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miércoles, 12 de diciembre de 2012

MODA MASCULINA: LOS ZAPATOS SPECTATORS




La moda y el calzado masculino eran asignaturas pendientes en mi blog. Hoy he querido remediarlo comenzando por unos zapatos históricos, aunque sean del reciente siglo XX. Se trata de los zapatos bicolor, también llamados spectators. Un clásico que suele regresar a la moda actual de vez en cuando, rescatado por algún diseñador nostálgico.


Modelos de 1923 y 1938 respectivamente. Colección Museo Internacional del Calzado, Romans


Este calzado singular, nació en los EEUU a principios de los años 20. Combina la forma de los zapatos de estilo clásico con colores contrastados, existiendo muchas y variadas versiones.






Los spectators eran algo más que unos zapatos, ya que constituyeron un símbolo de identificación social, con connotaciones ideológicas, pues nacieron junto a la música de Jazz, donde ritmos africanos y europeos se mezclaban. 








Aquellos zapatos de dos colores que usaban los músicos, influyeron poco a poco en el ocio y la cultura de masas de aquellos años.Fue tal la aceptación entre el público masculino, que pronto las firmas de calzado más afamadas comenzaron a fabricarlos, tanto en los centros de moda de Nueva York, como en Europa, aunque en ésta última no alcanzaron tanta popularidad como en América.
 
Formaron parte fundamental del vestuario de un dandy entre los años 20 y 30 del siglo XX

Harold Lloyd en 1922. Calza el modelo Oxford, popular entre los músicos de Jazz
Los spectators fueron calzados por hombres negros y blancos, estrellas de Hollywood, gangsters, personajes de la aristocracia como el Príncipe de Gales, o importantes músicos como Louis Armstrong. Eran todo un símbolo de libertad e independencia.

 
Y de la mano del Jazz, pasaron al cine de Hollywood de los años 30 y 40, gracias a Fred Astaire y Gene Kelly, quienes los llevaron tanto dentro como fuera de la pantalla.


Fred Astaire con spectators modelo Budapest adaptados para bailar claqué

Gene Kelly con mocasines Penny bicolor

Este tipo de zapatos también fueron adoptados  por la moda femenina más informal. Lo vemos en este video de los años 40, donde Fred Astaire y Rita Hayworth bailan claqué con modelos diferentes.

 


Lana Turner en 1942, combina spectators y atuendo de estilo masculino
Publicidad de los spectators femeninos con tacón. Años 40.


A lo largo de la década de los años 40, era habitual verlos complementando looks para el día, junto a pantalones de tonos claros.
 
Douglas Fairbanks Jr. 1942.  Zapatos Spectators modelo Oxford con chaqueta Príncipe de Gales y pantalones blancos

Se consideraban adecuados para recepciones informales o reuniones de trabajo, aunque siempre con el traje apropiado. A menudo se combinaban con chaqueta y pantalón de tonos claros y diferente tejido, con trajes blancos, o bien chaqueta blanca y pantalones negros.



Fred Astaire, que siempre se caracterizó por su buen gusto y elegancia a la hora de vestir, solía combinar acertadamente sus spectators  blanco y negro con chaquetas de espiga en gris y pantalones de franela del mismo color.


Imagen de los años 50. Revista LIFE
En los años 50, volvieron a ponerse de moda entre los estudiantes universitarios americanos, fascinados por la combinación de dos colores. Chicos y chicas, y también profesores los llevaron de forma habitual. Con faldas o pantalones Capri ellas, y con chinos, vaqueros, chaquetas de tweed o jerseys de punto para ellos.

Joven estudiante. Años 50
Actualmente existen múltiples combinaciones de colores, aunque las genuinas eran en blanco y negro, beige y marrón, y blanco y marrón.

Los más clásicos: negro y blanco


Versión de Ferragamo en blanco y beige


Elegante versión en beige y marrón



Spectators versión burdeos y blanco

Los zapatos spectators fueron y siguen siendo todo un símbolo del clásico estilo americano, confiriendo a su dueño un aspecto un tanto extravagante y original. Personalmente me resultan muy sugestivos. ¿Y a ti?







domingo, 3 de junio de 2012

DETALLES DE MODA: LOS ZAPATOS MARY JANE


Hoy quiero mostraros uno de los complementos más característicos de la moda de los años 20. Se trata de los zapatos Mary Jane, llamados así en el mundo anglosajón debido a que tomaron el nombre de un personaje de cómic aparecido en 1902. En España se llamaban Merceditas.



La moda de los años 20, fue fabulosa y rompedora en muchos aspectos. Al acortarse las faldas, los zapatos cobraron un protagonismo desconocido hasta entonces.
Los zapatos Mary Jane eran muy cómodos, con puntera cerrada. Su principal característica era la fina tirilla abotonada a un lado que sujetaba el empeine. Podían ser lisos o bicolor. Sin adornos, o con pequeñas decoraciones incrustadas.  



El origen de este encantador zapato, se remonta al siglo XVI, cuando en época de los Tudor, se les ponía a los niños desde el momento en que comenzaban a caminar, marcando la transición de bebé a niño. En el siglo XIX,  todavía se seguían empleando como calzado infantil.

Zapatitos infantiles. Siglo XIX. Colección Museo Bally
Sin embargo, a medida que fue pasando el tiempo, comenzó a ser adoptado también por las mujeres, pues comprobaron lo cómodos que eran para caminar o bailar...

Piel con aplicaciones bordadas. 1874. Colección Museo de la Indumentaria, Barcelona

Piel con aplicaciones de azabache. 1904. Colección Museo Bally


Zapatos de tafilete con tirilla abotonada, 1910
Los zapatos Mary Jane quedaron anclados de forma definitiva en el guardarropa femenino, cuando en los años 20, las flappers los emplearon como calzado-emblema. Ello fue una elección deliberada, pues a través de estos zapatos aniñados, buscaban transmitir una imagen de colegiala adolescente.

Estética aniñada de los años 20, gracias al blanco cuello y puños de estilo marinero

Esa imagen juvenil de las flappers, de formas casi planas y faldas más cortas que disimulaban cintura y caderas, suponía el rechazo a la imagen de la mujer de curvas voluptuosas de la década anterior. Para esas nuevas y liberales chicas de los años 20, los zapatos Mary Jane eran el complemento perfecto.

Boceto de una flapper
Coco Chanel también los llevó, pero en una versión para el día que se inspiraba en los Oxford bicolor masculinos.

Coco Chanel, 1928
A todo ello, había que sumarle las nuevas tendencias en la música y el baile. Comenzando con la llegada de la moda del tango argentino, los nuevos ritmos como el ragtime, o el jazz, y por supuesto, el charleston, baile que requería de gran habilidad con las piernas, por lo que era necesario un calzado cómodo, con un tacón medio que asegurase bien el pie.

1925

Podemos imaginarnos los clubes nocturnos, a los que las mujeres acudían con elegantes vestidos y zapatos Mary Jane, con adornos a base de cuentas de vidrio o strass que brillaban a la luz de aquellos locales llenos de humo...

Imagen Vogue americano. 1926

Tacones de madera pintados y decorados con pedrería falsa, 1925. Colección Kyoto Costume Institute





A lo largo de la década, los zapatos Mary Jane fueron evolucionando. Poco a poco, el tacón se fue estilizando y elevando. Incluso adquirió un aspecto mucho más refinado al emplearse materiales como pieles de cabritilla dorada o plateada, tejidos brillantes como el lamé, seda brocada, terciopelo y arriesgadas combinaciones de color. Los adornos también se extienden al tacón. Hasta que la imagen de inocencia se fue transformando en algo mucho más sensual y maduro. 


Boceto de un modelo de noche en piel dorada
 
Variación de 1928-30. El tacón es más alto, con aberturas laterales y formas más refinadas
A partir de los años 30, los Mary Jane comenzaron a decaer, resurgiendo con fuerza en los años 60, ya que constituyeron el complemento perfecto de los aniñados vestidos y minifaldas sesenteros.

Años 60
Modelo bicolor con puntera redondeada, 1966




Hoy os he hablado de la versatilidad, y la importancia en la historia de la moda de los zapatos Mary Jane, aunque no eran los únicos, hubo más modelos que coexistieron con ellos, pero serán tema para otro post...










domingo, 23 de octubre de 2011

LAS CHINELAS DE SEDA.

Siempre me ha fascinado la belleza de los zapatos que calzaban las mujeres de la nobleza, y alta burguesía europea del siglo XVIII. Cuando los observo con atención, me parecen tan increíblemente frágiles y pequeños, que me cuesta creer que alguna una mujer se los puso y caminó con ellos. 

En aquella época coexistieron dos tipos de calzado; el zapato de ceremonia y las chinelas...


Chinelas de seda. Ca.1780. Palacio Mocenigo. Venecia.
 Las chinelas eran las zapatillas de "andar por casa". De piel de cabritilla forrada con seda, tacón de madera, sin talón, y abiertas por detrás. Se llevaban con  medias de punto de seda, y siempre se adornaban con algún detalle decorativo.


François Boucher. La toilette, 1740. Colección Thyssen-Bornemisza. Madrid

Hay algo que hace que este delicado y aparentemente "informal" calzado resulte tan singular e interesante. El origen se encuentra en la forma de vida de las mujeres de entonces. Salían poco de sus hogares. Su mundo era el boudoir, zona privada  de la casa donde calzadas con sus chinelas pasaban la mayor parte del día. Primero realizando su  toilette matinal. Más tarde recibiendo a la modista, al sombrerero, al peluquero o a los proveedores de tejidos y encajes. 

 
Detalle de las chinelas de Mme. Pompadour
Por las tardes, atendían a sus amistades en un salón semiprivado anexo al boudoir. Allí  organizaban pequeñas reuniones informales, donde en un clima relajado y en torno al café o el té, se intercambiaban confidencias o se charlaba sobre todo tipo de temas de la actualidad social y cultural. Para las mujeres de la alta sociedad aquel era su ámbito de poder, su espacio de emancipación femenina, donde se mostraban elegantemente ante los demás, ataviadas con vestidos de seda a la última moda y chinelas a juego.
  

Chinelas altas de inspiración turca. Ca. 1780. Francia

Durante el periodo rococó, los trajes y el calzado se volvieron más refinados. Los tacones Luis XV se pusieron de moda. Tanto los modelos de ceremonia como las chinelas adoptaron este tipo de tacón que se fabricaba en diferentes alturas.


Chinelas de piel de cabritilla. Ca. 1770. Museo Bally. Suiza.
En una ocasión, ante la recriminación que una dama francesa hizo a su zapatero, - pues sus chinelas de seda se habían roto el primer día que las usó -,  éste exclamó asombrado: !Pero madame, no se le habrá ocurrido caminar con ellas...!


Chinelas con tacón de 14 cm. Ca.1740. Museo Palacio Mocenigo. Venecia.
Todo esto nos lleva a pensar que el calzado doméstico era tan importante  como el que se usaba para asistir a un baile o al teatro, y su apariencia se cuidaba de igual manera. Incluso las chinelas de tacón alto eran igual de incómodas, ya que las puntas eran indistintas, sin tener en cuenta la forma anatómica de los pies, comprimiendo dolorosamente los dedos.



Chinelas de encaje y mica.Ca.1760. Colección Rocamora. Barcelona
Chinelas abarquilladas de inspiración turca.Ca.1770. Colección Rocamora. Barcelona

Había chinelas para todos los gustos, con tacón o casi planas. La decoración de las mismas se prestaba a todo tipo de fantasías; bordados, sedas brocadas, damasco, pasamanería, plumas, encaje, incluso piedras preciosas...


Curiosamente, el gusto por las chinelas no murió al finalizar el siglo XVIII, ya que durante el siglo XIX se siguieron empleando, aunque más sencillas y sólo como zapatillas para levantarse.
 

Chinelas barrocas con tacón Luis XV. 1995. Manolo Blahnik




Más tarde, el siglo XX las volvió a recuperar en diferentes momentos, como hizo Manolo Blahnik en los años 90, cuando diseñó una chinelas de fiesta en piel dorada de clara inspiración dieciochesca. 


 



Quizás esta joven japonesa del siglo XXI, vestida al estilo manga desconozca la historia de las afiladas chinelas con tacón que lleva, y no sepa que las mujeres elegantes de Europa las usaron hace tres siglos....