jueves, 29 de mayo de 2014

LA CAMISA BLANCA DE ALGODÓN

La camisa blanca de algodón es una de esas piezas básicas que todo hombre que sabe vestir bien, posee en su fondo de armario.  Su gran versatilidad ha hecho de ella un elemento imprescindible en el vestuario masculino, ocupando actualmente el lugar que se merece en la moda, algo que no ostentaba en sus orígenes, ya que durante el siglo XVIII, la camisa masculina era un prenda más de la ropa interior. Amplia y con mangas largas, se confeccionaba con lino blanqueado con hipoclorito cálcico, que le dejaba una tonalidad pobre y desigual. Bajo chalecos y casacas, de ella solo se podían entrever las puntas del cuello y los bordes de los puños.


1. Ingres: Retrato de Monsieur Riviére, 1805.
Col. Museo del Louvre

Con la llegada de la Revolución Industrial en el siglo XIX, la historia de la camisa masculina europea tomará un nuevo rumbo. Los avances tecnológicos aplicados al sector textil, y el consiguiente auge del comercio, posibilitaron la masiva llegada de balas de algodón procedentes de la India y Norteamérica. Las fibras se hilaban, se tejían y posteriormente se blanqueaban con hipoclorito sódico, una innovación que la industria química de la época aportó a las fábricas textiles, proporcionando a los tejidos una blancura uniforme y luminosa nunca vista anteriormente.


2. Ca.1840-50

Los sastres ingleses que a partir de 1850 comienzan a instalarse en Savile Row -precedidos por Henry Poole naturalmente- se esmeran en el refinamiento de la camisa hecha a medida. La demanda crece gracias a la influencia de iconos de la moda como Brumell, el conde de Orsay o el príncipe Alberto. Poco a poco, entre unos y otros convirtieron la almidonada e impoluta camisa blanca de popelín, en un sinónimo de riqueza, pues obviamente tenían que ser lavadas mucho más a menudo que las prendas de color. Quienes no podían permitirse el lujo de poseer tantas camisas, como para cambiarse a diario, solían adquirir en las sastrerías cuellos, puños y pecheras postizas. Piezas rígidas confeccionadas con algodón, y cosidas a máquina, que se podían cambiar para lavar, planchar y almidonar de forma separada, consiguiendo que el resto de la prenda se estropease menos, y a la vez, modificar el aspecto de la misma.


3. Ca. 1880-1890

4. Cuellos duros alzados para llevar con corbata, ca. 1890-1900
Col. particular

5. Cuellos duros cortos para llevar con pajarita, ca. 1890-1900
Col. Particular

6. Diferentes tipos de puños duros, ca. 1890-1900
Col. Particular

Con la llegada del siglo XX, la moda masculina europea comenzó a diversificarse, mejorando el patronaje y la comodidad de los trajes. Surgirán entonces nuevos estilos y modelos de camisas con una gran diversidad de cuellos blandos apropiados para cada ocasión, tipo de actividad y hora del día. Los rígidos cuellos y pecheras almidonadas solo se mantendrán para vestir el frac.


7. Camisa blanca de frac con cuello de pajarita y detalle bordado de la pechera. Perteneció al zar Nicolás II, ca. 1900
Col. MET Museum, Nueva York

8. Frac, ca. 1915
9. Diferentes atuendos para el campo y la ciudad. Todos se acompañan de camisas blancas, ca. 1910-1915

En los años 20, el Príncipe de Gales -otro de los iconos de la moda inglesa- amante de la comodidad no exenta de lujo, diseñó junto a su sastre la actual camisa blanca de esmoking, con cuello blando, puños de doble ojal para gemelos, y pechera plisada. Para el tiempo de ocio, la vestimenta elegida se inspiraba en el deporte,  y consistía en amplios pantalones con chaquetas o jerseys por los que asomaba el cuello de una impecable camisa blanca.


10. Moda deportiva, ca. 1925
A partir de los años 30, época en la que los actores de Hollywood comenzarán a marcar tendencia a través del cine, se impondrá la comodidad del estilo americano, con camisas de cuello blando y estrecho. A diferencia de los ingleses, los norteamericanos mucho más  prácticos, preferían adquirir sus trajes y camisas de corte impecable ya confeccionados. No olvidemos que la famosa tienda "Brooks Brothers" de Nueva York abrió sus puertas en el año 1818.

11. Gary Cooper en 1930, con una camisa blanca de cuello estilo americano.
Fotografía de Edward Steichen


12. Camisa blanca con cuello italiano. D&G, P/V 2014
Desde sus inicios en el siglo XVIII, hasta nuestros días, la camisa blanca sigue presente en la moda masculina; ya sea formando parte de un look casual o formal, es capaz de otorgar a los hombres que la llevan, un cautivador sello de distinción.