viernes, 20 de diciembre de 2019

LA MODA DE LAS PRIMERAS DAMAS

Mi buena amiga Roxana Urrutia, visitó hace poco el "National Museum of American History" de la ciudad de  Washington DC. Cuando comprobó que en una de sus múltiples salas, (la correspondiente al Smithsonian Institute) había una exposición permanente, dedicada a exhibir los trajes que pertenecieron a las primeras damas norteamericanas, sin dudarlo un momento, tomó fotografías para enviármelas.


Fachada exterior del museo
La colección de vestidos de las primeras damas, se inició con un objetivo simple: la obtención de un traje por cada anfitriona que ocupó la casa de gobierno, con la finalidad de crear una exposición de atuendos históricos. Esta iniciativa terminó convirtiéndose en un símbolo nacional, y en uno de los eventos más destacados de muchas visitas al Smithsonian. La muestra original, denominada "Colección de Trajes de Época", incluía los trajes de las esposas de los presidentes, así como las de otras mujeres de la familia que ejercieron como anfitrionas de la Casa Blanca. 

A medida que la popularidad de la misma ha crecido, también lo ha hecho la ceremonia en torno a las donaciones. Actualmente, las presentaciones de vestidos modernos son eventos mediáticos, que publicitan tanto al Smithsonian como a la Primera Dama.


La actual exposición, que ahora se denomina "The First Ladies" presenta más de dos docenas de vestidos de la colección la cual abarca casi 100 años de moda, incluyendo entre otros muchos, los empleados ​​por Frances Cleveland, Lou Hoover, Jacqueline Kennedy, Laura Bush, Michelle Obama, hasta la actual primera dama Melania Trump, cuyo vestido se incorporó en 2017.

La historia de esta sorprendente colección comenzó a principios del siglo XX, cuando la primera dama, Helen Taft, apoyó con entusiasmo el proyecto de crear la originaria "Colección de Trajes de Época". Su contribución consistió en el vestido que llevaba para la presentación inaugural de su esposo en 1909. Su elección estableció un precedente para sus sucesoras, las cuales también donaron los vestidos empleados en los respectivos bailes inaugurales.


Helen Taft en 1909 con su vestido para la gala inaugural
Imagen cortesía de la biblioteca del Congreso

Vestido de Helen Taft, 1909


El vestido de Helen Taft, data del año 1909. Confeccionado en gasa de seda blanca, se adorna con aplicaciones bordadas, formando flores en hilos metálicos, con adornos de pedrería y cuentas. Fue elaborado por la Compañía Frances Smith. La tela y los bordados se han decolorado, y la mayoría de las partes de la falda fueron reemplazadas en la década de 1940, como parte de un esfuerzo de conservación.




A continuación, os muestro una selección de algunos de esos maravillosos vestidos que se pueden contemplar en dicha exposición. En la misma, destacan especialmente los llevados por Dolley Madison, Mary Lincoln, Edith Roosevelt y Lady Bird Johnson. Cuatro primeras damas que no se limitaron a ser las esposas de los presidentes, sino que diseñaron sus propias formas de manejar la Casa Blanca, la familia, los partidos y la política. En diferentes momentos y circunstancias, elaboraron roles importantes que les permitieran servir mejor al presidente y al país. Estableciendo un modelo a seguir para las demás.


DOLLEY MADISON (1768-1849)

Dolley Madison era la embajadora de buena voluntad de la administración Madison. Una figura popular en una sociedad ferozmente partidaria de Washington. Usó sus habilidades como anfitriona para ganar apoyo para el presidente y silenciar a la oposición.

Vestidos que pertenecieron a Dolley Madison
Izda, 1810. Dcha. 1840

Bata de seda bordada, 1810
Esta bata de satén de seda de Dolley Madison tiene un bordado realizado a mano, de flores, mariposas, libélulas y aves fénix. Es típica del estilo preponderante de fines de la década de 1810.

Retrato, abanico y zapatillas de seda de Dolley Madison

En el más tradicional de sus papeles, las primeras damas luchan por emular a Dolley Madison, la “reina republicana”, quien se hizo famosa por sus fiestas, elegantes y "políticamente fructíferas". Dolley era la embajadora de buena voluntad de la administración de Madison. Una figura popular en la sociedad ferozmente partidaria de Washington. Usó sus habilidades como anfitriona para ganar apoyo para el presidente y silenciar a la oposición.

MARY TODD LINCOLN (1818-1882)

Mary Lincoln fotografiada en 1862 por Mathew Brady

Mary Lincoln había sido la primera dama por poco más de un mes cuando Fort Sumter, Carolina del Sur, fue atacada el 12 de abril, dando comienzo a la Guerra Civil. Con el país en crisis, era más importante que nunca asegurar al pueblo estadounidense y a los gobiernos extranjeros, que la Unión prevalecería. Creyendo que la Casa Blanca y la primera dama serían símbolos de la Unión y su causa, la Sra. Lincoln construyó un programa de trabajo destinado a infundir confianza.


Mary Lincoln vistió este conjunto de terciopelo de seda color violeta. Data de la década de los años 60 del siglo XIX. Compuesto de falda y dos cuerpos distintos del mismo tejido, e intercambiables para el día o la noche. 

Cuerpo para el día

Las tres piezas están ribeteadas con vivos de satén blanco.El cuerpo para día está adornado con botones de madreperla. El cuello de encaje es de la época, pero no es el original.


 El cuerpo para noche está adornado con encaje y trenza con flecos de chenilla

Elizabeth Keckly 




Se cree que el vestido  fue confeccionado por una modista afroamericana, llamada Elizabeth Keckly y fue estrenado por la primera dama durante la temporada social de invierno de 1861-62.






EDITH CAROW ROOSEVELT ( 1861-1848)


Edith Carow Roosvelt, 1903


La gerencia de Edith Roosevelt, marcó un punto de inflexión hacia la definición de los deberes de la primera dama, como un trabajo real que requiere de apoyo profesional. Para poder dedicar más tiempo a su familia, la Sra. Roosevelt manejó sus responsabilidades en la Casa Blanca con un estilo profesional, estableciendo pautas y delegando detalles a expertos.


Además, cabe añadir que Edith Roosvelt contribuyó a la finalización del conflicto bélico entre Rusia y Japón en 1905. Generalmente, el papel político de las esposas de los presidentes norteamericanos, se limitaba a ofrecer opiniones en privado para alejarles de decisiones impulsivas. Edith colaboró activamente, ofreciendo a Theodore Roosvelt, la correspondencia personal que ella había mantenido con el diplomático británico Cecil Spring-Rice, y el embajador estadounidense en Londres, Whitelaw Reid. La valiosa información que ella obtuvo contribuyó a que su marido pudiera mediar en la resolución del conflicto.


Vestido de la gala inaugural, empleado por Edith Roosvelt, 1905

El vestido consta de un cuerpo emballenado (que sustituye al original, que no se conserva) con escote en tul y encaje. La falda,  de seda brocada en color azul hielo con hilos metálicos, representando plumas y pájaros. El patrón del diseño textil fue destruido para que no pudiera copiarse.





LADY BIRD JOHNSON (1912-2007)


Lady Bird vestida para la Gala Inaugural, 1963 

Lady Bird (su apodo) Johnson quería ser una "primera dama útil". Tan comprometida como el presidente, identificó las áreas en las que sentía que podía hacer una mejor contribución personal. Ella hizo del "embellecimiento" su proyecto distintivo, y amplió su personal del ala este para apoyar proyectos para luchar contra la pobreza. Era la primera vez que una primera dama se mezclaba tan perfectamente con los objetivos de la administración presidencial.

Durante su etapa como primera dama, se dedicó a la protección del medioambiente, y creó un proyecto para embellecer la ciudad de Washington DC, mejorando sus condiciones de habitabilidad. También apoyó el plan Head Start, para acabar con el estado de pobreza de los niños necesitados, facilitándoles hogares de acogida. Nombró secretaria de prensa y jefa de su personal por primera vez a una mujer, Liz Carpenter, una compañera de la Universidad.




La Sra. Johnson donó en 1965 el conjunto que lució para la gala inaugural. El mismo, de gran sobriedad, muestra la línea trapecio tan de moda en los años 60. Confeccionado en raso de color amarillo brillante, consta de un abrigo con cuello chimenea, manga corta ribeteada de visón, y un vestido largo de talle ligeramente alto, confeccionado en el mismo tejido.




Volviendo al presente, señalar que la última adquisición, data de octubre de 2017, fecha en la que la actual Primera Dama, Melania Trump asistió a la ceremonia de presentación de su vestido de gala inaugural, para ser añadido a la colección.

Melania Trump, actual Primera Dama


El vestido, confeccionado en crepé de seda color vainilla, con hombros descubiertos, tiene una falda abierta por delante,con un ribete de volantes, que parten desde el escote, fluyendo hacia el bajo de la misma. Una delgada cinta de color rojo ata la cintura formando un pequeño lazo . Fue diseñado por Hervé Pierre en colaboración con Melania Trump y ahora se exhibe en el centro de la exposición First Ladies del museo.



Para finalizar este post, y como dato histórico, quiero mostraros el vestido más antiguo de una primera dama norteamericana (la primera) que conserva el Smithsonian Institute. Perteneció a Martha Washington, y data de principios de la década de 1780. Confeccionado en tafetán de seda pintado a mano, con un diseño de flores, mariposas y otros insectos. El cuello y los puños son reproducciones.




Martha Washington, mujer enérgica, de carácter alegre y excelente anfitriona, sabía que su papel como Primera Dama constituiría un referente para las esposas de los presidentes sucesivos. Una de sus aportaciones, fue la de celebrar una recepción semanal en la mansión presidencial.Allí acudían asistían miembros del Congreso, dignatarios visitantes, y los ciudadanos de la comunidad local que lo desearan. Era una forma de demostrar al pueblo, que el nuevo gobierno estaría cerca de la gente, y que atendería sus necesidades.







Agradecimientos

Roxana Urrutia



























lunes, 30 de septiembre de 2019

LOS GRANDES ALMACENES AU PRINTEMPS DE PARÍS

Hoy quiero contaros una parte de la historia de los grandes almacenes franceses "Au Printemps", que aún hoy podemos visitar cuando viajamos a París. Ideados en el siglo XIX por Jules Jaluzot, comerciante originario de Clamecy, quien un día decidió instalarse en París. Su objetivo era crear unos grandes almacenes que simbolizaran la elegancia parisina. Gracias a la ayuda económica y los conocimientos de Augustine Figeac, -una adinerada dama con la que contrajo matrimonio- adquirió tres plantas de un edificio situado en la esquina entre la calle du Havre y el bulevar Haussman, muy cerca de la estación de tren de Saint- Lazare. 



   Jules Lauzot y su esposa Augustine Figeac. 
Fundadores de los grandes almacenes Au Printemps
Inaugurados en mayo de 1865.



Fachada en esquina del primer edificio de los almacenes Au Printemps

El espíritu emprendedor y la sagacidad comercial de Jaluzot pronto dieron sus frutos, convirtiendo su negocio en uno de los más afamados y exitosos de la ciudad. Sus grandes almacenes ofrecían a sus clientas una gran variedad de tejidos, destacando especialmente las sedas. También podían adquirir delicada lencería, pasamanería, encajes, bordados y complementos. Por primera vez, la clientela podía ver de cerca, y tocar, todo un abanico de productos textiles hábilmente expuestos en mesas y vitrinas, de forma que comprarlos constituyese una tentación inevitable. 


Área de tejidos
Principios del siglo XX

Jaluzot garantizaba siempre la alta calidad de sus artículos. Como ejemplo, citar que en 1869 obtuvo la exclusividad de la venta de un tafetán de seda en color negro, denominado "Marie-Blanche". Un tejido de gran calidad, que pronto estuvo de moda en todo París. El propio Jaluzot creó un eslogan para publicitarlo:


"Un tejido superior a otros tejidos de seda, por estar elaborado con las mejores sedas francesas y por los mejores tejedores. Su tintura, también especial, le aporta un brillo y una solidez excepcional. Todo ello permite darle a este tejido toda garantía"(...) Los grandes almacenes Au Printemps, reembolsarán cualquier vestido Marie-Blanche que no cumpla con la garantía dada".



Dotado de una especial sensibilidad para la publicidad destinada a captar la atención de su clientela femenina, desarrolló en 1874 otro eslogan que decía:

"En los grandes almacenes la primavera (Au Printemps), todo es nuevo, fresco y bonito como la misma primavera".

Además, cada 21 de marzo obsequiaba a sus clientas con un ramito de violetas, en honor a la primavera y por ende, a su propia marca.


Jaluzot, era un hombre inteligente y ambicioso, dotado de una gran gran visión comercial, que supo incorporar conceptos nuevos en las ventas, tales como las "rebajas". Además de elementos arquitectónicos tan innovadores en la época, como la luz eléctrica en todas las plantas, y ascensores para poder acceder a las mismas con comodidad. 


Área de confección de los almacenes a principios del siglo XX
Las modistas y sus ayudantes visten de oscuro

Catálogo de confecciones de verano para señoras, 1903.
Imagen vía todocoleccion.net

En 1880 amplió su oferta a la confección masculina, (hasta entonces se había dedicado exclusivamente a la moda femenina), ofreciendo en sus catálogos dos modelos de abrigos, corbatas y chaquetas de vestir. Era el comienzo de una nueva orientación, relacionada con la generalización del prêt-à-porter, gracias al empleo de la máquina de coser. Elemento consustancial a la Revolución Industrial, permitiendo a los grandes almacenes multiplicar su facturación, al tiempo que se iniciará la democratización de la moda.


El día 5 de marzo de 1881, de madrugada, y de forma accidental, se declaró un terrible incendio en la planta de encajes y bordados, destruyendo gran parte del edificio. Jaluzot, decidido a salvar, y de paso mejorar y ampliar su empresa, encarga al arquitecto de vanguardia Paul Sédille, la renovación del inmueble, del que solo mantendrá la fachada de la calle du Havre . 

El nuevo edificio renacido de sus cenizas


El nuevo e innovador edificio, inaugurado unos años después de su incendio, hará escuela al ser diseñado especialmente para el comercio. Un inmueble funcional que representará la arquitectura moderna, donde el hierro y el cristal, cobrarán protagonismo. Un lujoso escenario para todos aquellos hermosos artículos de lujo destinados a una clientela hedonista. 




El fastuoso interior contaba con galerías interiores conectadas entre sí por puentes. Una enorme cubierta iluminada gracias a un gran techo acristalado por vidrieras de colores, como si se tratase de una enorme catedral, donde los clientes acuden en masa. No solo público parisino, sino también personas que desde distintos puntos del país, arribaban a la ciudad a través de la cercana estación de Saint-Lazare. 



Escaleras centrales 


Este post no quedaría completo si nos os enseñara una delicada prenda adquirida en París, en los grandes almacenes Au Printemps de aquella época. Datada entre fines del siglo XIX y principios del XX , se trata de una delicada pieza de encaje, llamada "gorro de noche", aunque, según me cuenta su propietaria, la coleccionista Ana González-Moro:


<<Las señoras los empleaban más a menudo por las mañanas al levantarse, para tener el cabello recogido, combinándolos con las "mañanitas" o "peinador". Los usaban tanto para el momento de su arreglo personal, como para la hora del desayuno>>.




Colección Ana González-Moro


Colección Ana González-Moro


Colección Ana González-Moro


"Gorros de noche"
Revista Harper's Bazaar, 1882


La singularidad de esta pieza, de uso exclusivamente en los interiores domésticos,  es que aún conserva su etiqueta original. Ello demuestra que nunca fue estrenada por su antigua propietaria; una adinerada dama española, que pudo adquirirla en uno de sus viajes a París. Ciudad a la que acudía para renovar su vestuario con las últimas novedades parisinas, según me cuenta mi buena amiga Ana González-Moro.

Detalle de la etiqueta original
Elaborado en encaje de bolillos, hilo de algodón, y la técnica denominada "Puntos de París". Una tipología con diversas variaciones que se ha elaborado tradicionalmente en toda Europa, y especialmente en Bélgica, conservando su nombre original. A menudo se empleaba en encajes lineales, como volante alrededor de tocados, o en bandas cosidas por una puntada de gancho y bucle, para formar chales y mantillas.





Agradecimientos 

 Ana González-Moro



Bibliografía 

 Fouriscot Mick: Dentelles de France. Bonneton, 2018 

- González Mena, Mª Ángeles: Catálogo de encajes. Instituto Valencia de D. Juan, 1976

- Grimaud, Renée: La fabuleuse histoire des grands magasins, Prisma, 2016











viernes, 19 de julio de 2019

MODA EN EL CINE: "EXPIACIÓN. MÁS ALLÁ DE LA PASIÓN"

Hoy os presento dos exquisitos modelos de los años 30, que aparecen en la película "Expiación. Más allá de la pasión", cuyo título en inglés es "Atonement". Filme británico que data del año 2007, protagonizado por Keira Knightley, en el papel de Cecilia, y de James McVoy en el papel de Robbie.

Dirigida por John Wright, la acción de la película se inicia en el año 1935. Un periodo entreguerras muy interesante en lo que respecta a la Historia de la Moda, siendo la figurinista Jacqueline Durran la encargada de diseñar el magnífico vestuario.

Para documentarse, Durran investigó a fondo todo el material y la documentación que encontró sobre la moda de la época, tal como revistas, retratos y fotografías.

Uno de esos dos icónicos modelos que luce Keira Knightley en la primera parte de la película, consiste en un delicado vestido largo de seda, de un intenso color verde. Un vaporoso traje inspirado en un retrato que realizara Alfred Lambert en el año 1931. Una relación que descubrí y publiqué en mi página de Facebook en el año 2013.


Alfred Lambert: Juliet, Daughter of Richard H. Fox of Surrey ,1931.
El color, el estilo, así como el peinado, se inspiran claramente en el retrato de Lambert


Hace pocas semanas, mientras buscaba documentación sobre gorros de baño para mi página, encontré el segundo modelo que pudo servir de inspiración a Durran, para diseñar el otro modelo que os comentaba al inicio de este post. Se trata del bañador blanco con gorro de látex del mismo color, que la actriz Keira Knightley luce en la primera parte de la película.

Los años 30 marcaron el comienzo de un gran avance técnico en fotografía en color. Horst se adaptó rápidamente a un nuevo vocabulario visual, creando algunas de las imágenes en color más deslumbrantes para la revista Vogue. Una de ellas, es esta magnífica fotografía.

Horst, fotografía para Vogue, años 30
Imagen V&A Museum y Archivo Condé Nast

Gorro de baño de látex


La moda de los gorros de baño se inicia en los años 30, aunque se vio interrumpida en los 40 por la Segunda Guerra Mundial, y fue retomada con fuerza durante los años 50 y 60. 




Durante los años 30, los maillots de lástex y nailon sustituyeron a los antiguos bañadores de punto de lana. Estos nuevos materiales eran mucho más cómodos, se secaban antes y no se deformaban cuando se mojaban. Además, el corte ceñido realzaba la figura femenina.

Un maravilloso diseño en el que la espalda cobra gran protagonismo estético


Con este post, aprovecho para desearos un estupendo verano. 

Nos vemos nuevamente en septiembre!!!





Bibliografía

Birks, Beverly / Unsain Azpiroz, José María: Trajes de baño y Exposición corporal. Nerea, 2002








miércoles, 5 de junio de 2019

TEJIDOS FLORENTINOS DEL SIGLO XV EN EL MUSEO DEL PRADO

Hace unas semanas tuve el honor de recibir la invitación del Director del Museo del Prado para visitar en primicia la exposición denominada "Fra Angélico y los inicios del Renacimiento en Florencia".



Inaugurada para el público en general el pasado martes 28 de mayo, la muestra investiga el valor artístico del primer Renacimiento florentino, que se desarrolló en torno a 1420 y 1430. Dedicando especial atención a la figura de Fra Angélico, uno de los grandes maestros de este período. 


Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado
Esta maravillosa exposición, en la que participan más de 40 prestadores de Europa y América, gravita alrededor de la obra La Anunciación del Museo del Prado, que se exhibe ahora en toda su plenitud, tras su reciente restauración. Junto a ella se puede contemplar la Virgen de la Granada, incorporada a la colección del Prado en 2016, y otras 40 obras de Fra Angélico, así como de otros pintores contemporáneos como Masaccio, Masolino o Filippo Lippi, y de escultores como Donatello o Ghiberti, hasta un total de 82 obras. 




La Anunciación, Fra Angélico, 1425 - 1426
Museo Nacional del Prado

"Datada a mediados de la década de 1420, La Anunciación es el primer altar florentino de estilo renacentista, en el que se utiliza la perspectiva para organizar el espacio, y en el que las arquerías góticas se abandonan a favor de formas más ortogonales, de acuerdo con las consignas preconizadas por Brunelleschi".



Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado


Imagen de las salas de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado


Además de todas estas interesantes obras, llamó especialmente mi atención la vitrina que encontramos en la Sala 4. La cual gira en torno a los tejidos de manufactura florentina del siglo XV, donde podemos contemplar piezas textiles pertenecientes a la colección del Museo del Bargello en Florencia. 


Imagen de la sala 4 de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado.

"La riqueza de Florencia dependía de su banca y de su industria textil. Los pintores respondieron rápidamente a los nuevos terciopelos florentinos, con hilos de oro y plata, que se exportaban a toda Europa. Sobre todo Fra Angélico y Masolino tendieron a recogerlos en sus obras, plasmándolos en los mantos y túnicas de los personajes representados".

La Virgen de la granada, Fra Angelico, ca. 1424 - 1425
Museo Nacional del Prado

"En la década de 1420, la industria textil de Florencia desarrolló nuevos tipos de terciopelo, con hilos entorchados de oro y plata que se convirtieron en prestigiosos artículos de lujo en toda Europa". 

"Fra Angélico estuvo especialmente atento a la aparición de esos nuevos productos suntuarios, y no solo los incorporó con entusiasmo a sus obras, sino que creó a su vez motivos originales que bien pudieron adoptar tejedores interesados en ampliar sus repertorios de diseños".

Izda: Terciopelo labrado con las palle de los Medici, ca. 1450- 75
Dcha: Terciopelo labrado con motivos florales, ca.1440-60
Museo Nazionale del Bargello, Florencia


Terciopelo cortado a tres cuerpos, con fondo raso y trama brocada en hilo de oro


Detalle del diseño del terciopelo labrado con las palle de los Medici. Los motivos decorativos que aparecen en la parte central de las corolas dobles de flores principales, hacen clara alusión al escudo de armas de la familia Medici, compuesto por 7 bolas (palle). Entre una flor y otra, las corolas más grandes se alternan con otras de menor tamaño para formar dos marcos hexagonales , uno inscrito en el otro.




Terciopelo cortado alto-basso a tres cuerpos, con fondo tafetán y trama brocada con hilo de oro.



La configuración del diseño del tejido se basa en mallas hexagonales, formadas por un marco con tres piñas que destacan los vértices de los lados y pequeñas flores.
En el interior, dos conjuntos de corolas se alternan verticalmente, con una flor con ocho pétalos centrales y una corola externa; una con palmetas y la otra con flores pequeñas y hojas alternas.




Dalmática de terciopelo de seda labrada con aplicaciones de seda bordada, ca. 1430-50.
  Florencia, Museo Nazionale del Bargello

Los tejidos que conforman la dalmática que podréis contemplar en la exposición, son de procedencia veneciana (tejido central) y florentina (aplicaciones bordadas de seda e hilos metálicos entorchados).


Terciopelo cortado a un cuerpo,con fondo raso
En el tejido central de la dalmática, los bucles formados por tallos verticales ondulados discontinuos, donde se insertan alternativamente, una granada dentro de una corona de hojas de formas cuneiformes, y piñas con escamas y marco exterior serrado. 


La granada era un motivo (originario de Oriente) recurrente en los tejidos italianos del siglo XV. Simbolizaba fertilidad y abundancia. En Europa, este fruto llegó a representar a la realeza, a la Iglesia y a sus miembros, además de la resurrección y la vida eterna.



Comisariada por Carl Brandon Strehlke, Conservador Emérito del Philadelphia Museum of Art, reconocido experto en Fra Angelico y otros maestros del Renacimiento florentino, esta exposición se podrá visitar en las salas C y D del edificio Jerónimos hasta el próximo 15 de septiembre.


De izda a dcha: Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado, Nuria de Miguel, Secretaria General de la Fundación Amigos del Museo del Prado y Carl Brandon Strehlke, comisario de la exposición.
Foto © Museo Nacional del Prado.


Una exposición sumamente interesante e ilustrativa, que recomiendo especialmente a los amantes de la historia de los tejidos, y del arte en general.




Bibliografía:
- AA VV: L 'Art del Velluters. Sedería de los siglos XV-XVI. Generalitat Valenciana, 2011 
- Devoti, Donata: L'Arte del Tessuto in Europa. Bramante Editrice, 1974
- Scott, Philippa: Il libro della Seta. Avallardi, 1993

Agradecimientos:
- Dpto. de Comunicación del Museo del Prado
Emanuela Selvitella