martes, 13 de octubre de 2015

LE CHÂTEAU DE LA MALMAISON Y LOS TEJIDOS DEL IMPERIO

El pasado mes de agosto tuve la oportunidad de volver a visitar el Musée National du Château de la Malmaison, situado a 12 km de París. 
Fachada principal del Château de la Malmaison

Entrada principal

Esculturas en el hall de entrada

La historia de este palacete está indefectiblemente ligada a la historia de Josefina Bonaparte, ya que además de ser su residencia favorita, -frente a las demás, como el palacio de las Tullerías, o los palacios de Saint-Cloud, Fontainebleau y Compiègne- residió en ella de forma permanente desde su divorcio de Napoleón en 1809.


Gerard: "Retrato de Josefina Bonaparte", 1801. Situado en la Sala del Consejo.

Construida en el siglo XVIII, la villa y las 726 hectáreas de jardines que lo rodeaban, fueron adquiridos por Josefina en 1799 por 250.000 francos. Tras su retorno de la campaña de Egipto, Bonaparte hizo llamar a los arquitectos Percier y Fontaine, para que transformasen la antigua villa en un ejemplo único de estilo Neoclásico.

Salón de música
A partir de 1800, el matrimonio pasó allí los fines de semana de forma frecuente. En aquel pequeño château se organizaban múltiples reuniones de trabajo, donde se decidía la política de Francia. También había tiempo para la celebración de recepciones, almuerzos, conciertos, bailes y juegos campestres organizados para recibir a sus amigos de la alta sociedad.


Tanto el mobiliario del château, como los tejidos empleados en su decoración, son un exponente del elegante estilo Neoclásico que tan de moda se puso bajo el Imperio. En aquellos años, la Antigüedad fue evocada con la misma frecuencia en la arquitectura, pintura, artes decorativas, e indumentaria. 

Comedor decorado en 1800 al estilo pompeyano por Fontaine.
Pintadas por Louis Lafitte en base a diseños de Percier






Detalle de dos de las ocho danzarinas vestidas con delicados drapeados al estilo greco-romano, que forman parte de las pinturas murales del comedor

Aunque a Napoleón se interesaba mucho por la decoración de sus palacios, Josefina se encargó de dar su toque personal al interior de la residencia de la Malmaison, convirtiéndola en un lugar único, que recibió ilustres visitantes de toda Francia y el extranjero.

Biblioteca

Jacques-Louis David: Retrato de Napoleón Bonaparte en su gabinete de trabajo, 1812

Dormitorio de Napoleón
Es de justicia asociar la emperatriz Josefina algunos de los logros de este periodo en materia textil. Aunque su gustos personales, no eran necesariamente los mismos que los de su marido, ella le apoyó en todo momento. La influencia que ejerció sobre él debe ser reconocida, ya que la seda, tanto tejida como bordada, eran en aquella época de dominio femenino.


Massot: "Retrato de la Emperatriz Josefina" ca. 1802.
Col.  Musée National du Château de la Malmaison


Detalle en el que podemos apreciar el blanco vestido cuya única nota de color se basa en una cinta tejida en varios tonos, que se anuda bajo los senos


Caja con utensilios para bordar que perteneció a la emperatriz Josefina.
Cuero, nácar, cristal y acero.

Col.  Musée National du Château de la Malmaison

Muestras de bordados en hilo de oro sobre tul para la decoración de la habitación de Josefina en Malmaison, ca. 1810. 
Taller de Robert Brocart.

Dormitorio de la emperatriz Josefina. 
Musée National du Château de la Malmaison 


La acción de Napoleón Bonaparte en favor de las Artes decorativas es mucho menos conocida que sus grandes realizaciones en los dominios legislativo o político. Desde su llegada al poder, se encargó de revalorizar las industrias dedicadas a los textiles de lujo. Para él, la seda tenía un valor simbólico dentro de las artes industriales, en tanto que formaba parte consustancial de las artes decorativas.  


Satén de seda brocado con hilos metálicos. Elaborado en Lyon por Camille Pernon para decorar la biblioteca del emperador en el Palacio de Saint Cloud, ca. 1804-1807.
Se trata de un exquisito diseño basado en hojas de acanto, volutas y hojas de laurel.
Imagen copyright Francesca Galloway



Apoyado por Josefina, Napoleón se preocupó de que la industria sedera francesa recuperase el lugar preeminente que ocupara antes de la Revolución, salvándola "in extremis" de un naufragio anunciado. Entre los años 1802 y 1813 visitó Lyon en varias ocasiones, subvencionó regularmente los talleres lioneses, y animó a lo largo de su reinado a los inventores, organizando concursos dotados de premios económicos, del que Joseph Marie Jacquard fue uno de los laureados en 1804, gracias a la invención del telar mecánico que funcionaba mediante tarjetas perforadas. 


Napoleón quiso conocer de cerca el mecanismo de los aquellos nuevos telares de Jacquard
Col. Musèe des Tissus de Lyon

Respecto a los tejidos destinados a la moda, en 1804, Napoleón publicó un decreto en el que se fijaban las normas, de los trajes de ceremonia de príncipes y dignatarios del nuevo Imperio, -que no era otra que el recuerdo de la etiqueta abolida por la Revolución-. Se estipulaba que "el terciopelo y la seda serían empleados para las ceremonias oficiales". 


Josefina, retratada por Gèrard, viste un elegante traje de corte.
Col.  Musée National du Château de la Malmaison

En referencia a la etiqueta dictada por Napoleón, Josefina no siempre estuvo de acuerdo con él, y tras una amarga discusión, ella aceptó a regañadientes vestir para la ceremonia de la coronación, un pesado vestido de seda blanca bordada con hilo de oro. El conjunto se completaba con una larga cola de terciopelo rojo, también bordado, y forrada con piel de armiño. Aunque ésta, sería una de las pocas concesiones que hizo una emperatriz, que sabía muy bien lo que quería en materia de moda.

Jacques-Louis David: Consagración y coronación de Napoleón, 1807 (detalle)
Musèe du Louvre

De forma paralela, la moda femenina de estilo Imperio descartaba para la ciudad el empleo de sedas lisas o bordadas, en favor de ligeras gasas, chales de Cachemira* y muselinas de algodón importadas de la India a través del comercio con Inglaterra.  Napoleón sin embargo, se opuso de forma drástica al empleo de estas últimas:  
"Para hacer revivir las fábricas de Lyon y para librarnos del tributo que pagamos a Inglaterra, el primer Cónsul prohibió vestir con muselinas importadas, y ordenó que se destruyera con fuego todo lo que fuera o pareciera ser de fabricación inglesa", escribió Pierre-François-Léonard en 1801.


Manufactura de Gobelinos: "Retrato de la emperatriz Josefina"
Realizado a partir de un retrato de Gérard expuesto en la Sala del Consejo, ca. 1806-1808
Col. 
Musée National du Château de la Malmaison
















A pesar de la estricta reglamentación impuesta por Napoleón, Josefina adoraba vestirse a la moda con vaporosos vestidos blancos de inspiración greco-romana. Ese gusto por los tejidos ligeros la llevó a elegir muselinas, y tul bordado para las cortinas que decoraban su querido château de la Malmaison, lugar donde decidió vivir tras su divorcio, y donde falleció en 1814. 

Vista de los jardines a través del ventanal del vestidor, donde Josefina se vestía tras haber sido peinada.
Musée National du Château de la Malmaison




Enlace para saber más sobre la moda de los chales de Cachemira 




Agradecimientos:

Al Musée National du Château de la Malmaison por las facilidades prestadas para la realización de este post.

Fotografías: 

Karin Wachtendorff



Bibliografía consultada:


- Chevalier, Bernard / Verzier, Philippe: Soies tissées, soies brodées chez l´impératrice Joséphine. Réunion des Musées Nationaux, París, 2002.

- Honour, Hugh: Neoclasicismo. Xarait Ediciones. Madrid, 1991

- Kerry, Sue: Late 18th & 19th Century Textiles. Edit. Francesca Galloway and Antique collectors´Club. London, 2007

- Schoeser, Mary / Dejardin, Kathleen: French textiles. From 1760 to the present. Laurence King Ltd. Singapore, 1991

- Tassinari, Bernard: La soie à Lyon. De la Grande Fabrique aux textiles du XXIe siècle. Éditions Lyonnaises d´Art et d´Histoire. Lyon, 2005