viernes, 24 de enero de 2014

MODA EN EL CINE: HAMLET. EL HONOR DE LA VENGANZA

La película "Hamlet. El honor de la venganza" rodada en 1990, y dirigida por Franco Zefirelli, es una de mis favoritas en cuanto a vestuario se refiere. De hecho, en mis clases de Historia del Traje, recomiendo a los alumnos que la vean. Sin ser perfecta (la perfección vestimentaria en el cine histórico no existe) es, en mi opinión, una de las películas de temática medieval con un vestuario mejor elaborado. Tanto la formas de las prendas, como los tejidos empleados, se asemejan bastante a lo que pudo ser la indumentaria del siglo XII. A todo ello debemos sumar el maquillaje, el peinado, los tocados y los complementos magníficamente representados, destacando especialmente el maravilloso diseño de las joyas, a cargo del diseñador italiano Gerardo Sacco.


"Hamlet. El honor de la venganza", 1990.
El diseñador, Maurizio Millenotti, recibió una nominación a los Oscar por este vestuario. Lo cual no es de extrañar, pues se percibe a simple vista el magnífico trabajo de documentación previo a la fase de diseño.





Son tantos los aciertos de esta película, ambientada en la Dinamarca de los inicios de la Baja Edad Media, que necesitaría varias entradas para comentarlos todos, así que me centraré en el análisis de aquellos elementos que me parecen más interesantes.

Glenn Close en el papel de la Reina Gertrudis

La silueta femenina tendía hacia la estilización, cuanto más alargada, mejor. En esta imagen, la reina Gertrudis viste un elegante y largo brial - que posee ese aspecto rústico de los tejidos artesanales- con espectaculares "mangas perdidas", que necesitaban ser anudadas para que no rozaran el suelo. 


La diadema y las fíbulas reproducen fielmente la orfebrería de la época

La elección del color azul es todo un acierto, ya que en el siglo XII, triunfaba entre las clases altas europeas, la moda de los tejidos de ese color, cuya tintura se obtenía gracias al azul de glasto y al azul del lapislázuli importado desde Oriente.


Bajo el brial, la túnica o chainse, cuyo amigaut se decoraba mediante bordados y aplicaciones de hilo de oro y seda
También es interesante esta túnica o saya de color rojo, un tono que gustaba mucho en la Edad Media, y que era fácilmente obtenible, gracias a la raíz de la Rubia Tinctorum. Podemos ver claramente la forma de las mangas, ceñidas hasta el codo, para después ensancharse en las bocamangas. Todo un acierto, pues el patrón sigue las líneas de la moda de la época.

Las bocamangas decoradas con aplicaciones de otros tejidos eran comunes entre las clases altas

Otro de los elementos que me han gustado especialmente, son los diferentes tocados femeninos.
Barboquejo y cinta de tela bordada

Griñón con velo. Un tocado propio de las mujeres casadas y las viudas.
Griñón y velo de seda bajo la corona de orfebrería. Un acierto para un vestuario solemne

El vestuario de Ophelia también está bien estudiado. Al tratarse de una mujer joven y soltera, casi siempre aparece con su cabello peinado con largas trenzas, a la moda de la época, o cubierta con una sencilla cofia de lino bordada. 

Ophelia con cofia de lino bordada y Polonio con cofia de lana

Ophelia con camisia, túnica y sobreveste de tejidos naturales
Vestida de forma sencilla, con tejidos de colores crudos que remarcan el aspecto de las fibras naturales, y la fragilidad del personaje.




Hamlet, sin embargo, aparece casi siempre vestido de negro o con colores oscuros, remarcando con ello su carácter atormentado. Además, en su vestuario se han empleado tejidos gruesos, como la lana y la piel (muy empleados en la época) apoyando la fuerza del personaje.



Las escenas que transcurren en el gineceo del castillo, son particularmente interesantes para todos los amantes de la Historia del Traje, pues describen el ambiente en el que las mujeres de las clases aristocráticas pasaban horas hilando, tiñendo las fibras, tejiendo, cosiendo y bordando. Durante toda la Edad Media, las mujeres se ocupaban de las tareas relacionadas con los tejidos y la indumentaria.


A la izquierda, el telar y el bastidor para bordar. Al centro, la mesa de corte, y a la derecha vellones de lana puestos a secar después de ser teñidos

Mesa de corte y mujer bordando a la derecha

Después de realizados, los bordados "de aplicación" se cosían a las prendas ya confeccionadas



Por último, señalar el "guiño" que nos hace Franco Zefirelli, (siempre fiel a los detalles) cuando nos muestra a Ophelia bordando un lienzo con hilos de lana de colores. Una clara referencia al famoso "Tapiz de Bayeux" que todos conocemos, datado en el siglo XI.


Os dejo el trailer de la película, donde podemos contemplar ese maravilloso vestuario en acción.




Bibliografía: 
DUBY, George y PERROT, Michelle: Historia de la Mujeres. La Edad Media. Taurus. Madrid, 1992

martes, 7 de enero de 2014

MODA EN EL CINE: LA FERIA DE LAS VANIDADES (VANITY FAIR)

Inicio este nuevo año 2014, con la primera entrega de una serie muy personal sobre el diseño de vestuario en el cine, donde pretendo dar mi opinión como historiadora del traje sobre aquellas películas de época, cuya indumentaria me ha resultado más interesante, señalando aciertos y desaciertos, y sin entrar a valorar otros aspectos de la película. 


En esta ocasión comienzo con el vestuario de la película "La Feria de las Vanidades" (Vanity Fair es su título original), diseñado por Beatrix Aruna Pasztor, dirigida por Mirna Nair en el año 2004, y protagonizada por Reese Witherspoon.


La protagonista con mitones acertados, pero con un velo y collar fuera de contexto
La trama de la película transcurre en la Inglaterra de la Regencia, entre los años 1802 a 1833, periodo en el que Londres se consolidó como una de las más atractivas urbes europeas, donde confluyeron las modas importadas de Francia, con algunos elementos ingleses.


Ella viste al estilo francés; con talle alto, tejidos y complementos de colores claros 
Los uniformes militares resultan un tanto artificiosos

En el caso de los uniformes militares, observamos elementos que no son propios de la época, pues algunos han sido confeccionados en tafetán, con brandenburgos y  galones de pasamanería demasiado planos, lo que les lleva a parecer disfraces.


Jonathan Rhys Meyers vestido al estilo dandy
En cambio, el diseño de la indumentaria civil masculina se basa claramente en el dandismo, abanderado en aquel entonces por Beau Brummell, lo cual es un acierto por parte de la diseñadora.



El redingote que luce la protagonista, se inspira en la indumentaria masculina, y presenta, al igual que el vestido, el talle alto, una moda importada desde Francia que perduró en Europa hasta la segunda década del siglo XIX.



Este modelo de algodón me ha parecido especialmente interesante; tanto por su colorido, como por complementarse con el cabello suelto y adornado con una sencilla banda de tela a modo de diadema. Un hermoso conjunto de estilo neoclásico tan de moda en los albores del siglo XIX.


Tocado correcto y collar incorrecto
Los  altos y elaborados tocados con gran profusión de plumas y demás adornos, así como los peinados, se acercan bastante a la extravagancia y variedad del momento.


El color del vestido, el peinado "Ninon" y las joyas de ella son correctas en este caso


La protagonista luce un tocado correcto, pero su  collar es excesivamente "moderno".

El chal de cachemira era un complemento indispensable y ha sido un acierto incluirlo

Damas inglesas ataviadas con vestidos de gala de estilo francés con colas y tocados de plumas


TRAILER DE LA PELICULA


Los estilos generados durante los años de la Regencia inglesa, se reflejan correctamente en el vestuario de la película, salvo en el caso de las joyas (y en otros elementos que iré desgranando en mi página de Facebook) pues en algunas de ellas primó el efectismo visual sobre el rigor histórico, originando una especie de "batiburrillo". En cualquier caso, si somos capaces de olvidarnos de esas licencias que se tomó la diseñadora, la estética del resultado global es muy interesante.


Ahora os toca a vosotros decidir si os gusta y convence el resultado...


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