miércoles, 1 de agosto de 2018

HISTORIA DEL SMOKING

Existe cierta controversia sobre el origen del smoking. Sólo tenemos la certeza de que a mediados del siglo XIX, se denominaba smoking jacket a una confortable chaqueta masculina, muy similar en su forma, a los largos batines de estar por casa, pero en versión corta. Solía estar confeccionada en terciopelo, paño o con tejido de seda liso o labrado, y se abotonaba mediante decorativos alamares de pasamanería. Otra de sus características, era que tanto el cuello como las bocamangas, se confeccionaban con un tejido acolchado relleno de algodón, contrastando con el resto de la prenda.

Batín para fumar. Prenda antecesora del smoking corto


El smoking jacket era empleado por los caballeros ingleses como prenda doméstica. Se lo ponían tras la cena, cuando pasaban a la biblioteca a fumar. De esa manera, evitaban que sus elegantes dinner jackets quedasen impregnados del olor a tabaco que tanto importunaba al delicado olfato de las damas. Tras la copa y el cigarrillo, se ponían de nuevo sus dinner jackets de color negro para reunirse con las señoras.

Oscar Wilde con smoking jacket

Algunos autores también afirman que en los casinos de Montecarlo,  los jugadores empleaban el smoking jacket por considerarlo mucho más cómoda para las largas veladas de juego. 


Modelos de smoking jacket doméstico

Cuando el smoking jacket pasó de ser una prenda exclusivamente doméstica, a ser una chaqueta empleada para acudir a actos elegantes, comenzó a denominarse simplemente smoking, aunque sufrió algunas transformaciones. En ese punto, ingleses y norteamericanos se disputan el origen de la misma.

Los norteamericanos conmemoraron en 1986 el centenario del nacimiento del tuxedo, (denominación americana del smoking). Para esta celebración, la American Formalwear Association realizó una campaña publicitaria en la que se rendía tributo a “Grizzy”, su supuesto creador. Al parecer, el 10 de octubre de 1886, Griswold Lorillard, heredero de un imperio tabaquero, asistió al Club Tuxedo de Nueva York vistiendo un frac sin faldones. Para ellos, ese día pasó a ser la fecha oficial en la que se conmemora el nacimiento del tuxedo o smoking. Sin embargo, en respuesta a este hecho, Agnus Cundey, gerente del “Henry Poole”, establecimiento situado en el número 15 de la famosa calle Savile Row de Londres, afirmó que en 1865, ellos ya habían confeccionado una chaqueta de smoking sin faldones para el príncipe de Gales. En cualquiera de los dos casos, se trató de acontecimientos puntuales por parte de ambos personajes, y no de una costumbre generalizada, pues en Inglaterra ésta no fue admitida oficialmente en público hasta la muerte del rey Eduardo VII en 1910.


Smoking años 30


























Cortada en paño negro o azul marino, hacia 1920, apareció también el modelo cruzado, y en esa misma década, el duque de Windsor popularizó el smoking con solapa redonda. Tras la Segunda Guerra Mundial se volvió a llevar sin cruzar, coexistiendo con el modelo cruzado.

Modelos de smoking empleados en los años 40
Cary Grant con smoking de solapa redonda


Al margen de controversias sobre el origen de esta prenda tan emblemática, quiero señalar que actualmente se trata de un modelo apto para ocasiones formales, pero no de gala. Cuyas solapas son de seda o terciopelo, en forma de pico o redonda, contrastando con el tejido mate del resto de la prenda, que suele ser más ligero que el de los trajes de día. Puede llevar botonadura sencilla o cruzada. En cuanto a los colores, los tradicionales son el negro y el azul marino, como ya hemos indicado, aunque hoy en día podemos encontrarlos en otros tonos, pues los diseñadores se permiten algunas licencias creativas al respecto.

Smoking actual

El pantalón debe ser negro o azul marino según el color de la chaqueta, y debe llevar un galón de seda en el lateral exterior de las perneras. Debe evitarse el cinturón. En su lugar, se emplean los tirantes.


En verano, para las veladas al aire libre también se suele emplear el smoking blanco o en color marfil, pero los tejidos son los mismos que en el smoking negro, y por supuesto, se lleva con pantalón negro o azul marino, jamás de color blanco.


Humphrey Bogart con smoking blanco cruzado, black tie y pantalón negro

Tradicionalmente, el smoking se emplea con pajarita negra o black tie, pues la pajarita blanca se usa exclusivamente con el frac. Además, el lazo debe hacerse, no comprarse hecho. Otro complemento tradicional del smoking es el fajín, que se emplea para cubrir la frontera entre la camisa y el pantalón. El fajín se coloca siempre con los pliegues hacia arriba, y suele ir a juego con el color y tejido de la pajarita.

En cuanto a la camisa, ésta debe ser siempre blanca, con los puños vueltos rematados por gemelos a juego con los botones, aunque éstos también pueden ir ocultos. Otro de los elementos importantes de la camisa es la pechera, decorada por una pieza confeccionada en piqué, o compuesta de varias hileras de lorzas dispuestas en vertical.

Camisa con pechera de piqué


En 1966, Yves Saint Laurent revolucionó la moda femenina al crear el smoking femenino, al que bautizó como “Le smoking”. En aquel momento, la prensa en general, y sobre todo, el público parisino no supo interpretar aquella innovadora propuesta. Sin embargo, obtuvo el apoyo incondicional de algunas mujeres famosas como Liza Minelli, Catherine Deneuve o Bianca Jagger. Ellas acogieron con entusiasmo la elegancia, la libertad y la independencia que les proporcionaba el smoking, sin tener que renunciar a su femineidad. A partir de los años 70, esta elegante prenda se ha convertido en un básico del armario femenino.








Boceto y smoking de Yves Saint Laurent, 1966


Bianca Jagger con smoking blanco, 1971

Reinterpretado por muchísimos creadores actuales, hoy en día existe un sinfín de versiones del smoking femenino; desde las más clásicas a las más audaces, cuya chaqueta puede ser combinada tanto por pantalones rectos, palazzo, pitillos, e incluso con falda, por lo que los hay para todos los gustos.



Tanto en su versión masculina como en la femenina, el tuxedo o smoking, quedará para siempre adscrito al estilo y buen gusto en el vestir...



Feliz verano!!!!







jueves, 31 de mayo de 2018

ENCAJES TRADICIONALES DE CHIPRE

En mi post anterior, os hablé de los tejidos tradicionales de Chipre. Hoy quiero mostraros la gran riqueza de algunos de los encajes que se producen tradicionalmente en aquella hermosa isla.

Encajera de la región de Lefkara 

El "fergolite" es un tipo de encaje de nudo que se realiza con la ayuda de una pequeña lanzadera, y los motivos son repetitivos. Se realiza en la zona de Karavas y Lapithos. 
Su origen es muy antiguo, pues se cree que se conocían ya en la cultura asiria, en el 2000 a C. El "fergolite" se asemeja a muchos a los encajes denominados "frivolité" de otras zonas europeas. 




Se suele combinar con piezas de tejido blanco de lino o algodón. Estos encajes se vendían antiguamente en las ferias, donde las mujeres se reunían para para vender sus piezas y comprar a su vez nuevas materias primas para realizar otras nuevas. 


Fergolite ribeteando pañuelos de lino
El género de encajes de nudos, presenta a su vez, varias subespecies. Todas tienen en común el mismo procedimiento; el punto de nudo, y una hebra continua que evoluciona. Se realizan con una aguja roscada simulando la antigua técnica de la colmena,encontrada en la zona del Mediterráneo oriental desde el siglo V. Esta técnica se ha transmitido en Chipre de madres a hijas. Según la investigadora Tatiana Giannara, la tipología de encajes de nudos apunta a un posible origen bizantino.


Encaje de nudos. Comunidad de Laphitos

Los nudos principales empleados son la aguja, el festón, los puntos sueltos y los bucles combinados entre sí. Con ellos, se logran una gran variedad de combinaciones que reflejan la personalidad y la habilidad de la encajera que los realiza. Además, el empleo de materiales como el lino, la seda y el algodón permiten crear una gran variedad de motivos que se disponen de forma geométrica. 

Este estilo se ha desarrollado tradicionalmente en las islas del Egeo oriental, Estambul, Izmir, Creta, Rodas etc. En Chipre, los centros de producción fueron tradicionalmente, Nicosia, Omodos, Kotlani y las comunidades de Karavas y Laphitos. 

Particularmente interesantes y hermosos por su delicadeza, son los encajes a la aguja elaborados con hilos de seda en Nicosia. Forman  exquisitas cadenas de flores y hojas. Se emplean tradicionalmente para ribetear los cuellos y puños de las camisas que forman parte de la indumentaria tradicional chipriota, así como pañuelos, diademas y ropa del hogar.

Encaje a la aguja. Eleni Antoniades. Chipre, ca. 1800-1886. 
Victoria and Albert Museum, Londres

Encaje a la aguja. Eleni Antoniades. Chipre, ca. 1800 
Victoria and Albert Museum, Londres


Detalle del cuello de la camisa tradicional, ribeteado con encaje a la aguja.
Chipre

Esta pequeña maravilla, forma parte de la colección de encajes chipriotas que alberga el Victoria and Albert Museum de Londres. Se trata de un dechado de encajes, elaborados con hilos de seda multicolor, que fue realizado en Chipre entre 1900-1960.  

Dechado de autor desconocido. 
Victoria and Albert Museum, Londres

Realizado sobre una base de lino, el dechado presenta decoraciones de encaje a la aguja con once fronteras. Los diseños se basan en motivos naturalistas; como diversos tipos de flores, insectos, árboles y hojas.  
El diseño en la franja inferior incluye figuras de leones, y los extremos laterales se decoran con hileras de pequeñas florecillas en color azul.


Detalle


Detalle

En la indumentaria tradicional chipriota, los encajes a la aguja se pueden apreciar en puños y cuello de la camisa, así como en la decoración del pañuelo que cubre la cabeza. Además, los ricos bordados elaborados con hilos metálicos que decoran la chaquetilla, otorgan gran riqueza y vistosidad al conjunto.


Traje femenino tradicional chipriota




Por último, quisiera mostraros el encaje denominado "benis", un tipo de encaje que se puede encontrar junto a los bordados de Lefkari. Se realiza exclusivamente con hilos de lino o algodón, y los patrones suelen ser geométricos. Esta tipología, se ha desarrollado en muchas partes de Chipre; como Oros, Lagia, Melini, Kato, Athienou y Larnaca. Inspirados en motivos tomados de los antiguos tejidos bizantinos, los motivos representan flores, animales y figuras antropomórficas. Estos encajes reciben en Chipre el nombre de "benis" porque recuerdan a los encajes italianos.


Encaje benis

Encaje benis


Afortunadamente, la rica y extensa tipología de encajes tradicionales existente en Chipre, ha logrado perdurar en el tiempo gracias a la tradición transmitida de madres a hijas, generación tras generación. Por suerte, aún hoy en día, se siguen elaborando artesanalmente, a pesar de la inmensa competencia que sufren debido a la producción industrial.



Si os gustan los encajes y bordados tradicionales, y tenéis planeado visitar Chipre, no dejéis de visitar Lefkara y sus encantadoras tiendas de artesanía textil. Seguro que os sorprenderá y encantará....






Agradecimientos

-Excma. Sra.Dña. Koula Sophianou. Embajadora de la República de Chipre en España

- Departamento de Energía, Comercio, Industria y Turismo de Chipre


Fuentes consultadas

-Texto e imágenes: Centro de Artesanías de Chipre: www.mcit.gov.cy

-Gonzáles Mena, Mª Ángeles: Catálogo de encajes. Instituto Valencia de D. Juan




lunes, 23 de abril de 2018

HISTORIA DE LOS TEJIDOS Y BORDADOS TRADICIONALES DE CHIPRE

Hace algunas semanas, me puse en contacto con la Excma. Sra. Dña. Koula Sophianou, embajadora de Chipre en España, quien tuvo la gentileza de enviarme abundante información, sobre la historia de la indumentaria y los tejidos tradicionales de su país. Previamente había visto algunas imágenes, llamándome la atención los trajes típicos, así como los maravillosos bordados y encajes que allí se realizan. Por lo cual me decidí a escribir este post, con el objeto de darlos a conocer entre mis seguidores. Como el tema es sumamente amplio, he decidido dividirlo en dos partes. En ésta, la primera, quiero mostraros la historia de los tejidos y bordados. En la segunda, me dedicaré a los  encajes y trajes tradicionales.


Telar horizontal chipriota

TEJIDOS

El arte de la tejeduría se conoce en la isla de Chipre desde la Antigüedad. Sin embargo, la época de mayor florecimiento se produjo en la Edad Media, durante el reinado de Guido de Lusignan, primer rey de Chipre (siglo XII). A lo largo de tres siglos, Famagusta y Nicosia continuaron siendo los mayores centros de producción textil.
Durante la dominación otomana, la industria artesanal de la tejeduría se perdió, hasta el punto de dejar de exportar tejidos, pasando a exportar solo materias primas producidas en Chipre, como la seda, el algodón y la lana. No obstante, algunos telares domésticos lograron sobrevivir, -aunque con algunas modificaciones- hasta las primeras décadas del siglo XX. La mayoría de las mujeres de las zonas rurales, poseían un telar en su hogar con el que atendían a las necesidades de la familia. Así, generación tras generación, esta tradición fue perdurando y pasando de madres a hijas.


"Marathasa", tejido de lana y algodón que se elabora en Nicosia 

"Lefkonoitziatika", tejido de lino a rayas. Región de Mesaoria


LA SEDA 

El arte de la sericultura comienza a desarrollarse en Chipre en época bizantina, periodo en el cual se elaboraban hermosos t
ejidos de seda, que se emplearon en la confección de lujosos trajes. Esta industria alcanzó gran arraigo a través de los siglos, hasta el punto de  convertir a Chipre en uno de los centros más importantes de producción sedera. Algo que no es de extrañar, tratándose de un país situado en el corazón del Mediterráneo oriental.


Lanzadera con hilos de seda, tejido y bordado chipriota

Durante el dominio británico de la isla, -periodo comprendido entre 1878 y 1960- Chipre se convierte, para el Imperio británico, en el segundo país productor de seda después de la India. Los ingleses, impresionados por la calidad de la seda de Chipre, impulsaron el desarrollo y modernización, de la sericultura y la producción de tejidos de seda. Sin embargo, el declive llegaría en 1974, cuando los tejedores -por motivos políticos, económicos y sociales- se vieron abocados al abandono de su arte.


Tejido de seda bordada a mano



BORDADOS 

En cuanto al bordado popular, éste es muy rico y variado, constituyendo una de las manifestaciones más importantes dentro del arte textil chipriota. Aunque no se sabe a ciencia cierta, cuando apareció por vez primera vez el bordado en Chipre, algunos autores creen que era conocido ya desde la Antigüedad. 


Diversas tipologías de bordados tradicionales chipriotas

Bordado tradicional denominado "Chevret"


La información histórica sugiere que en época bizantina, el bordado se empleaba para decorar ricas vestiduras de seda con elaborados bordados polícromos, cuyos patrones se basaban principalmente en motivos vegetales de gran realismo y plasticidad. Los bordados se realizaban con hilos de seda, combinados además, con hilos de oro, denominados "oro de Chipre". 


Detalle de un bordado "Chevret" con bordado ornamental de hilos de oro

El "oro de Chipre", consistía en una tira estrecha y fina de oro, muy flexible, que se enrollaba sobre un alma de lino o seda. Este tipo de entorchados, alcanzó gran fama y renombre en Europa por su extraordinaria calidad. 

Según el investigador M. Ritcher, estos elementos se relacionan directamente con los valiosos bordados realizados en prendas litúrgicas bizantinas, elaboradas en Constantinopla entre los siglos IV al XII. 

Ya en el siglo XVI,  los viajeros que visitaban Chipre, hablaban del delicado y elaborado arte del bordado chipriota. Por desgracia, las muestras más antiguas que se conservan pertenecen a los siglos XVIII y XIX.

Dentro de las diferentes categorías de bordados, éstos se pueden dividir en dos grandes apartados; los bordados en colores, y los bordados en blanco.


"Kotsiinoploumia" bordado realizado con hilo de seda en color rojo
 
Este tipo de bordado en hilo rojo, incluye a menudo motivos vegetales, asemejándose a los bordados italianos de las islas griegas. 


"Kotsiinoploumia" bordado en rojo sobre lino


Normalmente, los bordados se aplicaban en la ornamentación de los trajes tradicionales, así como en textiles para el hogar. También era frecuente ver en muchos hogares chipriotas, las paredes adornadas con bordados enmarcados, especialmente en Mesaoria. 


Bordado "Nube de colores" 

Vivos colores en motivos vegetales rodeaban frases alusivas a Dios, frases de bienvenida, proverbios o saludos.


Bordado "Nube de colores" 

En el caso de los bordados en blanco, debemos destacar el denominado "Lefkaritiko", pues es uno de los más típicos de Chipre, y uno de los que presenta mayor creatividad -por la gran variedad de puntos empleados, que llegan a contarse en más de 650 diseños- y calidad en su ejecución. La historia de estos bordados, nos cuenta que las mujeres aprendían a bordar desde niñas, y que año tras año, iban preparando su ajuar de ropa blanca bordada para el día de su boda. Por tanto, muchos tipos de puntos se transmitían de madres a hijas. Los primeros bordados se hicieron en algodón blanco de Chipre, aunque actualmente se realizan en lino.



Bordado en blanco "Lefkaritiko"

Muchas mujeres bordadoras encontraron en este tipo de arte, un medio de subsistencia, llegando a ser exportado. Según cuenta la tradición, en el siglo XV, Leonardo da Vinci visitó Chipre, y se llevó bordados de Lefkara a Italia, que actualmente se conservan en la Catedral de Milán. 


Bordado "Asplempses"

Por último, los "Amplempses" configuran un tipo de bordado en blanco que se combina con técnica de calado. Se realizaban en varias regiones de Chipre; desde Paphos a Karpasia, Solias y Marathasa. Según la arqueóloga Angeliki Pieridou, se considera el tipo de bordado chipriota más antiguo, y se asemeja a otros tipos de bordados, que podemos encontrar en otros países e islas del Mediterráneo oriental. Los dibujos que forman son geométricos y se disponen en zigzag. Hoy en día ya no se elaboran, pero forman una parte importante de la historia del bordado chipriota, pues se considera que fue el precursor del bordado Lefkari.

Bordado "Asplempses"



Termino aquí la primera parte de mi breve recorrido por la historia de la extensa, y rica cultura textil de Chipre. En mi próximo post, os mostraré los encajes y vestimentas tradicionales chipriotas. Piezas que aúnan y reflejan el extraordinario talento, habilidad y creatividad de las artesanas tejedoras, bordadoras y encajeras de la isla de Chipre.





Agradecimientos

-Excma. Sra. Dña. Koula Sophianou. Embajadora de la República de Chipre en España.

-Departamento de Energía, Comercio, Industria y Turismo de Chipre


Fuentes consultadas

Texto e imágenes: Centro de Artesanías de Chipre  www.mcit.gov.cy

- González Mena, Mª Ángeles: Catálogo de bordados. Instituto Valencia de D. Juan










jueves, 5 de abril de 2018

MODA EN LA PINTURA: FEDERICO DE MADRAZO EN EL MUSEO DEL PRADO


Los amantes de la pintura en general, y de la moda histórica en particular, estamos de enhorabuena. A partir del 7 de mayo, podremos contemplar en el Museo del Prado, este magnífico retrato realizado por el insigne pintor Federico de Madrazo y Kuntz.

Se trata del retrato de cuerpo entero, que Madrazo realizara en el año 1852, a Josefa del Águila Ceballos, luego marquesa de Espeja. La obra ha sido recientemente donada por Alicia Koplowitz al Museo del Prado. 

Según el museo, esta pintura pertenece "al periodo de mayor calidad, dentro de la trayectoria de Federico de Madrazo, el mejor retratista español en ese decenio, y el que obtuvo mayor fama a nivel internacional. Ningún otro pintor de retratos, alcanza en esos años en España, la calidad que esta obra revela".

Federico de Madrazo: Retrato de Josefa del Águila Ceballos, 1852
Museo del Prado

Si analizamos la obra desde el punto de vista de la indumentaria, podemos apreciar que la retratada posa con un elegante traje de soirée color marfil. Algo normal en la época, pues las damas querían ser inmortalizadas con sus mejores galas. Aquellas que empleaban para las ocasiones especiales; como banquetes, bailes y presentaciones en sociedad. El estilo es netamente romántico, pues no debemos olvidar que el Romanticismo sigue vigente en 1852, fecha del retrato.

Su vestido sigue la moda francesa. Se compone de un ajustado cuerpo de tafetán de seda emballenado, terminando en punta, y de inspiración dieciochesca. 


detalle
El reluciente cabello negro, peinado con raya al medio y bandós laterales, se adorna en su parte posterior, con un prendido a base de plumas en tonos rosas y blanco. La blancura de la piel de la dama, y sus enormes ojos claros, ejemplifican los cánones de belleza románticos. 

El escote se decora con una banda puntilla de encaje, del que parte una amplia berta de encaje de aplicación de Bruselas, la cual oculta parte de las  cortas mangas, decoradas con el mismo tipo de encaje. Sendos lazos del mismo tejido y color que el vestido, rematan las mangas.
detalle

Sobre la berta, al centro, un broche "à la antique" pone una nota de color. En el cuello, un collar de perlas. En una de las muñecas, luce un brazalete de oro, y una sortija en uno de sus dedos. Pocas joyas, ya que la sobriedad predomina en ese tiempo. Bastaban pocos adornos para distinguir a una elegante...


detalle

La falda, del mismo tejido que el cuerpo, queda oculta por dos enormes volantes de encaje de aplicación de Bruselas al igual que la berta. A partir de mediados de siglo XIX, las formas de las faldas se hicieron más redondeadas y voluminosas gracias a los miriñaques. Además, estaba de moda llevar faldas con volantes que las realzaran. Un volumen que contrastaba con la fina cintura que se ceñía mediante un ajustadísimo corsé interior.

Por último, no podemos olvidar el hermoso y delicado mantón isabelino color beige, que se desliza descuidadamente desde uno de sus brazos. De seda, monocromo, y bordado a mano con delicados motivos vegetales. De sus extremos, cae el delicado enrejado con largos flecos que reposan en el suelo.

El retrato en su conjunto es de una delicadeza y elegancia exquisitos. Sin duda su contemplación merece una nueva visita al Museo del Prado...



Agradecimientos

Carmina Pairet Viñas. Colección  Viñas-L´Arca.





martes, 20 de febrero de 2018

LA DUALIDAD EN LA MODA QUATTROCENTESCA ITALIANA

Dentro de la Historia del traje, el Quattrocento italiano representa  un auténtico periodo de esplendor vestimentario.  Florencia se erige como epicentro de la moda y el estilo del primer Renacimiento italiano, donde surgen nuevos modelos indumentarios, que se vieron enriquecidos por la suntuosidad de los tejidos, los ornamentos y la diversidad de diseños.  


Un esplendor motivado en parte por las influencias provenientes del refinamiento de las cortes europeas -como la borgoñona-,  y de las familias de alto linaje italianas. Unido al acceso al poder de los nuevos ricos (banqueros, comerciantes y políticos) y en general, a la nueva dimensión que adquiere un nuevo concepto laico de la vida. Concepto basado en la confianza en la individualidad del hombre, lo cual se reflejó directamente en la evolución del traje.

Vittore Pisano (Pisanello): Retrato de la Princesa de Este (1436-1438)

Desde finales del siglo XIV, la intensificación del comercio, y la consiguiente circulación del dinero, contribuyeron en gran medida a elevar el nivel de vida de la población. El dinamismo del comercio, favoreció el cúmulo de riquezas de los burgueses, que aunque carecían de títulos nobiliarios, comenzaban a alcanzar gran poder dentro de los núcleos urbanos. Así, poco a poco, los nuevos ricos comenzaron a dictar las nuevas modas, por encima de los nobles de antiguo linaje.


Piero della Francesca: Retrato de los Duques de Urbino,  ca.1465-1472
Galería Uffizzi, Florencia

Las novedades de la moda y el lujo se convirtieron en un nuevo instrumento de afirmación de poder, dominio y alto estatus para las familias poderosas. La rica burguesía emergente mostraba así la obtención de un nivel social superior, que buscaba la equiparación en cuanto a poder, con la nobleza. 


Con la llegada del siglo XV, surge también un nuevo ideal de belleza femenino, que se centrará en la "delicadeza del rostro", en las "finas manos de largos dedos", el "cabello rubio", "los grandes ojos", "el cutis fino de piel blanca" y la "gracia en el movimiento". 


Antonio Pollaiuolo: Retrato de joven dama, 1465
Gemäldegalerie, Berlín
Sin embargo, y como suele suceder en la historia, los cambios sociales y sus consiguientes nuevas formas de vestir, no siempre son bien recibidas por los distintos estamentos gubernamentales y religiosos. Tal era el caso de las administraciones públicas, que no veían con buenos ojos la excesiva libertad que comenzaba a mostrar el traje femenino. Aquellos profundos escotes, y esos llamativos tejidos de colores vistosos, eran observados como el "síntoma inequívoco de una nueva y temible actitud individualista". Las leyes suntuarias promulgadas por el gobierno a lo largo del siglo XV, se destinaron a limitar las fantasías de la nueva moda, con el objeto de mantener un modelo vestimentario ideal y unitario dentro de la pirámide social. 

Cabe citar como ejemplo, las leyes florentinas de 1456, que permitían a las mujeres poseer solo "dos vestidos de seda; uno para el verano y otro para el invierno". Los modelos a los que hace referencia esta disposición son los por entonces denominados, cioppa y giornea, y las mujeres solo podían elegir entre uno u otro.

Sandro Botticelli: Retrato póstumo de Simonetta Vespucci, ca. 1480-85
Städel Museum
Al respecto, Leon Battista Alberti, (arquitecto, humanista, y uno de los primeros teóricos del Renacimiento) describió en su Trattato sulla famiglia, (1434-1440)las cualidades fundamentales que debía poseer una novia: "la belleza simple de la mente y la modestia, además de una sana y  robusta constitución necesaria para tener hijos". Al tiempo, cargaba contra las mujeres que maquillaban su rostro, con lo cual "atraían solo a los hombres más lascivos". Alberti además, recomendaba a las mujeres la modestia en el vestir, indicando que el ropero femenino se limitase  a "un traje nuevo para los días de fiesta, un traje usado para los demás días, y uno más gastado para estar en casa".


Domenico Ghirlandaio: Retrato de Giovanna Tornabuoni, 1489-1490
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid


Domenico Ghirlandaio:Frescos de la Capilla Tuornabuoni (detalle) 1490

La literatura de los moralistas de la época también destacó su preocupación por la mundanidad y la frivolidad de su contemporáneos en cuanto a su apariencia, la cual consideraban un signo inequívoco de la corrupción de aquellos tiempos.


San Bernardino de Siena, religioso y predicador franciscano -quien tuvo un importante papel en la religiosidad del siglo XV- se mostró en desacuerdo con las nuevas modas, en las cuales se derrochaba grandes cantidades de tejido. En una ocasión, llegó a decir en uno de sus famosos sermones: "Oh mujeres, decidme: ¿para qué sirven las largas colas de los vestidos, que levantan polvo cuando camináis por la calle en verano, y se ensucian de barro en el invierno?".


Como resultado de esta contradictoria dualidad, entre la modestia y el lujo, las grandes familias florentinas mostraban una gran discreción y sencillez en la ropa de uso diario, que contrastaba con un gran derroche de recursos, cuando se trataba de celebrar fiestas y ceremonias de carácter sacro o profano. Ocasiones que consideraban propicias para exhibir una gran suntuosidad indumentaria.

Ejemplo de esas fiestas, fueron las justas y torneos organizados en Florencia en 1469, con Lorenzo el Magnífico en el papel de protagonista. Festejos encaminados a celebrar los fructíferos negocios con Francia y Flandes. Para la ocasión, hombres y mujeres vestían con ricos tejidos de seda y terciopelo, y bordados con perlas, e hilos de oro y plata. 

Busto realizado en terracota de Lorenzo de Medici, siglo XV
National Gallery of Art, Washington DC
Cuando acababan los festejos, los florentinos volvían a sus atuendos sencillos. Buen ejemplo de ello lo encontramos en el busto de Lorenzo de Medici, representado con un austero atuendo, con la cabeza cubierta con un sobrio tocado florentino acolchado. Reflejando el deseo de Lorenzo de ser visto simplemente como un ciudadano respetado y ejemplar, en lugar de un príncipe de facto. 





Bibliografía

- Boucher, François: Historia del Traje en Occidente

-Fabbri, Paola: La moda italiana nel XV secolo. Abbigliamento e accessori

- Fiorentini, Aurora/ Ricci, Stefania: Il costume al tempo di Lorenzo il Magnifico



Agradecimientos

Emanuela Selvitella, por su inestimable ayuda con las traducciones de los textos en italiano antiguo