliar sus repertorios de diseños".

Izda: Terciopelo labrado con las palle de los Medici, ca. 1450- 75
Dcha: Terciopelo labrado con motivos florales, ca.1440-60
Museo Nazionale del Bargello, Florencia


Terciopelo cortado a tres cuerpos, con fondo raso y trama brocada en hilo de oro


Detalle del diseño del terciopelo labrado con las palle de los Medici. Los motivos decorativos que aparecen en la parte central de las corolas dobles de flores principales, hacen clara alusión al escudo de armas de la familia Medici, compuesto por 7 bolas (palle). Entre una flor y otra, las corolas más grandes se alternan con otras de menor tamaño para formar dos marcos hexagonales , uno inscrito en el otro.




Terciopelo cortado alto-basso a tres cuerpos, con fondo tafetán y trama brocada con hilo de oro.



La configuración del diseño del tejido se basa en mallas hexagonales, formadas por un marco con tres piñas que destacan los vértices de los lados y pequeñas flores.
En el interior, dos conjuntos de corolas se alternan verticalmente, con una flor con ocho pétalos centrales y una corola externa; una con palmetas y la otra con flores pequeñas y hojas alternas.




Dalmática de terciopelo de seda labrada con aplicaciones de seda bordada, ca. 1430-50.
  Florencia, Museo Nazionale del Bargello

Los tejidos que conforman la dalmática que podréis contemplar en la exposición, son de procedencia veneciana (tejido central) y florentina (aplicaciones bordadas de seda e hilos metálicos entorchados).


Terciopelo cortado a un cuerpo,con fondo raso
En el tejido central de la dalmática, los bucles formados por tallos verticales ondulados discontinuos, donde se insertan alternativamente, una granada dentro de una corona de hojas de formas cuneiformes, y piñas con escamas y marco exterior serrado. 


La granada era un motivo (originario de Oriente) recurrente en los tejidos italianos del siglo XV. Simbolizaba fertilidad y abundancia. En Europa, este fruto llegó a representar a la realeza, a la Iglesia y a sus miembros, además de la resurrección y la vida eterna.



Comisariada por Carl Brandon Strehlke, Conservador Emérito del Philadelphia Museum of Art, reconocido experto en Fra Angelico y otros maestros del Renacimiento florentino, esta exposición se podrá visitar en las salas C y D del edificio Jerónimos hasta el próximo 15 de septiembre.


De izda a dcha: Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado, Nuria de Miguel, Secretaria General de la Fundación Amigos del Museo del Prado y Carl Brandon Strehlke, comisario de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado.


Una exposición sumamente interesante e ilustrativa, que recomiendo especialmente a los amantes de la historia de los tejidos, y del arte en general.




Bibliografía:
- AA VV: L 'Art del Velluters. Sedería de los siglos XV-XVI. Generalitat Valenciana, 2011 
- Devoti, Donata: L'Arte del Tessuto in Europa. Bramante Editrice, 1974
- Scott, Philippa: Il libro della Seta. Avallardi, 1993

Agradecimientos:
- Dpto. de Comunicación del Museo del Prado
Emanuela Selvitella 






martes, 17 de enero de 2012

EL ARTE DE LA SEDA EN CHINA

Según la leyenda, el cultivo de la seda comenzó en el año 2640 a. C, cuando la emperatriz china Si-Ling-Chi, descubrió de forma casual, que los capullos del gusano de la morera, estaban formados por filamentos que se podían devanar para luego tejerlos, obteniendo así bellas telas de una calidad extraordinaria.


   
Sólo la emperatriz y sus doncellas conocían el secreto de la fabricación de la seda, hasta el punto de que un decreto imperial condenaba a muerte a quien lo divulgase. Celosamente guardada, la técnica y producción permaneció oculta hasta el año 550 d.C. Fue así como se desarrolló una floreciente industria que China monopolizó durante 3000 años.


Debido a sus cualidades de brillo y suavidad, los tejidos de seda eran auténticos objetos de lujo, y los tejedores chinos eran considerados verdaderos artistas. Por ello, al principio la seda estaba reservada para uso exclusivo del emperador, la familia imperial y las más altas dignidades del Imperio.

                Damasco de seda bicolor. Dinastía Ching (1644-1912)
Además, el empleo del color amarillo era privilegio del emperador, de la primera esposa de éste y del príncipe heredero. Este color se asociaba al sol, y por tanto, al centro del universo. 

 Panel votivo.  Dinastía Song (960-1279d. C.) Seda bordada con hilos de seda y oro.
La seda se convirtío en China en un producto textil tan valorado, que se empleó tanto para prendas de vestir, como para paneles pintados o bordados con lo que decorar los palacios. A menudo, la rica iconografía de los mismos representaba dioses, temas vegetales, animales o caracteres caligráficos cargados de simbolismo.


Panel bordado perteneciente a la época de la  Dinastía Yuan (1279-1368). Se trata de un bordado sobre damasco de seda en color naranja. La iconografía nos muestra  flores de loto y peonías que nacen de un mismo tallo, mientras dos aves de diferente color, se posan en las curvas sinuosas del mismo. Es interesante resaltar la técnica de los bordados, ya que previamente se ha dispuesto debajo de cada uno, una delicada gasa de seda dorada.

Detalle de bordado de hilos de seda y oro, sobre raso de seda en color azul marino, perteneciente a un traje de ceremonia de la Dinastía Ming (1368-1644). Los motivos son peonías, bambú y aves fénix. En el norte de China, estas aves representan a la amada, y las peonías al amado. Cuando estas dos figuras se disponen juntas en una única composición, simbolizan la modestia.


Poco a poco, el empleo de la seda se fue democratizando, siendo adoptada por las demás clases sociales que se lo podían permitir; como militares, mercaderes acomodados, terratenientes y funcionarios. Este fragmento, corresponde a la parte posterior de una vistosa y colorista túnica de ceremonia de la Dinastía Ching. Confeccionada en seda, y bordada a mano, posee una iconografía variada y compleja, que se dispone en la parte inferior  a lo largo de tiras que cuelgan de cinco colores diferentes. Destacan los motivos de nubes, símbolos de la Felicidad. En el conjunto prevalece el color rojo, que se identifica con la Belleza y la Longevidad.
  

Colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York
Túnica de ceremonia tejida con hilos de seda y oro. Dinastía Ching. Su variada iconografía nos muestra dragones, nubes, olas y montañas sobre un fondo de color azul intenso. Los caracteres chinos hacen alusión a la Longevidad, lo que indica que esta prenda era apropiada para ceremonias de celebración de cumpleaños.
 
Colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York
La seda ha sido desde su descubrimiento, un elemento omnipresente en la cultura china, formando parte de la vida cotidiana desde tiempos remotos. Por eso, no nos extraña que incluso se empleara para fabricar frágiles zapatillas de ceremonia como éstas, pertenecientes al periodo de la Dinastía Ching. Confeccionadas en raso, y bordadas con hilos de seda y técnica preciosista, el motivo decorativo central son las peonías.