viernes, 27 de noviembre de 2015

INGRES EN EL MUSEO DEL PRADO: ARTE, BELLEZA Y MODA

Existen múltiples razones, para visitar la exposición sobre la obra de Ingres, que se acaba de inaugurar en el Museo del Prado. De entre todas ellas, quisiera destacar la gran oportunidad -que tenemos todos los que somos estudiosos de la historia de la moda a través del arte- de poder contemplar de cerca, la evolución de la moda decimonónica de la mano de un gran artista como Ingres.

 Imagen en sala de la exposición “Ingres”
Foto © Museo Nacional del Prado.
Ingres narra de forma impecable y exquisita meticulosidad, cómo se vestían las damas elegantes de la época. Una de sus grandes cualidades como retratista, era la de poseer la capacidad de captar la personalidad y el estatus social del modelo. Sus clientas pertenecían a la aristocracia y a la nueva y pujante burguesía. Todas querían verse retratadas con sus mejores galas; las joyas, los lujosos tejidos y los refinados complementos. 

Jean-Auguste Dominique Ingres: Retrato de Madame Rivière, 1805
Colección  © Museo del Louvre, París

El retrato de Mme. Rivière, que data de 1805, nos muestra la moda de inspiración grecorromana que tanto gustaba a las damas durante el I Imperio francés. Un estilo minimalista, en el que imperaba el color blanco de los velos de tul, y los vaporosos vestidos de muselina, que se ciñen bajo los senos mediante delicadas cintas de raso de seda. Una armoniosa indumentaria monocromática, tan solo interrumpida por los suaves tonos de un chal de cachemira. Complemento importado desde la India que la emperatriz Josefina puso de moda por aquellos años. Un objeto de lujo que sólo las más pudientes podían permitirse. 


Jean-Auguste Dominique Ingres: Napoleón I en su trono imperial, 1806
Colección  © Museo del Louvre, París
Este majestuoso retrato que Ingres realizó del emperador francés, nos lo muestra ataviado con la indumentaria que el pintor Isabey diseñara para él, con ocasión de la ceremonia de la coronación, que tuvo lugar en 1804. Ese año, Napoleón publicó un decreto, en el que se fijaban las normas sobre la indumentaria de ceremonia, que debían seguir los príncipes y dignatarios del nuevo Imperio. En ella se estipulaba que "el terciopelo y la seda serían empleados para las ceremonias oficiales".

Detalles del terciopelo de seda, el raso y los bordados en hilo de oro. 
Una rica iconografía alusiva al mundo grecolatino.



Jean-Auguste-Dominique Ingres: La condesa de Haussonville , 1845
Col. © The Frick Collection, Nueva York 
La condesa de Hausonville fue retratada en en 1845,  periodo en el que la cintura ha vuelto a su sitio, y se estrecha gracias al empleo de opresivos corsés emballenados. Las gruesas crinolinas se encargan de aportar amplitud a las faldas, que parten de la cintura fruncidas a base de pequeños pliegues en forma tubular. Todo un juego de elementos que contribuyen a que la silueta femenina parezca un reloj de arena.  

Detalle del vestido y del brazalete de oro con turquesas a juego con la sortija.
El vestido de noche que luce con cierto desdén la condesa, fue confeccionado en tafetán de seda, de un suave color azul (las estridentes tonalidades obtenidas gracias a los tintes químicos llegarían algunos años más tarde). Aunque no se aprecia muy bien el escote, podemos presuponer que es en forma de "V", rematado -al igual que los extremos y volantes de las mangas- por una estrecha y delicada puntilla de Valencienne. Las pequeñas mangas cubren los hombros redondeados, y se decoran con grandes lazos del mismo tejido. Un delicioso conjunto de elementos, encaminados a realzar las cualidades femeninas, de la gracia y la sensibilidad. Algo que la gran maestría de Ingres supo expresar perfectamente.
 Jean-Auguste-Dominique Ingres: Mme. Moitessier, 1851
Col. ©Washington, National Gallery of Art

En este primer retrato de los dos que Ingres realizó a Mme. Moitissier, apreciamos dos aspectos especialmente interesantes a nivel indumentario. Uno de ellos, es que la modelo aparece vestida con un traje de noche de terciopelo negro. Un color que las damas adineradas sólo empleaban en caso de obligado luto (la señora Moitissier había perdido a su padre el año anterior). Durante el siglo XIX, el color negro se había democratizado, y se asociaba a las clases trabajadoras y a los niños, por su facilidad para disimular las manchas. 

Las joyas destacan mucho más sobre el color negro. Ingres sabe sacar partido de ello.

Otro aspecto destacable, es el encaje de chantilly; tanto en la berta que rodea el escote, como el chal que sujeta con su enjoyada mano. Elementos que además de estar de moda, hacen alusión al marido de la señora Moitissier, un rico banquero y comerciante de encajes. El encaje de chantilly se teje normalmente con hilos de seda en color negro. Se decora con temas florales, y se remata con ondas en los extremos. A mediados del siglo XIX se empleaba para elaborar mantillas, chales, velos, guantes y sombrillas.




Jean-Auguste Dominique Ingres: Madame Moitessier, 1856
Col. © The National Gallery, Londres 
Este es uno de los retratos más famosos de Ingres. Aparece en la mayoría de los manuales de historia de la moda, como ejemplo del estilo que se llevó durante el Segundo Imperio francés. Las crinolinas de la década anterior, se sustituyen por enormes enaguas formadas con aros de acero. El cabello liso, se peina con una raya al centro, y se decora con cintas de gro que rematan bandas de encaje francés. Detalle que Ingres nos desvela a través del espejo.


Broche  à la antique cuya forma y diseño se inspira en el Renacimiento.

El vestido de Mme. Moitissier ejemplifica aquel recargado estilo también denominado "tapicero", por la profusión de elementos decorativos tomados de la tapicería; flecos, cintas, borlas, pasamanerías y volantes. Moda que tanto gusta a las damas de la alta burguesía, dedicando parte de su tiempo a visitar sastres y modistas, para probarse, y elegir personalmente los tejidos y adornos que compondrán sus elegantes vestidos. No debemos olvidarnos de los brazaletes cuyos colores hacen juego con el estampado floral del vestido.  Destaca especialmente el broche à la antique de oro, diamantes, zafiros y granates que remata el pronunciado escote. 



Por último, quiero animaros a que visitéis esta maravillosa exposición que tenemos la suerte de poder contemplar en el Museo del Prado hasta el 27 de marzo de 2016. Sin duda, un lujo para la vista...

 Imagen en sala de la exposición “Ingres”
Foto © Museo Nacional del Prado.


Información adicional sobre la exposición:

El Museo del Prado y la Fundación AXA, con la especial colaboración del Museo del Louvre y la participación del Museo Ingres de Montauban, que han prestado las pinturas más emblemáticas del maestro, presentan la primera exposición monográfica en España dedicada a la obra de Jean-Auguste Dominique Ingres (1780-1867), uno de los pintores más influyentes en el devenir de la pintura de los siglos XIX y XX, del que no se conserva ninguna obra en colecciones públicas españolas. La exposición traza un recorrido cronológico-temático por más de 60 obras. 


Comisario: Vincent Pomarède (Musèe du Louvre) 

Comisario institucional: Carlos G. Navarro



Agradecimientos:

Área de Comunicación del Museo del Prado.





martes, 13 de octubre de 2015

LE CHÂTEAU DE LA MALMAISON Y LOS TEJIDOS DEL IMPERIO

El pasado mes de agosto tuve la oportunidad de volver a visitar el Musée National du Château de la Malmaison, situado a 12 km de París. 
Fachada principal del Château de la Malmaison

Entrada principal

Esculturas en el hall de entrada

La historia de este palacete está indefectiblemente ligada a la historia de Josefina Bonaparte, ya que además de ser su residencia favorita, -frente a las demás, como el palacio de las Tullerías, o los palacios de Saint-Cloud, Fontainebleau y Compiègne- residió en ella de forma permanente desde su divorcio de Napoleón en 1809.


Gerard: "Retrato de Josefina Bonaparte", 1801. Situado en la Sala del Consejo.

Construida en el siglo XVIII, la villa y las 726 hectáreas de jardines que lo rodeaban, fueron adquiridos por Josefina en 1799 por 250.000 francos. Tras su retorno de la campaña de Egipto, Bonaparte hizo llamar a los arquitectos Percier y Fontaine, para que transformasen la antigua villa en un ejemplo único de estilo Neoclásico.

Salón de música
A partir de 1800, el matrimonio pasó allí los fines de semana de forma frecuente. En aquel pequeño château se organizaban múltiples reuniones de trabajo, donde se decidía la política de Francia. También había tiempo para la celebración de recepciones, almuerzos, conciertos, bailes y juegos campestres organizados para recibir a sus amigos de la alta sociedad.


Tanto el mobiliario del château, como los tejidos empleados en su decoración, son un exponente del elegante estilo Neoclásico que tan de moda se puso bajo el Imperio. En aquellos años, la Antigüedad fue evocada con la misma frecuencia en la arquitectura, pintura, artes decorativas, e indumentaria. 

Comedor decorado en 1800 al estilo pompeyano por Fontaine.
Pintadas por Louis Lafitte en base a diseños de Percier






Detalle de dos de las ocho danzarinas vestidas con delicados drapeados al estilo greco-romano, que forman parte de las pinturas murales del comedor

Aunque a Napoleón se interesaba mucho por la decoración de sus palacios, Josefina se encargó de dar su toque personal al interior de la residencia de la Malmaison, convirtiéndola en un lugar único, que recibió ilustres visitantes de toda Francia y el extranjero.

Biblioteca

Jacques-Louis David: Retrato de Napoleón Bonaparte en su gabinete de trabajo, 1812

Dormitorio de Napoleón
Es de justicia asociar la emperatriz Josefina algunos de los logros de este periodo en materia textil. Aunque su gustos personales, no eran necesariamente los mismos que los de su marido, ella le apoyó en todo momento. La influencia que ejerció sobre él debe ser reconocida, ya que la seda, tanto tejida como bordada, eran en aquella época de dominio femenino.


Massot: "Retrato de la Emperatriz Josefina" ca. 1802.
Col.  Musée National du Château de la Malmaison


Detalle en el que podemos apreciar el blanco vestido cuya única nota de color se basa en una cinta tejida en varios tonos, que se anuda bajo los senos


Caja con utensilios para bordar que perteneció a la emperatriz Josefina.
Cuero, nácar, cristal y acero.

Col.  Musée National du Château de la Malmaison

Muestras de bordados en hilo de oro sobre tul para la decoración de la habitación de Josefina en Malmaison, ca. 1810. 
Taller de Robert Brocart.

Dormitorio de la emperatriz Josefina. 
Musée National du Château de la Malmaison 


La acción de Napoleón Bonaparte en favor de las Artes decorativas es mucho menos conocida que sus grandes realizaciones en los dominios legislativo o político. Desde su llegada al poder, se encargó de revalorizar las industrias dedicadas a los textiles de lujo. Para él, la seda tenía un valor simbólico dentro de las artes industriales, en tanto que formaba parte consustancial de las artes decorativas.  


Satén de seda brocado con hilos metálicos. Elaborado en Lyon por Camille Pernon para decorar la biblioteca del emperador en el Palacio de Saint Cloud, ca. 1804-1807.
Se trata de un exquisito diseño basado en hojas de acanto, volutas y hojas de laurel.
Imagen copyright Francesca Galloway



Apoyado por Josefina, Napoleón se preocupó de que la industria sedera francesa recuperase el lugar preeminente que ocupara antes de la Revolución, salvándola "in extremis" de un naufragio anunciado. Entre los años 1802 y 1813 visitó Lyon en varias ocasiones, subvencionó regularmente los talleres lioneses, y animó a lo largo de su reinado a los inventores, organizando concursos dotados de premios económicos, del que Joseph Marie Jacquard fue uno de los laureados en 1804, gracias a la invención del telar mecánico que funcionaba mediante tarjetas perforadas. 


Napoleón quiso conocer de cerca el mecanismo de los aquellos nuevos telares de Jacquard
Col. Musèe des Tissus de Lyon

Respecto a los tejidos destinados a la moda, en 1804, Napoleón publicó un decreto en el que se fijaban las normas, de los trajes de ceremonia de príncipes y dignatarios del nuevo Imperio, -que no era otra que el recuerdo de la etiqueta abolida por la Revolución-. Se estipulaba que "el terciopelo y la seda serían empleados para las ceremonias oficiales". 


Josefina, retratada por Gèrard, viste un elegante traje de corte.
Col.  Musée National du Château de la Malmaison

En referencia a la etiqueta dictada por Napoleón, Josefina no siempre estuvo de acuerdo con él, y tras una amarga discusión, ella aceptó a regañadientes vestir para la ceremonia de la coronación, un pesado vestido de seda blanca bordada con hilo de oro. El conjunto se completaba con una larga cola de terciopelo rojo, también bordado, y forrada con piel de armiño. Aunque ésta, sería una de las pocas concesiones que hizo una emperatriz, que sabía muy bien lo que quería en materia de moda.

Jacques-Louis David: Consagración y coronación de Napoleón, 1807 (detalle)
Musèe du Louvre

De forma paralela, la moda femenina de estilo Imperio descartaba para la ciudad el empleo de sedas lisas o bordadas, en favor de ligeras gasas, chales de Cachemira* y muselinas de algodón importadas de la India a través del comercio con Inglaterra.  Napoleón sin embargo, se opuso de forma drástica al empleo de estas últimas:  
"Para hacer revivir las fábricas de Lyon y para librarnos del tributo que pagamos a Inglaterra, el primer Cónsul prohibió vestir con muselinas importadas, y ordenó que se destruyera con fuego todo lo que fuera o pareciera ser de fabricación inglesa", escribió Pierre-François-Léonard en 1801.


Manufactura de Gobelinos: "Retrato de la emperatriz Josefina"
Realizado a partir de un retrato de Gérard expuesto en la Sala del Consejo, ca. 1806-1808
Col. 
Musée National du Château de la Malmaison
















A pesar de la estricta reglamentación impuesta por Napoleón, Josefina adoraba vestirse a la moda con vaporosos vestidos blancos de inspiración greco-romana. Ese gusto por los tejidos ligeros la llevó a elegir muselinas, y tul bordado para las cortinas que decoraban su querido château de la Malmaison, lugar donde decidió vivir tras su divorcio, y donde falleció en 1814. 

Vista de los jardines a través del ventanal del vestidor, donde Josefina se vestía tras haber sido peinada.
Musée National du Château de la Malmaison




Enlace para saber más sobre la moda de los chales de Cachemira 




Agradecimientos:

Al Musée National du Château de la Malmaison por las facilidades prestadas para la realización de este post.

Fotografías: 

Karin Wachtendorff



Bibliografía consultada:


- Chevalier, Bernard / Verzier, Philippe: Soies tissées, soies brodées chez l´impératrice Joséphine. Réunion des Musées Nationaux, París, 2002.

- Honour, Hugh: Neoclasicismo. Xarait Ediciones. Madrid, 1991

- Kerry, Sue: Late 18th & 19th Century Textiles. Edit. Francesca Galloway and Antique collectors´Club. London, 2007

- Schoeser, Mary / Dejardin, Kathleen: French textiles. From 1760 to the present. Laurence King Ltd. Singapore, 1991

- Tassinari, Bernard: La soie à Lyon. De la Grande Fabrique aux textiles du XXIe siècle. Éditions Lyonnaises d´Art et d´Histoire. Lyon, 2005






lunes, 7 de septiembre de 2015

MODA EN LOS MUSEOS: LE MÉMORIAL DE CAEN

Acabo de regresar de mi periplo por París y la costa oeste de Francia. A lo largo de 9 días he podido disfrutar de los maravillosos paisajes, de las ciudades, la gastronomía y la amabilidad de los franceses. Sin embargo, mi propósito principal era la visita a cinco museos de diferentes temáticas, cuyos contenidos os iré relatando en diferentes post.




Hoy os contaré algunos aspectos de mi visita al Museo "Le Mémorial de Caen", localizado en Normandía. El enorme edificio alberga una inmensa colección dedicada a la Segunda Guerra Mundial, una exposición cuya visita requiere de unas cinco horas para contemplarla en su totalidad.

Enorme escultura a la entrada del museo. Representa a la famosa fotografía titulada 
"Kissing sailor, que data de 1945

Una vez en el interior, la exposición permanente te va llevando a través de los orígenes y la historia de la Segunda Guerra Mundial, mediante un desarrollo cronológico y expositivo impecable. Las horas pasan sin que te des cuenta... 


Imágenes de la Europa de los años 20.
Colección Le Mémorial de Caen




El recorrido histórico comienza en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando en Europa se vivía de forma despreocupada, sin sospechar lo que se avecinaba en la década siguiente...




Cuando ya estás inmerso en la historia de la guerra, te sorprende encontrar una pequeña sala dedicada a la vida cotidiana y cultural en el París de la ocupación nazi, la cual, a pesar de las privaciones, no se detuvo.



Teatros, cines y cabarets seguían abriendo sus puertas. En parte para satisfacer los deseos de distracción de los soldados y oficiales alemanes, y en parte para olvidar el sufrimiento y las humillaciones cotidianas.



Las autoridades nazis que ocuparon París durante la guerra, impusieron severas restricciones a los ciudadanos. A pesar de ello, las mujeres reivindicaron de forma desafiante el estilo en la moda, en un intento de llevar un vida lo más "normal" posible. 


Vitrina dedicada a la moda francesa, 1940-1945. El bolso es de imitación de cuero negro y cierre de madera.

Revista "Mode du Jour", 1941

Ante la carencia de materias primas surge la imaginación. Se reciclan tejidos y materiales diversos para confeccionar vestidos, abrigos, zapatos, sombreros y bolsos. Las amas de casa se esmeran en remendar viejos vestidos para que parezcan nuevos, o en transformar chaquetas masculinas en abrigos de señora.

Los zapatos son  cómodos, funcionales y sobrios

Camisa femenina con cuello bebé y decorada con nido de abeja elaborado a mano.
El tejido es de nylon procedente de los paracaídas norteamericanos.

El tejido con el que se elaboró esta camisa fue obtenido de un paracaídas de nylon, nueva materia revolucionaria puesta a punto en 1938 por la empresa americana Du Pont, que primero sirvió para fabricar medias antes de que su uso se difunda en toda la industria textil. Tan ligero como económico, el nylon, cuya solidez es extraordinaria, se impuso rápidamente en la industria militar durante la guerra. 




En ese contexto de penuria, la aparición- llegada del cielo- de una enorme pieza de tejido de color blanco, de entre 70 y 90 metros cuadrados era una verdadera suerte. La imagen del paracaidista norteamericano suspendido de su paracaídas de nylon que no se rompe, permanece en la memoria de las francesas que vivieron aquella época. 


Escenas de la película "Hope and Glory", en la que se recrea una situación similar producida en Gran Bretaña con un paracaidista alemán. En ese caso, el paracaídas era de seda.


Durante la guerra, la alta costura francesa se estancó y muchas casas tuvieron que cerrar. A pesar de ello, Lucien Lelong- presidente del sindicato de costura- logró impedir el traslado de las que permanecieron abiertas a Berlín y Viena,  tal y como habían previsto los alemanes.


Vestido confeccionado por una adolescente para celebrar la Liberación.
Elaborado
 a partir de foulards estampados que reproducen los retratos de los jefes de estado de los países aliados.


Una vez acabada la guerra en 1945, llegarían grandes cambios en la moda europea que os contaré en el siguiente post.



* Imágenes Colección Museo "Le Mémorial de Caen" (Normandía, Francia)
*Fotografías: Karin Wachtendorff





lunes, 18 de mayo de 2015

"IL RACCONTO DEI RACCONTI" UN VESTUARIO DE CUENTO


Acaba de presentarse en la sección oficial del Festival de Cannes 2015, la película "Il racconto dei racconti" (El cuento de los cuentos) que compite por la Palma de Oro del festival.

De izda a dcha: John C. Reilly, Salma Hayek, Matteo Garrone y Vincent Cassel.
Foto. EFE
La película está dirigida por el italiano Matteo Garrone, y protagonizada por la bellísima actriz mexicana Salma Hayek, el norteamericano John C. Reilly y el francés Vincent Cassel.


Salma Hayek vestida de Alexander McQueen posando en Cannes 
El filme nos narra tres cuentos de hadas basados en el libro que Giambattista Basile escribió en el siglo XVII. 



La película posee una estética muy cuidada, cuyo magnífico vestuario corrió a cargo del diseñador Massimo Cantini Parrini, quien fuera aventajado alumno del gran Piero Tosi. Además, todos los trajes han sido confeccionados por la prestigiosa Sastrería Tirelli de Roma. En mi opinión, la mejor a nivel internacional. La cantidad de premios que ha recibido a lo largo de su historia, así lo corroboran.


Massimo Cantini Parrini

La protagonista en el papel de la reina de Longtrellis

Vestido inspirado en la moda europea del principios del siglo XVII. 

Las figuras del fondo con vestuario de inspiración española


Sobre el vestuario de la película, su director Matteo Garrone afirmó:

"En cuanto a los trajes, la película se inspira en el primer período Barroco, cuando Basile escribió su libro, pero ya que esto no es una película de reconstrucción histórica, nos hemos sentido libres de inventar de nuevo un mundo de ficción, al mismo tiempo procurando no parecer extravagantes. Si nos permitimos alguna licencia, es porque el Barroco es un estilo variado y suntuoso, que permite  muchos derechos y en sí mismo resume los períodos anteriores, incluyendo el Gótico, el estilo con el cual el género de cuento de hadas siempre ha estado asociado".

Salma Hayek, caracterizada como la Reina de Longtrellis se come un corazón de dragón ante una mesa y un fondo blancos, cuya decoración se  inspira en las yeserías mudéjares.


La cuidada caracterización en los peinados, joyas y maquillaje es espectacular.



Vicent Cassel en el papel del rey de Strongcliff. 
Puños y valona con decoración de randas de encaje de estilo francés.


John C. Reilly y Salma Hayek caracterizados como los reyes de Longtrellis. 

Jubón de terciopelo negro con galones plateados y un idealizado collar de la  "Orden del Toisón de oro"

En líneas generales, el vestuario y los tejidos empleados presentan cierta idealización y eclecticismo de estilos -tal y como afirma su director-, y es que no hay que olvidar que se trata de una película de cuento de hadas para adultos, donde la fantasía y las licencias estilísticas están absolutamente permitidas. Sin embargo, algunos elementos de los estilos de la época empleados (francés, español e italiano) os resultarán fácilmente reconocibles.


Algunos de los trajes de la película formaron parte de una exposición titulada "Il vestiti dei sogni",sobre vestuario de cine celebrada en Roma el pasado año.


Esperaremos a que la película se estrene en España para ir a verla. Sin duda disfrutaremos mucho de la belleza plástica de la misma.